Irati González y Koldo Arakistain: «Creemos en el valor transformador del circo, y creamos la compañía Berdinki con la intención de abordar el imaginario social en torno a temas de igualdad»
Irati González y Koldo Arakistain fundaron Berdinki compañía de circo contemporáneo en 2019 y la pandemia de la COVID-19 les sorprendió dando forma a su primer espectáculo, mikra. Convencidos de que el circo es una herramienta idónea para promover la reflexión sobre numerosos temas, el 20 de diciembre en Zarautz estrenarán su nueva obra, Leinu, creada específicamente para sala. Hemos hablado con ellos sobre ese nuevo espectáculo, así como sobre el recorrido de la compañía, la escuela de circo Zirkuola y la situación que vive esta expresión artística en nuestro entorno. Esto es lo que nos han contado.
¿Con qué objetivo creasteis Berdinki compañía de circo contemporáneo? ¿Qué significa el circo para vosotros?
Cuando fundamos la compañía, teníamos claro que para nosotros el circo no era un mero pasatiempo. Creemos en el valor transformador del circo, y creamos la compañía Berdinki con la intención de abordar el imaginario social en torno a temas de igualdad. Además de nuestro oficio, el circo es una buena herramienta para promover la reflexión.
Consideráis la igualdad un valor básico. El propio nombre de la compañía refleja ese deseo de igualdad. ¿Cuál es la filosofía de Berdinki compañía de circo contemporáneo?
A menudo terminábamos los entrenamientos hablando sobre igualdad y creamos la compañía con la intención y la necesidad de abordar esos temas también en el escenario.
Para el nombre, decidimos hacer referencia a la igualdad a través de la raíz berdin, que significa igual en euskera, y le añadimos el sufijo -ki, que contiene la k de Koldo y la i de Irati. Además, si lo tomamos como término, se nos convierte en la palabra ki o chi. Cuando realizamos acrobacias en pareja, unimos nuestros chis. Podría ser K=I, pero elegimos el nombre ki, ya que al trabajar juntamos nuestros kis a favor de la igualdad.
Nos parece que la juventud está harta de los discursos sobre igualdad, aunque todavía queda mucho por hacer en ese ámbito. Por eso, nuestro objetivo es abordar el imaginario de los espectadores y las espectadoras y reivindicar la igualdad a través de nuestra disciplina y las imágenes que generamos.
Estrenasteis vuestra primera obra, mikra, el año que la COVID-19 puso el mundo patas arriba. Desde entonces, la habéis representado en multitud de lugares, incluso este mismo año. ¿De qué trata?
Sí, durante la estancia creativa que realizamos en Louhossoa, nos enteramos de que estaban construyendo un hospital para enfermos de COVID-19 en China. Posteriormente, la incertidumbre invadió el sector, por lo que tuvimos que retrasar el estreno de mayo a septiembre, de Umore Azoka de Leioa al festival de apertura de la programación cultural de Hendaya.
mikra trata sobre los estereotipos de los roles de género, las relaciones de poder y las etiquetas que padecemos todos y todas. Al principio, los personajes se acercan bastante a los estereotipos, pero, a medida que avanza la historia, se van alejando de ellos y pareciéndose a lo que somos, eliminando etiquetas.
El 20 de diciembre en la sala Modelo de Zarautz tendrá lugar la primera función de Leinu, la obra que habéis creado estos últimos años. Al igual que la anterior, parte de los estereotipos y los roles de género, aunque, en esta ocasión, habéis querido traer a primer plano la incompatibilidad de la parentalidad y el trabajo creativo. ¿Por qué? ¿No es la creación artística es una forma de crear "vida"?
Vamos camino de los 40 años, un momento en que mucha gente de nuestro entorno está decidiendo tener descendencia. No se puede negar que el objetivo de la creación biológica es la "reproducción", aunque eso también es un estereotipo. Cuando actuamos ante niños, niñas o adolescentes, a menudo suelen preguntarnos si tenemos hijos o hijas.
Y es que parece que es algo que nos corresponde a los de nuestra edad. Hemos querido llevar al escenario los pensamientos y miedos que nos genera esa cuestión y, al hacerlo, nos hemos dado cuenta de que los compartimos con más gente. Esto es, que esos pensamientos y miedos son también universales. Hemos querido mostrar el sentimiento que nos ha provocado esa elección o esa intersección, independientemente de que tengamos o no hijos o hijas.
