El 48,2% de las mujeres residentes en Euskadi de entre 16 y 85 años ha sufrido algún tipo de violencia dentro o fuera de la pareja alguna vez en la vida

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  • En la violencia en el ámbito de la pareja 3 de cada 10 mujeres vascas ha sufrido algún episodio de violencia machista a lo largo de su vida.

 

  • La violencia física o sexual, se denuncia más que violencia psicológica, aunque esta última se de en mayor medida.

 

  • El 81,2% de la mujeres que han sufrido algún tipo de violencia dentro o fuera de la pareja se lo ha contado a sus amistades o familiares y el 14% lo ha denunciado.

 

La Encuesta de violencia contra las mujeres y otras formas de violencia interpersonal desarrollada en 2024 es la primera encuesta oficial que se realiza en Euskadi con el objetivo de medir la magnitud de este problema y recopilar datos sobre la frecuencia con la que las mujeres sufren distintas formas de violencia, por el hecho de ser mujeres, en cualquier ámbito público o privado, lo que incluye entre otros, los ámbitos de pareja, familiar, laboral, educativo, comunitario y el entorno virtual. Se quiere conocer la prevalencia de la violencia contra las mujeres en Euskadi a lo largo de su vida.

La población objeto de estudio de esta encuesta son las mujeres de entre 16 y 85 años residentes en Euskadi. Se ha encuestado a una muestra representativa de 4.500 mujeres.

El 48,2% de las mujeres residentes en Euskadi de entre 16 y 85 años ha sufrido algún tipo de violencia (física -incluida amenazas-, sexual y/o psicológica) dentro o fuera de la pareja alguna vez en la vida. Esta cifra se traduciría en 449.295 mujeres. 

"La violencia machista contra las mujeres es una violación de los derechos humanos, un problema social y de salud pública de primer orden. Es una manifestación de las desiguales relaciones de poder y de la discriminación contra las mujeres que desempeña, además la función social de perpetuar las desigualdades estructurales que existen en función del género. En cuanto a la violencia en el ámbito de la pareja 3 de cada 10 mujeres vascas ha sufrido algún episodio de violencia machista a lo largo de su vida. Este tipo de violencia está basada en la superioridad, en el “tú para mí” y  muchas veces es el terrible monstruo que perpetúa la desigualdad" ha subrayado la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico Nerea Melgosa.  

El 7,4% de las mujeres residentes en Euskadi de entre 16 y 85 años han sufrido algún tipo de violencia (física -incluida amenazas-, sexual y/o psicológica) recientemente, es decir, en el último año. Este porcentaje se traduciría en 68.949 mujeres.

"Quiero agradecer sinceramente la valentía y la generosidad de las miles de mujeres vascas que han compartido experiencias duras, dolorosas, graves, a través de esta encuesta. Que nos han permitido conocer sus vivencias personales y obtener una radiografía profunda y actualizada de la realidad, que nos muestra un contexto de vulneración de derechos más generalizado de lo que a priori se piensa. Quiero decirles que su aportación es valiosísima para las políticas de igualdad y que romper el silencio, en este caso, es una contribución solidaria hacia otras muchas mujeres que sufren la violencia y hacia la construcción de una sociedad más justa y más libre." ha señalado Miren Elgarresta la directora de Emakunde.

• Características sociodemográficas.

Los datos muestran que la violencia afecta a mujeres de todas las edades, si bien el análisis en base a la edad muestra algunas diferencias en las tasas de prevalencia de los diferentes tipos de violencia. En general, la tasa es mayor entre mujeres que tienen entre 30 y 44 años (62,3%) y las que tienen entre 16 y 29 años (55,8%), mientras que obtienen la tasa más reducida las que tienen entre 65 y 85 años (30,2%). La probabilidad de que las mujeres más jóvenes sufran algún tipo de violencia dentro y fuera de la pareja, sobre todo violencia sexual y violencia psicológica, parece por lo general mayor, ya que sus tasas de prevalencia supera con creces la tasa media. No obstante, es preciso considerar que las tasas de las mujeres de más edad también pueden estar mostrando valores especialmente modestos debido a condicionantes educativos que pueden estar dificultando la revelación de la violencia.

