Mensaje de Fin de Año del Lehendakari

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Arratsalde on!

Hemos cumplido ya, un cuarto del siglo XXI.  

Hoy despedimos 2025.

Un año en el que:

- Ha crecido la inestabilidad global: guerra de Ucrania, genocidio en Gaza, aranceles, auge de los populismos y autoritarismos,

- Europa no acaba de enderezar su rumbo,

- Y a ambos lados de los Pirineos aumenta la incertidumbre política, la crispación, la polarización y se complica la gobernabilidad.

2025 nos deja un contexto preocupante, sí, pero también momentos para la alegría y para creer en el futuro de Euskadi:

- Pacto de Salud,

- Medidas urgentes para la Vivienda,

- Puesta en marcha del ordenador cuántico en Euskadi,

- Vuelta de Talgo a casa,

- Nuevos lazos entre todos los territorios vascos,

- Oficialidad de la selección vasca de pelota, o

- Botadura de la Nao San Juan en Pasaia.

Guardo también para el recuerdo el homenaje al Lehendakari Garaikoetxea y su Gobierno.

Fue él quien protagonizó, en 1982, el primer discurso de ‘Gabon’ por televisión, la primera emisión de Euskal Telebista.

Se dirigió a una Euskadi en reconstrucción. Y destacó una palabra por encima del resto: Itxaropena, Esperanza.

Hoy la hago mía también.

Muchas personas lo estáis pasando mal.

Personas que os sentís solas, tristes o estáis enfrentando una enfermedad.

Personas que despedís a vuestros seres queridos, o habéis sufrido la inaceptable violencia machista.

A todas y todos vosotros, este primer mensaje de esperanza.

 

El segundo mensaje lo dirijo a todas esas personas que habéis llegado a Euskadi en busca de un futuro mejor.

A principios de este siglo erais 30.000, hoy sois más de 300.000.

Llegáis a un País con cultura, lengua e identidad propia.

A un País que ha construido su bienestar a base de mucho esfuerzo, trabajo y colaboración.

A un País democrático que ofrece libertad y seguridad.

Llegáis a un País que sabe acoger y cuidar a quienes vienen de fuera. A quienes quieren formar parte de él.

El Lehendakari Agirre, en su mensaje de ‘Gabon’ de 1957, afirmó: “nadie mejor que el que vive lejos de su hogar para comprender lo que significa el buen o mal trato en país extranjero”.

Y añadía: “Al emigrante que viene a vivir a nuestro país, haciendo suya nuestra tierra y hasta nuestra causa de libertad, debe rodearle el respeto y el afecto”.

Comparto este ideario humanista: la dignidad de toda persona es el bien superior. Y, para lograrlo, la cohesión social y la integración son cuestiones irrenunciables.

Hablamos de un camino complejo: de compromiso y exigencia.

Un camino de doble sentido: de derechos y obligaciones.

Porque la libertad de uno comienza por defender la libertad del de enfrente. La responsabilidad hacia el otro y, también, hacia la propia comunidad.

Somos lo que nos une. Y lo que nos une debe ser mucho más que el espacio físico que compartimos como Pueblo.

Debe ser una identidad basada en valores como el respeto, la igualdad y la convivencia.

Una vida en comunidad asentada sobre nuestra cultura y bienestar colectivo.

Habéis puesto un pie en Euskadi. Os animo a que pongáis los dos.

Porque Euskadi es de todas esas personas que respetáis y contribuís a fortalecer los cimientos de la casa vasca, vengáis de donde vengáis.

Pero no podemos hacerlo solos. Es necesario que todas y todos nos impliquemos con determinación.

Por eso hoy hago un llamamiento a las comunidades de personas migrantes, especialmente a quienes las lideráis, para que impulséis activamente este compromiso colectivo, este espacio común de derechos y obligaciones.

 

Un punto y aparte para el euskera.

Todas y todos los vascos tenemos derecho a conocer y poder expresarnos libremente en cualquiera de las dos lenguas oficiales.

También y, sobre todo, en la que nos es propia.

Sin embargo, hay quienes tratan de dificultar este objetivo y buscan desandar lo ya andado.

Nada ni nadie podrá impedir que la ciudadanía de Euskadi continue impulsando nuestra lengua, porque anida en lo más profundo de nuestros corazones.

Y vamos a dar un nuevo salto hacia la normalización y revitalización del euskera.

Afrontamos 2026 con espíritu constructivo:

- Un año que será decisivo para seguir mejorando nuestra casa, la casa vasca,

- Para seguir impulsando proyectos industriales y tecnológicos que generen más empleo y de mayor de calidad,

- Para dar respuesta a prioridades como la vivienda o la seguridad.

- Para seguir avanzando en la salud y en el bienestar integral de todas las personas. Bienestar físico, emocional y material.

- Para que Euskadi siga creciendo en el mundo.

Un año, decisivo también, para mejorar nuestro Autogobierno.

Sin embargo, el escenario actual es preocupante.

Los compromisos firmados con el Gobierno español siguen sin cumplirse. Y no observamos el avance y la determinación que la situación exige para llegar en buenas condiciones a la reválida bilateral.

Ha pasado ya demasiado tiempo. Nuestra obligación es cumplir el mandato del Pueblo Vasco. Vamos tarde y la paciencia se agota.

No se trata únicamente de más o menos competencias. Reducirlo todo a esa cuestión sería un planteamiento falso y simplista.

Queremos cuidar y gobernar nuestra propia casa. Necesitamos todas las herramientas para que otros no decidan por nosotras y nosotros.

A quienes nos habéis confiado la responsabilidad de dirigir este País solo nos mueve un objetivo: que nos tengáis y sintáis cerca, en nuestras calles, pueblos y ciudades.

Que las decisiones que afectan a Euskadi se tomen en Euskadi. Porque solo así podréis censurarnos si traicionamos vuestra confianza.

La libertad para decidir y la responsabilidad de las decisiones tomadas son dos caras de la misma moneda.

 

Miro al futuro con esperanza.

“Askatasunak badauka herri honetan ereserki bat”, dice la canción.

El 7 de octubre del próximo año celebraremos el 90 aniversario del primer Gobierno Vasco presidido por el Lehendakari Agirre.

Un ejemplo de colaboración entre distintas sensibilidades políticas en defensa de aquello que nos une: Democracia, Autogobierno y las Libertades vascas.

Un ejemplo de compromiso con Euskadi que nos recuerda que nada está garantizado. Que los vientos de la Historia pueden volver a soplar en contra.

Sin alarmismos, con constancia y determinación, debemos seguir preparando nuestro futuro.

Dando lo mejor de nosotras y nosotros mismos.

Confío en que sepamos acertar.

Tengo plena confianza en nuestro Pueblo.

Mis mejores deseos para 2026.

Zorionak eta Urte berri on!

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