La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publica una nueva edición de su “Panorama de Salud 2023. Indicadores de la OCDE”, informe que ofrece una comparativa de resultados para indicadores clave de salud poblacional y de desempeño del Sistema de Salud en 38 países miembros de la OCDE en un contexto que considera los determinantes sociales de la salud.
Contenidos
El informe se articula en diez capítulos, presentándose en el primero una visión general de la salud y del desempeño del Sistema de Salud, basada en un subconjunto de 20 indicadores básicos. Los datos ofrecen una comparación de la situación de los países en cinco dimensiones:
- Estado de salud
Cuatro son los indicadores del estado de salud que reflejan aspectos centrales tanto de la calidad como de la cantidad de vida: la esperanza de vida como indicador clave de la salud general de la población; la mortalidad evitable, centrada en las muertes prematuras que podrían haberse evitado o tratado; la prevalencia de la diabetes muestra la morbilidad por una enfermedad crónica importante; y. por último, la salud autoevaluada ofrece una medida más holística de la salud mental y la salud física.
En opinión de la OCDE, la inversión en Sistemas de Salud contribuye a mejorar los resultados de salud al ofrecer una atención más accesible y de mayor calidad a las personas. Las diferencias en factores de riesgo como el tabaquismo, el alcohol y la obesidad también explican la variación en los resultados de salud entre países. Y los determinantes de la salud también importan, en particular en lo referido a los niveles de ingresos, una mejor educación y mejores entornos de vida.
- Factores de riesgo para la salud
Tabaquismo, consumo de alcohol y obesidad son los tres principales factores de riesgo individuales de enfermedades no transmisibles y que contribuyen a una gran proporción de muertes en todo el mundo. La contaminación del aire también es un determinante ambiental crítico de la salud.
- Acceso a la atención
Garantizar un acceso equitativo es fundamental para lograr Sistemas de Salud de alto rendimiento y sociedades más inclusivas. Esta dimensión mide aspectos como la cobertura poblacional de la atención, entendida como la proporción de la población elegible para un conjunto básico de servicios; el grado de satisfacción con la disponibilidad de servicios de calidad; la proporción del gasto cubierto por sistemas obligatorios de prepago, para determinar el grado de protección financiera; y la proporción de población que reporta necesidades insatisfechas de atención médica como medida de cobertura efectiva del servicio de atención.
- Calidad de la atención
La atención de alta calidad requiere que los servicios de salud sean seguros, apropiados, clínicamente eficaces y con respuestas a las necesidades de las y los pacientes. Los indicadores que componen esta dimensión se fundamentan en aspectos como el número de antibióticos prescritos; el número de ingresos hospitalarios evitables; la detección del cáncer de mama como indicador de la calidad de la atención preventiva; y la mortalidad a los 30 días tras un infarto agudo de miocardio agudo y un accidente cerebrovascular como indicadores de la eficacia clínica de la atención secundaria.
- Capacidad y recursos del Sistema de Salud
Tener suficientes recursos sanitarios es fundamental para un sistema de salud resiliente. Sin embargo, más recursos no se traducen automáticamente en mejores resultados de salud: la eficacia del gasto también es importante. El gasto en salud per cápita resume el total de recursos disponibles, mientras el número de facultativos y enfermeras en ejercicio proporciona más información sobre la oferta de profesionales sanitarias/os. Por último, el número de camas de hospital existentes constituye un indicador de capacidad para proporcionar cuidados intensivos.
Los datos comparativos indican que existe una clara asociación positiva entre el gasto en salud per cápita y la esperanza de vida al nacer. Entre los 38 países de la OCDE, 18 gastan más y tienen una esperanza de vida mayor que el promedio de la OCDE. Ocho países gastan menos que el promedio de la OCDE (entre los que se encuentra España), y logran una mayor esperanza de vida en general, lo que sugiere una relación calidad-precio relativamente buena de los sistemas de salud, aunque sean otros muchos otros factores los que también influyan en los resultados de salud.
El capítulo 2 ofrece un análisis en profundidad sobre la salud digital en un contexto en el que los países de la OCDE intentan maximizar el valor de la salud digital mientras se enfrentan a la obsolescencia tecnológica y la fragmentación de datos en silos.
En la actualidad, las herramientas digitales y el uso de datos de salud están transformando la forma en que se prestan los servicios de salud, cómo se protege la salud pública y cómo se manejan y previenen las enfermedades crónicas. La salud digital desempeña un papel cada vez más importante en los sistemas de salud mediante el empleo de registros médicos electrónicos, el uso de datos de salud de la población para el seguimiento y la formulación de políticas, y la integración de herramientas digitales en la atención clínica. De modo que un enfoque integrado de la salud digital ha de respaldar el uso responsable tanto de la inteligencia artificial como del análisis de datos. Y es que la transformación digital ha sido descrita como un determinante de la salud, ya que las tecnologías digitales, el acceso, y la alfabetización digital influyen cada vez más en la salud, el bienestar y las transformaciones sanitarias.
Este capítulo examina el grado de preparación de los países en materia de salud digital, centrándose en los llamados indicadores de preparación para lograr beneficios en términos de salud digital mientras se minimizan los daños que esta pueda ocasionar. Se sientan así las bases para un enfoque más integral de un conjunto sólido de herramientas de salud digital en las que se incluyen la preparación analítica (para un análisis responsable); la preparación de los datos de salud (para datos de salud integrados); la preparación tecnológica (para lograr una tecnología sólida); y la preparación del factor humano (capacidad, cooperación y supervisión). Cuando se combinan análisis responsables, datos de salud integrados y tecnología fiable, se logra un ecosistema de salud digital integrado.
En las conclusiones del capítulo se evidencia la necesidad de contar con indicadores para calificar y cuantificar las relaciones entre una alta preparación para la salud digital y resultados en salud, además de considerar ampliar los datos a aquellos de naturaleza social (por ejemplo, determinantes sociales de la salud, uso de programas sociales, etc.) para lograr obtener una amplia perspectiva sobre la salud y el bienestar general.
Los siguientes ocho capítulos ofrecen comparaciones detalladas de países a través de una variedad de indicadores referidos al estado de salud y sobre los Sistemas de Salud, información para el análisis de tendencias temporales y de datos desglosados. Entre estos datos destacan los incluidos en el capítulo 10, referidos al envejecimiento y los cuidados de larga duración, que ofrecen una panorámica de datos en cuanto a tendencias demográficas sobre el envejecimiento poblacional; esperanza de vida y esperanza de vida a los 65 años; salud autopercibida y discapacidad a los 65 años; demencia; seguridad de los cuidados de larga duración; acceso a cuidados de larga duración; cuidadores/as informales; trabajadores/as de cuidados de larga duración; establecimientos de cuidados de larga duración; gasto y unidades de coste de cuidados de larga duración y cuidados al final de la vida.
Si desea ampliar esta información, puede acceder a los contenidos del informe “Panorama de salud 2023. Indicadores de la OCDE” (Health at a Glance 2023. OECD Indicators) publicado por la OCDE, en 2023.