Los datos indican que las mujeres con discapacidad (reconocida superior o igual al 33%) y/o aquellas que presentan limitaciones graves para la realización de actividades de la vida cotidiana presentan una probabilidad ligeramente mayor de sufrir violencia que otras mujeres (49,8% frente a 48%). Las diferencias son más marcadas cuando se trata de violencia física; 33,3% frente al 24,7% de las mujeres sin discapacidad o limitaciones. Además, estas mujeres se ven especialmente afectadas por la violencia que sucede en el ámbito de la pareja (34,6% frente a 28,9% de las mujeres sin discapacidad o limitaciones en la actividad).

Respecto a la nacionalidad, la proporción de mujeres con nacionalidad distinta a la española que han experimentado violencia por alguna pareja o alguna otra persona alguna vez en la vida es muy superior a la de mujeres de nacionalidad española (61,1% y 46,8% respectivamente). Más concretamente estas mujeres se ven especialmente afectadas por la violencia física y por la violencia psicológica así como por la violencia que se produce en el ámbito de la pareja.

En base al nivel de estudios también se observan diferencias, aunque los datos no permiten deducir una relación lineal. Las tasas de prevalencia de todos los tipos de violencia dentro y fuera de la pareja más reducidas se localizan en todos los casos entre las mujeres con estudios primarios o inferiores (el 33,5% ha sufrido alguna violencia), lo que ocurre independientemente del tipo de violencia o del ámbito en el que ésta se produzca. Las posiciones intermedias las ocupan las mujeres con estudios secundarios (41%), mientras que las mujeres con estudios secundarios postobligatorios o FPI y las de estudios superiores son las que alcanzan las tasas más altas tanto a nivel general (51,7% y 55,8% respectivamente) como en los diferentes tipos de violencia considerados.

Los datos de prevalencia según el nivel de ingresos netos mensuales del hogar no permiten deducir una relación lineal, aunque sí parecen indicar que la violencia afecta tanto a las mujeres de rentas altas como de rentas bajas. Las tasas de prevalencia de algún tipo de violencia dentro y fuera de la pareja oscilan entre el 44,9% de las mujeres que residen en hogares de renta media—baja y el 56,9% de las que lo hacen en hogares de renta alta. Las posiciones intermedias las ocupan las mujeres que viven en hogares de renta media-alta (48,8%) y aquellas que lo hacen en hogares de renta baja (49,9%). Con todo, cabe señalar que las tasas de violencia física y violencia psicológica es algo superior entre las mujeres que residen en hogares de renta baja, quienes además parecen verse más afectadas por la violencia dentro del ámbito de la pareja.

· Consecuencias de violencia y solicitud de ayuda

El 18,4% de esas mujeres manifiesta haber recibido asistencia médica o psicológica como consecuencia de los episodios de violencia. Un 17,3% de ellas no la recibió pero considera que debería haberla recibido y el 63,8% dice que no ha necesitado este tipo de asistencia.

Las mujeres que se han visto afectadas por violencia física (29%) y violencia psicológica (27,9%) han recibido asistencia médica en mayor medida que las víctimas de violencia sexual (17,5%). Además, la proporción de mujeres que recibió asistencia médica es superior cuando la violencia se produce en el ámbito de la pareja (24%). El porcentaje de mujeres que asegura haber recibido algún tipo de asistencia asciende hasta el 38,5% en el caso de las mujeres que han sufrido violencia tanto dentro como fuera de la pareja.

El 11,7% de las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia dentro y/o fuera del ámbito de la pareja alguna vez ha tenido que permanecer un tiempo sin poder ir a trabajar o sin acudir a su centro de estudios como consecuencia de la violencia sufrida.

Resulta más habitual que las mujeres que han sufrido violencia física (18,8%) o psicológica (16,4%) hayan permanecido algún tiempo sin acudir al centro de trabajo o estudios en comparación con aquellas que han sufrido violencia sexual (12,5%).

