La protección de adultos vulnerables frente a abusos

Fecha de publicación: 

Departamento de Salud; Bienestar, Juventud y Reto Demográfico. Equipo sociosanitario

Sanitaria agarrando mano de persona mayor

Sanitaria agarrando mano de persona mayor

El informe 'Adult Safeguarding: Roles and Competencies for Health Care Staff', publicado por el Royal College of Nursing, es una guía actualizada que describe las competencias necesarias del personal sanitario en la protección de adultos en riesgo de sufrir daños, abuso o negligencia. El documento incide en la necesidad de una atención personalizada a los y las pacientes en situaciones vulnerables, que sea sensible con cada caso y que priorice la seguridad de estas personas.

Para lograr que ese trato o intervención sea apropiada, respetuosa y coordinada, el informe se centra en seis principios clave:

  • Empoderamiento: personalización del servicio y la garantía de que las decisiones sean lideradas por el/la paciente.
  • Prevención: la importancia de priorizar el actuar antes de que ocurra el daño mediante información clara y sencilla de lo que es un abuso.
  • Proporcionalidad: asegurar que la respuesta sea adecuada al riesgo, y evitar intervenciones innecesarias.
  • Protección: apoyar y representar a aquellos y aquellas con mayores necesidades, ayudándolas a participar en el proceso de protección.
  • Colaboración: soluciones locales mediante servicios de las comunidades de las que son partícipes las y los pacientes.
  • Responsabilidad: transparencia y responsabilidad con la protección, asegurando que todas las partes conozcan sus roles y responsabilidades.

Formación y competencias

Asimismo, el documento introduce un marco de formación dividido en cinco niveles, desde el personal con contacto mínimo con pacientes hasta los profesionales responsables de diseñar políticas y supervisar procesos de protección. Cada nivel incluye objetivos claros en conocimiento, habilidades y comportamientos, fomentando la colaboración interinstitucional y el desarrollo continuo. Dichos niveles son los siguientes:

  1. Conocimientos básicos para todo el personal sanitario: está dirigido a todo el personal que trabaja en entornos sanitarios, incluidas áreas administrativas, de limpieza, mantenimiento, recepción… El objetivo es reconocer signos básicos de abuso, daño o negligencia, y saber reaccionar e informar en caso de sospecha.
  2. Personal con contacto regular con pacientes y familias: dirigido a profesionales de la salud con contacto frecuente con pacientes (enfermeros/as, auxiliares de enfermería, fisioterapeutas…). Los objetivos principales son identificar signos más específicos de abusos y negligencias, saber cómo derivar a servicios especializados, documentar los casos y protegerlos en historias clínicas y entender el marco legal aplicable y la cooperación interinstitucional.
  3. Personal que trabaja directamente con adultos en riesgo: dirigido a responsables de la evaluación, planificación y prestación de cuidados a adultos en situación de vulnerabilidad, como médicos, enfermeros/as especialistas, trabajadores y trabajadoras sociales sanitarios y terapeutas ocupacionales. Los objetivos son dirigir evaluaciones de riesgo y contribuir a planes de protección, participar en investigaciones de casos de abuso, colaborar en redes interinstitucionales y brindar apoyo emocional y asistencial a los y las pacientes de riesgo.
  4. Profesionales con roles especializados en la protección de adultos: está dirigido a profesionales especialistas en protección de personas adultas. Los objetivos en este caso son liderar equipos de protección de personas adultas en organizaciones sanitarias, diseñar e implementar políticas y protocolos de protección, coordinar auditorías internas y programas de formación y actuar como referencia en casos complejos de abuso.
  5. Profesionales con responsabilidad estratégica en protección: dirigido a profesionales con autoridad para desarrollar políticas de protección a nivel regional o nacional, y directores de salud pública, responsables de servicios sanitarios y asesores especializados. Los objetivos son diseñar estrategias, asesora a gobiernos y organismos reguladores, y supervisar la implementación de políticas de protección.

Tipos de abuso

El informe también ahonda en las diversas formas de abuso, como físico, psicológico, económico, abuso organizacional y esclavitud moderna, enfatizando la importancia de identificarlos a tiempo para una intervención efectiva. Además, dichos abusos pueden manifestarse de múltiples maneras, no solo de forma presencial, sino también a través de medios digitales o telefónicos. Es por ello por lo que es necesario que los y las profesionales sanitarios desarrollen una mirada integral y sensible para detectar signos de abuso en distintos contextos.

Responsabilidad colectiva

Por último, el documento incide en la importancia de la responsabilidad compartida de todas y todos los profesionales del sector sanitario y social, siendo la coordinación entre ambos sectores un pilar fundamental para hacer frente a cualquier caso de abuso a personas vulnerables. Asimismo, en el informe destacan la importancia de la formación continua para abordar, entre otros, nuevos retos en la protección de pacientes, como el abuso online.

Para más información, acceda a la publicación completa “Protección de los adultos: funciones y competencias del personal sanitario” ("Adult Safeguarding: Roles and Competencies for Health Care Staff, 2024"), publicado por el Royal College of Nursing.