• La última encuesta de Ikuspegi concluye que tres de cada cuatro personas en Euskadi consideran que la discriminación es un problema social importante
• El 24,2 % de la población afirma haber sido testigo de situaciones de discriminación y el 14,6 % ha sufrido la discriminación en el último año
• La sociedad vasca refleja un compromiso normativo con la igualdad y está a favor de políticas activas que promuevan una igualdad efectiva
La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco Nerea Melgosa Vega; la vicerrectora de Relaciones Institucionales y Cultura de la EHU Marian Iriarte Ormazabal y la directora de Ikuspegi Julia Shershneva Zastavnaia, han presentado hoy la ‘Encuesta sobre Percepciones y Actitudes en torno a la Discriminación en Euskadi (EPADE) 2025’. La encuesta refleja que la ciudadanía vasca expresa una actitud mayoritariamente favorable hacia la diversidad. Aumenta hasta el 77,8% el número de personas vascas que prefiere vivir en una sociedad diversa, un 1,4% más que en el anterior informe. No obstante, la directora de Ikuspegi Julia Shershneva destaca que “el 47,4 % de la población considera que la discriminación es un problema muy o bastante importante en la sociedad vasca. La apertura hacia la diversidad es más alta en convivencia cotidiana (vecindario, empleo, vivienda), pero disminuye en ámbitos íntimos o familiares, como relaciones sentimentales con personas de determinados colectivos y grupos sociales”.
La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco ha destacado que la ciudadanía vasca se ha expresado con claridad ante quienes quieren marcar un único color de piel, una creencia exclusivamente o una tendencia sexual única. "Ese no es el discurso de la ciudadanía vasca. El 77,8% de la población vasca prefiere vivir en una sociedad diversa y esta cifra es superior a la del año pasado. La mayoría de los ciudadanos de Euskadi no quiere vivir un armario unicolor cuadrado y cerrado. Algunos discursos a naftalina que oyen a varios centenares de kilómetros no están arraigados en Euskadi, eso no quiere decir que no sean motivo de preocupación o que no haya casos de discriminación" ha dicho la consejera Nerea Melgosa.
Aunque la sociedad vasca apueste por garantizar igualdad de oportunidades para todos los grupos sociales y personas (91,7 %), el consenso de que un trato diferente nunca está justificado es algo menor (55,1 %). Además, dos de cada tres personas (67,2 %) consideran necesario aplicar trato preferencial a ciertos colectivos o grupos sociales para avanzar hacia una sociedad más equitativa.
No obstante, ocho de cada diez personas consideran que la discriminación sigue existiendo en Euskadi, lo que muestra una amplia conciencia social sobre este fenómeno. Cuando se pregunta por los ámbitos en los que creen que se producen con mayor frecuencia situaciones de trato desigual, el acceso a la vivienda y el ámbito laboral aparecen de manera recurrente entre los espacios donde la ciudadanía percibe más riesgos de discriminación. El estudio identifica el origen extranjero, la racialización y la pertenencia étnica como los factores más asociados a la discriminación en la sociedad vasca. Al mismo tiempo, es destacable que existe una cierta infra-percepción de la discriminación de género percibida en la sociedad vasca. En concreto, un 26 % de la población considera que la discriminación por ser mujer “no pasa” en Euskadi. Esta percepción es especialmente marcada entre los hombres: más del 44,3 % afirma que la discriminación por razón de género es bastante o muy rara, lo que sugiere la existencia de una brecha en la percepción social de este tipo de desigualdad.
En el acceso a la vivienda de alquiler, el 79,6 % de la población considera que se producen diferencias de trato entre personas. De hecho, en términos de convivencia vecinal, los grupos sociales más perjudicados hacia cuales se reporta mayor rechazo son las personas gitanas, personas de origen extranjero y las personas con enfermedad mental. Estos datos indican que puede haber más rechazo a la hora de compartir el espacio residencial con los grupos sociales mencionados. Así, el ámbito residencial emerge como uno de los más afectados por la discriminación y es donde aparecen con más claridad actitudes excluyentes.
En el ámbito laboral, más de la mitad de la ciudadanía (55,8 %) cree que a la hora de contratación laboral se aplican desigualdades en los procesos incluso cuando las candidaturas tienen las mismas cualificaciones.
En lo que a la discriminación vivida se refiere, el 14,6 % de la población de la CAE afirma haber sufrido discriminación en los últimos 12 meses, siendo las características de las personas que con mayor incidencia entre personas migradas o de origen extranjero y las mujeres. Ante esta situación, la mayoría de las víctimas de discriminación (76,2 %) no formalizaron ninguna queja ni denuncia formal, frente al 17,5 % que sí lo hizo. La razón por la que se afirma no haberlo hecho es considerar que una denuncia o reclamación formal «no sirve de nada».
En cuanto a la discriminación presenciada o de la que se ha sido testigo, un 24,2 % de la población afirma haber sido testigo de situaciones discriminatorias, especialmente por origen extranjero y las personas racializadas. La mayoría de los episodios discriminatorios se producen en espacios públicos y en el ámbito laboral, tanto en el trabajo como en la búsqueda de empleo.
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