El sistema educativo vasco mejora resultados y avanza en equidad en un contexto de mayor diversidad y descenso demográfico

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  • Euskadi destina el 5,4% del PIB en 2022 a educación y refuerza becas, comedor y transporte como herramientas de equidad y cohesión social.
  • El abandono escolar se sitúa en el 3,6% en 2025 frente al 12,9% de media en España.
  • En el curso 2024-2025, más de 36.000 estudiantes desarrollan formación en modalidad dual, reforzando la conexión entre centros educativos y tejido productivo.
  • La Evaluación Diagnóstica 2025 muestra una evolución positiva tanto en Primaria y Secundaria.

La consejera de Educación, Begoña Pedrosa, ha presentado hoy, a petición propia, en la Comisión de Educación del Parlamento Vasco, el Diagnóstico del Sistema Educativo Vasco 2025. En la comparecencia ha estado acompañada por la viceconsejera de Políticas Educativas, Lucía Torrealday; el viceconsejero de Formación Profesional, Jon Labaka; y la directora del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI-IVEI), Junkal Gutiérrez.

El Diagnóstico 2025 forma parte del sistema bienal de evaluación del sistema educativo vasco y se estructura en torno a tres categorías —contexto, recursos y resultados— alineadas con los marcos europeos y con la Estrategia Integral para la Mejora de Resultados 2024-2028. Su finalidad es ofrecer una radiografía completa del sistema, identificar fortalezas y, sobre todo, detectar áreas donde es necesario intensificar el esfuerzo.

Los datos muestran una evolución positiva del sistema educativo vasco, con mejoras tanto en Primaria como Secundaria y con indicadores clave por encima de la media estatal y europea, aunque confirma también desafíos vinculados a la equidad, al impacto del contexto socioeconómico y a la creciente diversidad del alumnado.

CONTEXTO: MENOS ALUMNADO, MÁS DIVERSIDAD Y MAYOR COMPLEJIDAD

El sistema educativo vasco cuenta en 2025 con 1.234 centros educativos.

La matrícula total en el curso 2024-2025 se sitúa en 384.515 alumnos y alumnas, 8.385 menos que el curso anterior, en línea con el descenso sostenido de la natalidad. Desde 2012 hasta 2023, los nacimientos han descendido un 29,6% en Euskadi.

Al mismo tiempo, la realidad social de las aulas ha cambiado de forma significativa. En 2023, el 32,2% de los nacimientos correspondieron a madres extranjeras. En 2024, el alumnado de origen extranjero representa el 23,5% en Infantil, el 20,3% en Primaria y el 17,4% en ESO, frente al 2% registrado en Infantil en 2015.

En el curso 2024-2025 se incorporaron 7.545 estudiantes fuera del periodo ordinario de matriculación. Además, el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo ha pasado de 14.223 (curso 2012-2013) a 25.482 (curso 2023-2024).

El sistema educativo vasco afronta hoy un contexto con menos alumnado, pero con una realidad social y lingüística más diversa y compleja. El sistema evalúa hoy a una población más heterogénea y con necesidades más complejas que hace diez años. Esta realidad debe formar parte del análisis de resultados y refuerza la necesidad de políticas de apoyo sostenidas.

UNA APUESTA SOSTENIDA POR LA EDUCACIÓN

Euskadi destina en 2022 el 5,4% de su PIB a educación, frente al 4,9% del conjunto del Estado. El gasto por alumno en la red pública alcanza los 11.880 euros anuales en el curso 2022-2023, por encima de los 7.384 euros de la media estatal.

Durante el curso 2024-2025, 85.581 alumnos y alumnas utilizaron el comedor escolar público y 20.773 el transporte escolar. La inversión en becas ascendió a 77,7 millones de euros.

Esta prioridad presupuestaria consolida la educación como eje estratégico de cohesión social y de igualdad de oportunidades, en un contexto que exige mantener el esfuerzo y orientar los recursos a la mejora continua del sistema.

INDICADORES ESTRUCTURALES EN COMPARACIÓN CON EUROPA

La tasa de abandono escolar temprano se sitúa en el 5% en 2024, frente al 13% del Estado y el 9,3% de la Unión Europea. En el 2025 es cifra ha bajado en Euskadi al 3,6% en 2025, una de las cifras más bajas de Europa. Se trata de un indicador positivo que refleja la capacidad de retención del sistema.

La escolarización a los 16 años alcanza el 98,4% (curso 2022-2023), y el 55,7% de la población de entre 25 y 64 años cuenta con estudios terciarios (2023), frente al 41,4% en España y el 35,1% en la UE-27.

En formación permanente de personas adultas, la participación ha aumentado 5,3 puntos desde 2020, situándose también por encima de la media estatal y europea.

FORMACIÓN PROFESIONAL: CRECIMIENTO Y CONSOLIDACIÓN

La Formación Profesional continúa siendo uno de los pilares del sistema.

En el curso 2024-2025, la FP alcanza 50.688 estudiantes matriculados, lo que supone un crecimiento del 3,3% respecto al curso anterior.

