Euskadi Lagunkoia, en colaboración con el Consejo de Farmacéuticos del País Vasco, ha liderado este innovador proyecto piloto en los municipios de Alegría-Dulantzi, Barakaldo y Aretxabaleta.
El reto de Euskadi Lagunkoia de este año ha evidenciado que la soledad no deseada es un problema que afecta a toda la ciudadanía y que requiere una respuesta integral. Es fundamental que la administración pública asuma un papel proactivo en la implementación de políticas y estrategias efectivas para abordar esta problemática. Asimismo, la participación activa de la comunidad es esencial, ya que, al tejer redes de apoyo y solidaridad, complementa y refuerza las acciones institucionales, creando entornos más amigables y cohesionados.
Farmazia Lagunkoia pretende ser una herramienta para detectar esta situación en personas mayores que acuden a sus establecimientos, mediante protocolos específicos.
En el artículo de la Vanguardia, Juan Albarrán, sociólogo e investigador de Matia Instituto Gerontológico y coordinador del proyecto, impulsado por el Gobierno vasco explica que “Farmazia Lagunkoia (Farmacia Amigable), pretende que los establecimientos farmacéuticos puedan jugar un papel comunitario importante en relación con la soledad no deseada. Un rol que puede ir desde la detección de casos hasta la dinamización de actividades pasando por la coordinación con otros servicios.” Y añade que “la soledad es un problema muy complejo, pero muchas veces acercarles un conocimiento de los recursos que ya existen puede ser una gran ayuda”,
Si bien una de las necesidades detectadas en los pilotajes es identificar y abordar situaciones de soledad no deseada, su alcance va mucho más allá. El proyecto también trabaja para detectar y responder a otras necesidades, como el desconocimiento sobre los recursos disponibles para las personas mayores o la organización de talleres y charlas temáticas adaptadas a las necesidades detectadas. Estas actividades se diseñan a partir de un enfoque colaborativo, involucrando a múltiples agentes como la enfermería comunitaria, los médicos de atención primaria, las farmacias y las propias personas mayores que pertenecen al Grupo Promotor de amigabilidad.
La iniciativa se articula como un espacio participativo y reflexivo en el que todos estos agentes trabajan juntos para identificar necesidades y coordinar acciones que mejoren la calidad de vida de las personas mayores.
El periodista Ander Goyoaga también ha contado con los testimonios de las farmacias que ha participado en el proyecto piloto. Amaia Angulo-Arce, de la farmacia Angulo-Arce, de Alegría-Dulantzi menciona un caso paradigmático: “Veíamos que una mujer venía empeorando desde que se quedó viuda. Se le veía triste, peor a nivel cognitivo, y bastante sola. Aunque vivía un poco alejada del pueblo, venía a diario a la farmacia, y vimos que se trataba claramente de un caso de soledad no deseada”.
El artículo recoge las diferentes casuísticas que se han tenido en cuenta en la elaboración del proyecto piloto. Los tres municipios que han participado en la iniciativa tienen sus propias características. Alegría-Dulantzi, es una población de apenas 3.200 habitantes; Aretxabaleta, es una localidad situada en la industrial comarca de Debagoiena, y Barakaldo, es un un entorno eminentemente urbano. Allí, Leire Andraka subraya cómo el proyecto les está sirviendo para mejorar la coordinación: “Estamos junto al ambulatorio, pero no nos conocíamos. El proyecto nos está sirviendo para ponernos cara y ver cómo podemos ayudarnos. Hasta ahora, veíamos a una persona que estaba perdiendo capacidades y no sabíamos bien a quién acudir, ya que a veces no es sencillo acceder a familiares. Es una iniciativa interesante para hacer comunidad y, a través de los talleres, acceder a personas que están en situación de soledad, ya que no van a venir a contártelo.”