- El Vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo muestra su “preocupación” y “compromiso” para tratar de reducir el número de accidentes de trabajo y de casos de incapacidad temporal
El Vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, ha subrayado este lunes en el Parlamento Vasco un dato esperanzador: los accidentes laborales han disminuido de forma muy significativa en Euskadi en las dos últimas décadas, gracias a la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y a las políticas públicas desplegadas desde entonces.
Torres ha comparecido junto a Elena Pérez Barredo, viceconsejera de Trabajo y Seguridad Social, y a Lourdes Íscar, directora de Osalan – Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales para dar cuenta ante la Comisión de Economía, Trabajo y Empleo del Informe de la Evaluación Intermedia de la Estrategia Vasca de Seguridad y Salud en Trabajo 2021-2026 así como del Informe de Siniestralidad de 2024.
Mikel Torres ha explicado que ambos documentos permiten evaluar con rigor las políticas públicas de prevención y proponer mejoras adaptadas al contexto actual. A partir de los datos recogidos desde 2004 hasta 2024, con el año 2019 como referencia metodológica, se constata que la siniestralidad laboral ha disminuido de forma sostenida en las dos últimas décadas, aunque en 2024 se ha producido un ligero repunte en el número total de accidentes con baja laboral respecto al año anterior, ya que han pasado de 35.891 a 36.154 casos, es decir, 263 casos más, un 0,73%.
En este sentido, cabe recordar que, en 2024, Euskadi registró un récord de afiliados a la Seguridad Social, alcanzando los 1.024.511 cotizantes, 11.563 personas trabajadoras más que en 2023. En términos porcentuales, el incremento es del 1,14%. Con lo cual, el repunte del número de accidentes es menor que el crecimiento del número de personas trabajadoras en el País Vasco. Por ello, el índice de incidencia ha descendido del 36,96 de 2023 a 36,63 casos por cada mil personas empleadas en 2024.
El ligero aumento en el número de accidentes se debe más al crecimiento de los accidentes in itinere, con 187 casos más (de 4.040 a 4.227) con una incidencia global al alza (de 4,16 a 4,28), que a los casos de accidentes durante la jornada laboral, ya que se registró un aumento de solo 76 casos (de 31.851 a 31.927), con una reducción de la incidencia general de 32,80 a 32,35.
Durante la comparecencia, el consejero de Economía, Trabajo y Empleo también reconoció que desde 2021 la reducción se ha estancado, lo que exige “nuevas medidas más específicas y eficaces”. Por ello, el Vicelehendakari Torres ha mostrado su “preocupación y compromiso” para tratar de reducir las tasas de siniestralidad laboral y de incapacidad temporal. También con las enfermedades profesionales que “en un porcentaje importante se ocultan tras la enfermedad común” y que “son un problema para las empresas, pero sobre todo para las personas trabajadoras”. Por ello, tratará de “recuperar los trabajos que se emprendieron en la Mesa de Diálogo Social para afrontar ese problema desde el diálogo y la concertación” con el objetivo de “llegar a acuerdos que permitan mejorar la vida y la salud de las personas trabajadoras”.
Por ello, ha hecho un llamamiento a todas las partes implicadas en la Seguridad y Salud en el Trabajo a “realizar un esfuerzo en el ámbito de la siniestralidad laboral”, dado que “se han realizado esfuerzos, pero no son suficientes. No debemos ver como algo normal que una persona salga de su casa para cumplir con su jornada laboral y no vuelva con su familia por haber perdido la vida en su puesto de trabajo”.
Torres ha destacado que “el empleo es sin duda el mayor determinante del grado de desarrollo y cohesión de un país y que además de generar más empleo es fundamental que sea un empleo de calidad, ya que no sólo es bueno para las personas trabajadoras, sino también para las empresas y la economía, que consiguen así atraer y retener talento”.
Planes de choque
La viceconsejera de Trabajo y Seguridad Social, Elena Pérez Barredo, recordó en la comparecencia que “son las empresas las que han de adoptar las medidas necesarias y suficientes para evitar las muertes en el trabajo”, mientras que la labor de la Inspección de Trabajo del País Vasco es “vigilar y controlar el cumplimiento normativo persiguiendo y sancionando a aquellas que las incumplen”. En este sentido, durante el año 2024 la Inspección del País Vasco realizó 10.864 actuaciones en esta materia, que dieron pie al levantamiento de 477 actas de infracción, por importe de 2.544.357 euros, y de 1.948 requerimientos por insuficiencias detectadas.
Pérez Barredo destacó que la Inspección cuenta con 58 inspectores y 22 subinspectores, “con todas las vacantes en los procesos de selección en marcha, y a punto de aprobar la aprobación de un expediente de amortización creación de una nueva plaza de inspección y otra de subinspección”. La viceconsejera recordó que “con esta plantilla se investigan todos los accidentes laborales muy graves y mortales, pero también los graves y leves que la propia Inspección considere que deban ser investigados”.
Elena Pérez Barredo recordó que Osalan, “como organismo técnico en materia de seguridad y salud en el trabajo, ofrece todas las herramientas disponibles para ayudar a que las empresas cumplan con la obligación legal que tienen encomendada y garanticen la seguridad y salud de la población trabajadora”.
Por su parte, Lourdes Íscar, directora general de Osalan, desgranó las acciones desarrolladas por Osalan para tratar de reducir la siniestralidad laboral con la intensificación de sus actuaciones mediante planes de choque dirigidos a sectores con una elevada tasa de siniestralidad, como el sector forestal y el de las bodegas, donde se han desplegado acciones específicas de formación, acompañamiento técnico y sensibilización, en colaboración con los servicios de prevención y los agentes sociales.
La directora de Osalan fue la encargada de presentar la evaluación intermedia de la Estrategia 2021-2026. Esta evaluación, que analiza el grado de cumplimiento de los objetivos previstos y las mejoras necesarias, muestra un nivel de ejecución del 84% de las acciones programadas en el bienio 2022-2023, aunque también identifica desafíos como la escasez de personal técnico especializado, sobre todo en el ámbito sanitario, la necesidad de mejorar la coordinación interdepartamental y la urgencia de reforzar la incorporación de la perspectiva de género y la atención a colectivos vulnerables.
En palabras de Lourdes Íscar, “la estrategia debe entenderse como un sistema de mejora continua y adaptable, y en ese sentido esta evaluación intermedia ha sido una oportunidad para reorientar algunas acciones y reforzar aquellas áreas donde los avances han sido insuficientes”.
La Estrategia Vasca de Seguridad y Salud en el Trabajo se articula en torno a tres ejes: fomentar una cultura preventiva en toda la sociedad vasca, consolidar una gestión preventiva sólida y de calidad en las empresas, y reforzar la gobernanza institucional. Osalan continuará con la ejecución del plan 2024-2026 ya en marcha, en colaboración con agentes sociales, departamentos del Gobierno Vasco y el tejido empresarial de Euskadi, con el objetivo último de lograr cero accidentes en el trabajo.
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