"Las instituciones vascas ya tienen plena capacidad para regular también los impuestos con un claro componente internacional", pone en valor el viceconsejero Alonso

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El Concierto Económico fue modificado el pasado mes de abril. Esta modificación deriva de los acuerdos alcanzados en el seno de la Comisión Mixta en noviembre y diciembre de 2024 y febrero de este año, con el objetivo de concertar con el Estado nuevas figuras impositivas creadas; entre ellas, el Impuesto Complementario para garantizar un nivel mínimo global de imposición para los contribuyentes que formen parte de un grupo multinacional o de un grupo nacional de gran magnitud.

“Con la concertación del Impuesto Complementario, se puede decir que hemos completado el principio de que toda la imposición directa es de normativa autónoma, también los impuestos con un claro componente internacional”, ha destacado hoy el viceconsejero de Hacienda, Iñaki Alonso, en la presentación del libro “Imposición mínima global: Notas para su aplicación, evaluación de su impacto sobre el sistema tributario doméstico e internacional”, impulsado por la Fundación Impuestos y Competitividad. En esta obra colectiva, Alonso firma el capítulo “La tributación mínima y el régimen de Concierto Económico con el País Vasco”.

En su intervención, el viceconsejero de Hacienda ha dejado un mensaje claro a modo de balance: “Podemos funcionar como cualquier Estado regulando estos impuestos”.

La evolución hacia una imposición mínima global es fruto del amplio acuerdo alcanzado el 8 de octubre de 2021 en el seno del Marco Inclusivo BEPS de la OCDE y el G-20, que cuenta ya con la adhesión de más de 140 países. Se trata de un hito sin precedentes en fiscalidad internacional, que dio paso al desarrollo de reglas globales para garantizar un tipo mínimo efectivo del 15% para grandes grupos empresariales.

Ese marco se trasladó a la Unión Europea mediante la Directiva (UE) 2022/2523, posteriormente transpuesta al ordenamiento estatal español con la aprobación del Impuesto Complementario. Como ocurre con todo nuevo impuesto, su creación exigió su concertación con Euskadi, de acuerdo con la disposición adicional primera de la Constitución, el Estatuto de Gernika y el Concierto Económico.

La aprobación del nuevo impuesto quedó recogida en el BOE del 21 de diciembre de 2024. Apenas dos días después, el 23 de diciembre, fue concertado con las instituciones vascas en la Comisión Mixta. Ese acuerdo quedó incorporado al ordenamiento jurídico mediante la Ley 3/2025, de 29 de abril. En estos momentos, las Juntas Generales de los tres Territorios Históricos ultiman sus Normas Forales para aplicar el tributo en Euskadi.

Nueva fiscalidad global

El viceconsejero Alonso ha subrayado que “la concertación del Impuesto Complementario mantiene el equilibrio entre los principios ya vigentes en el Impuesto sobre Sociedades y la nueva fiscalidad global”, recordando que este tributo tiene una dimensión internacional específica pero plenamente compatible con el régimen de Concierto.

Además, ha destacado la importancia de que Euskadi participe directamente en los espacios donde se definen las reglas internacionales del futuro: comités, grupos de trabajo y foros tributarios tanto de la Unión Europea como de la OCDE y del Marco Inclusivo BEPS del G-20. Por ello, ha puesto especialmente en valor los acuerdos alcanzados el 13 de noviembre de 2024 y el 10 de abril de 2025 en la Comisión Mixta del Concierto Económico para reforzar la participación de las instituciones vascas en los foros internacionales de fiscalidad.

La regulación europea establece que el Impuesto Complementario se aplicará a grupos empresariales cuya facturación consolidada supere los 750 millones de euros en, al menos, dos de los últimos cuatro ejercicios fiscales.

Alonso ha concluido destacando que “la concertación del Impuesto Complementario demuestra que Euskadi está en condiciones de adaptar su política fiscal a los nuevos retos globales, manteniendo la coordinación con el marco europeo y preservando su capacidad normativa plena”. La incorporación del impuesto, junto a la participación activa en foros internacionales, permitirá que las instituciones vascas “estén donde se toman las decisiones que moldearán la fiscalidad futura”.

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