Atendiendo al ámbito en el que se produce la violencia, es más habitual que hayan permanecido un tiempo sin poder acudir al trabajo o al centro de estudios las mujeres que han sufrido violencia en el ámbito de la pareja (13,3% frente a 7,2% de las que han sufrido violencia fuera de este ámbito).

En el caso de las mujeres que han sufrido violencia tanto en el ámbito de la pareja como fuera de ella, el porcentaje de mujeres que ha faltado al centro de trabajo o estudios asciende al 27,8%.

Como se ha dicho, las mujeres con un diagnóstico de discapacidad igual o superior al 33% y/o limitaciones graves para la realización de las actividades cotidianas representan el 7,8% del total de mujeres consultadas (en torno a 72.846 mujeres). Un 12,5% de estas mujeres manifiesta que su discapacidad o limitación es consecuencia de la violencia sufrida por parte de la pareja o de alguna otra persona.

Las mujeres que se han visto afectadas por violencia física son las que en mayor medida aseguran que su discapacidad o limitación es consecuencia de la violencia (17,3%). También es superior la proporción de mujeres que lo aseguran entre quienes relatan episodios de violencia en el ámbito de la pareja (12,2%).

El porcentaje de mujeres que afirma que estas limitaciones o discapacidad es consecuencia de la violencia sufrida se incrementa hasta el 15,8% entre las mujeres que han sufrido violencia tanto dentro como fuera de la pareja.

El 16,6% de las mujeres que han vivido algún tipo de violencia dentro y/o fuera de la pareja asegura haber tomado medicamentos, alcohol drogas para afrontar los episodios violentos vividos. De todas las sustancias consumidas la más habitual es la ingesta de medicamentos (16,6%).

La ingesta de este tipo de sustancias también es superior entre las mujeres que han sufrido violencia física (26,3%). También es muy superior entre las mujeres que han sufrido violencia en el ámbito de la pareja (23,4% frente al 6,9% de las que la han sufrido fuera de la pareja). Entre aquellas mujeres que han sufrido violencia tanto dentro como fuera de la pareja este porcentaje se incrementa hasta el 41,6%.

La gran mayoría de mujeres que ha sufrido violencia dentro y/o fuera de la pareja (80,8%) manifiesta haber hablado con algún amigo, amiga o algún familiar sobre los episodios de violencia vividos, aunque es destacable que casi una de cada cinco (18,8%) no ha compartido esta experiencia con ninguna persona del entorno.

La proporción de mujeres que no comparte las situaciones de violencia experimentada es ligeramente superior entre las mujeres que han sufrido violencia psicológica (17,5%).

Asimismo, resulta habitual que las mujeres que han sufrido violencia en el ámbito de la pareja compartan en menor medida estas experiencias con amistades o familiares (el 75,1% de las víctimas lo ha compartido frente al 78,4% de las que han sufrido violencia fuera de este ámbito).

Un 13,9% de las mujeres que declaran haber sufrido violencia dentro y/o fuera de la pareja ha denunciado en alguna ocasión esta violencia y un 9,6% en el último año. La mayor parte de estas denuncias han sido interpuestas por las propias mujeres.

La proporción de denuncias es superior cuando se trata de actos de violencia física (24,5% frente a 12,1% de los casos de violencia sexual y el 17,6% de los de violencia psicológica). Además, es más habitual que se denuncien episodios de violencia ocurridos en el ámbito de la pareja (14,3% alguna vez frente a 9% de los casos de violencia fuera de la pareja).

En el caso de las mujeres que han sufrido violencia tanto dentro como fuera de la pareja, el porcentaje que ha denunciado estas situaciones asciende al 26,3%.

Entre los principales motivos que las mujeres que sufren violencia dentro y/o fuera de la pareja señalan para no denunciar estos episodios violentos destacan:

- la falta de identificación de la violencia con un delito denunciable (64,5%);
- la aparición de sentimientos de culpa, vergüenza o bloqueo emocional (19,1%);
- las dificultades que se perciben en relación con un proceso judicial (18,4%).

 

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