La FP Dual continúa ampliando su implantación. En el curso 2024-2025, más de 36.000 estudiantes desarrollan formación en modalidad dual, 2.800 de ellos en modalidad dual intensiva, reforzando la conexión entre centros educativos y tejido productivo. El modelo consolida su crecimiento en FP Básica, Grado Medio y Grado Superior y amplía la participación empresarial. La tasa de inserción laboral ronda el 85%.

La FP continúa consolidándo su papel como itinerario formativo y profesional de referencia.

RESULTADOS ED 2025: EVOLUCIÓN POSITIVA EN PRIMARIA Y SECUNDARIA

La Evaluación Diagnóstica 2025, realizada en 836 centros con la participación de más de 44.000 estudiantes, muestra una evolución positiva del conjunto del sistema.

En 4º de Primaria se registra mejora en castellano (+6,1 puntos) y matemáticas (+4,3 puntos), mientras que la competencia en euskera mantiene niveles similares a la edición anterior. Esta estabilidad en euskera se produce en un contexto de creciente diversidad lingüística en las aulas y se acompaña de un avance claro en la etapa siguiente. En 2º de ESO, la mejora es más significativa: euskera (+10,2 puntos), castellano (+7,6 puntos) y matemáticas (+5,1 puntos), lo que apunta a una consolidación progresiva de la competencia a lo largo de la trayectoria educativa.

El análisis por niveles de rendimiento refuerza esta tendencia. En 4º de Primaria, el alumnado situado en nivel inicial se sitúa en el 36,0% en euskera, el 14,3% en castellano y el 16,7% en matemáticas. En 2º de ESO, ese porcentaje se reduce de forma significativa, especialmente en matemáticas, donde el nivel inicial desciende del 17,9% al 7,6% (−10,3 puntos), y en euskera, donde pasa del 52,4% al 42,2% (−10,2 puntos) y en castellano del 26% al 18,3% (-7,7 puntos). Paralelamente, aumenta el alumnado en niveles medio y avanzado.

El análisis permite identificar ámbitos concretos donde es necesario sostener y focalizar medidas de refuerzo, especialmente en determinadas competencias y etapas.

La tasa de graduación en 4º de ESO alcanza el 94,3%, consolidando una tendencia positiva en la última década.

EQUIDAD: AVANCES EN UN RETO ESTRUCTURAL

El nivel socioeconómico continúa influyendo en el rendimiento, como ocurre en todos los sistemas educativos europeos. No obstante, en competencia matemática, desde la ED23 a la ED25 la diferencia entre el alumnado con ISEC alto y bajo se mantiene estable en 4º de Primaria (+1,1 puntos), mientras que en 2º de ESO se reduce en 16,8 puntos, lo que refleja una mejora significativa en términos de equidad. La reducción de brechas en Secundaria evidencia la capacidad del sistema para amortiguar desigualdades de origen.

SÍNTESIS DE RESULTADOS DE LA ED 2025

  • Mejoras generalizadas en todas las competencias.
    • 4º EP: evolución positiva y estable.
    • 2º ESO: mejora más acusada y generalizada.
  • Disminución del alumnado en nivel inicial.
  • Los resultados aumentan en todas las competencias tanto en la red pública como en la concertada.
  • Las diferencias mediadas por el ISEC continúan, pero todos los niveles obtienen mejoras en los resultados.
  • Todos los modelos lingüísticos mejoran los resultados.
  • El alumnado en situación no idónea también mejora resultados.
  • El alumnado de origen extranjero también mejora resultados.

A partir de esta lectura, el Departamento orienta y refuerza actuaciones allí donde los datos muestran mayor necesidad, combinando el refuerzo de competencias básicas —con especial atención a la competencia lectora y matemática—, el acompañamiento a los centros, apoyos específicos para el alumnado con mayores dificultades y el fortalecimiento de la formación y el apoyo al profesorado, con el objetivo de favorecer trayectorias de éxito y consolidar una mejora sostenida de los resultados desde un enfoque de equidad.

UNA EVALUACIÓN PARA ORIENTAR LA MEJORA

A partir de estos resultados, el Departamento refuerza programas de apoyo, acompañamiento e inclusión en aquellos ámbitos donde los datos muestran mayores necesidades, así como iniciativas orientadas a elevar el rendimiento global.

La consejera Pedrosa ha subrayado que la evaluación diagnóstica no se concibe como un ejercicio de autocomplacencia, sino como una herramienta de mejora continua: “El Diagnóstico 2025 refleja avances en un contexto más complejo que hace una década. Es una base sólida, pero también una llamada a seguir trabajando con rigor y autoexigencia”.

“La evaluación periódica forma parte de nuestra responsabilidad pública: analizar con honestidad, reforzar lo que funciona y actuar allí donde persisten dificultades. El objetivo no es solo mantener buenos indicadores, sino garantizar que todo el alumnado, sin excepción, pueda desarrollar al máximo sus capacidades”, ha concluido.

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