Beñat Sarasola: «Es imposible escribir algo que valga la pena asumiendo las palabras y estrategias del poder»

  • Beñat Sarasola: «Es imposible escribir algo que valga la pena asumiendo las palabras y estrategias del poder»

  • El escritor donostiarra publica la novela Coca-Cola bat zurekin, donde recoge y amplifica ecos de la vida del poeta y comisario de arte estadounidense Frank O' Hara

El poeta estadounidense Frank O'Hara (Baltimore, Maryland, 1926 – Mastic Beach, Nueva York, 1966), el poema "Having a Coke with You" que O'Hara escribiera a su amante Vincent Warren ("Tomar una Coca-Cola contigo es todavía más divertido que ir a San Sebastián, Irun, Hendaia, Biarritz, Baiona", comienza) y la exposición que el museo MoMA de Nueva York dedicó a artistas españoles contemporáneos en 1960, mientras O'Hara ejercía de comisario artístico en el centro. Esos son los tres pilares princpales sobre los que el escritor Beñat Sarasola (San Sebastián, 1984) ha levantado, después de un ingente trabajo de documentación, su segunda novela, Coca-Cola bat zurekin (Susa, 2024), continuación de su extraordinario debut, Deklaratzekorik ez.

Desde esas coordenadas, la aguda mirada de Sarasola alcanza y alumbra las circunstancias del sistema artístico, el uso que el poder hace del arte, en este caso el franquismo de la mano del comisario de arte Luis González Robles y, por ejemplo, las motivaciones artísticas y la ideología de Oteiza, pero no quedan fuera de esa observación la relación de O'Hara con su amante Vincent Warren y el modo en el que la fascinación que le profesa atraviesa su vida.

Coca-Cola bat zurekin es riguroso con la realidad y reúne con lealtad archivos y titulares de la época, guardianes en blanco y negro del pasado. Pero resulta más riguroso, si cabe, con la lectora y el lector cuando dibuja grises en torno a esos sucesos, cuando Sarasola afila palabras y formulas desgastadas que, como en los poemas de O'Hara, recogen la tensión de "ideas, rayos y momentos" íntimos y los teclea con firmeza y compromiso para completar una novela excelente tanto en su plano formal y como en el estilístico.

Eitb.eus ha hablado con Sarasola.

Tu anterior novela, Deklaratzekorik ez, estaba ambientada en un contexto cercano, en un tiempo y un lugar cercano al de muchos lectores y lectoras. Sin embargo, esta segunda novela discurre principalmente en un plano más lejano: el Nueva York de 1960. ¿Cómo se mide qué información dar, cuánto y cómo contar sobre las circunstancias del relato para situar al lector pero no hastiarlo? ¿En qué lector implícito piensas al escribir?

La verdad es que ese tipo de cosas las decido muy intuitivamente mientras escribo. Por ejemplo, fue cuando Deklaratzekorik ez se tradujo al castellano cuando me di cuenta de que algunas cuestiones de la novela les iban a resultar bastante diferentes a sus posibles lectores y lectoras españoles, pero no es algo que calcule mientras escribo.

Por otro lado, dentro de la literatura, no me gustan demasiado las contextualizaciones; es decir, normalmente, no me gusta que un narrador o una narradora tome la palabra y comience a dar explicaciones como si se tratara de un historiador o un periodista. Prefiero que sean los personajes, las acciones y los espacios los que hablen.

Dicho esto, imagino que en mi cabeza tengo como lector implícito a una persona euskaldun, y, dentro de este grupo, afortunadamente muy diverso, un lector o una lectora concreta, pero, como te digo, no es algo a lo que atienda conscientemente.

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  • Fecha8 de Diciembre
  • Temática Literatura