Somos artistas de circo, creamos y también enseñamos disciplinas circenses. Por tanto, vivimos muy ligados a la creación y trabajamos mucho con niños y niñas. A través de nuestra profesión damos vida a muchos proyectos: espectáculos, piezas, proyectos, asociaciones... Son como hijos o hijas que se deben parir, alimentar y cuidar. Además, el trabajo de artista tiene sus particularidades: los horarios, la dedicación incondicional, la disponibilidad corporal total... Y compaginar todo eso con la parentalidad es muy laborioso. Nos hemos dado cuenta de que la conciliación, al menos en nuestra profesión, es pura utopía y así hemos querido reivindicarlo.
En el proceso de creación os han acompañado Myriam Pérez Cazabón y Maika Etxekopar. ¿Cuál era vuestra intención? ¿En qué se nota su presencia?
Necesitábamos a personas externas que nos ayudasen a dar forma y a definir la idea que queríamos llevar a escena.
A Maika la conocimos trabajando en el espectáculo Xarma de Oreka TX. En una actuación en Madrid, charlamos sobre la vida y las ideas que queríamos incorporar en Leinu (por entonces Versus). Dada nuestra buena conexión, la invitamos a una estancia creativa y, durante la misma, nos dimos cuenta de todo lo que nos aportaba y de lo que nos enriquecían nuestras conversaciones con ella. Maika nos ha ayudado con lo relacionado con la dramaturgia, a dar forma a nuestras ideas.
Por su parte, Myriam fue profesora de Irati hace algunos años. El año pasado, participamos en un taller que organizó en el festival LaboXL y nos encantó su trabajo experimental y su liderazgo. En Leinu ha dirigido las coreografías para dotar nuestros movimientos de armonía y cohesión.
Durante el proceso de creación de Leinu, habéis realizado varias estancias en Garaion Sorgingunea, el espacio de creación Azala, Lekuona Fabrika, Getxo (estancia Juana Bizkarra) y Zirkozaurre (estancia Haztegia). ¿Qué os aportan este tipo de estancias? ¿Por qué son importantes?
A pesar de que cada una tiene sus peculiaridades, en general, lo que aportan son recursos y espacios para la creación. Garaion y Azala ofrecen unos espacios naturales increíbles en Álava. Se conocen por ofrecer un alojamiento muy agradable para realizar la estancia. Zirkozaurre, por su parte, es el espacio de circo de Bilbao; por lo que es adecuado para espectáculos con necesidades técnicas específicas del circo.
Por último, tanto el programa Legamia de Lekuona de Errenteria como el Juana Bizkarra de Getxo, ofrecen una cuantía económica para destinarla a la producción, el equipamiento del teatro para utilizarlo en el proceso de creación y planes de intermediación para realizar aportaciones al pueblo.
Estas subvenciones pueden ser iniciativas privadas o ayudas de entidades públicas.
En general, lo que ofrecen al creador o creadora es la posibilidad de salir de la rutina para centrarse en la creación, de meterse en un aula para definir una idea y los recursos para hacerlo dignamente.
En este caso, el espectáculo ha sido creado expresamente para sala. ¿Por qué? ¿Lo habéis planteado como un reto? ¿Cuál ha sido la mayor dificultad en este sentido? ¿En qué lugares os gustaría representar Leinu?
El circo es un reto en sí mismo y eso nos gusta en Berdinki.
Antes de fundar la compañía, trabajamos en Gure Zirkua, por lo que el primer reto al que tuvimos que enfrentarnos fue dar el salto de la carpa a la calle. Salimos a la calle para que cualquiera pudiera vernos. Nuestra prioridad ha sido crear y gestionar nuestros propios proyectos, dejar de trabajar en los de otros y otras.
En el caso de Leinu, el reto ha sido doble. Por un lado, para que el circo tenga cabida en la programación de las salas y, por otro, para que el circo no se considere un espectáculo meramente infantil.
En este sentido, la mayor complicación puede ser que las salas cumplan las necesidades técnicas del circo, ya sea por la altura, los puntos de anclaje o las necesidades específicas de cada disciplina.
En principio, nos gustaría acudir al mayor número posible de sitios, sean salas, espacios no convencionales, programación de calle, festivales o ferias...
Además de crear espectáculos, gestionáis la escuela de circo Zirkuola. ¿Qué ofrece?
En Zirkuola enseñamos y trabajamos diferentes disciplinas circenses, en euskera, a partir de los 5 años. Nuestro alumno de mayor edad hasta el momento tiene 69 años. Tenemos claro que no hay límites, siempre que la salud acompañe, ya que muchos ejercicios se pueden adaptar a las características de cada persona.
A lo largo del curso organizamos además sesiones circenses semanales, periódicas y cursos intensivos.
Aparte, cada mes organizamos el proyecto "El circo en familia", una actividad con la que disfrutar de una mañana divertida en familia hablando en euskera. Mediante la misma se fomenta la práctica de las disciplinas circenses y se promueve que el circo deje de considerarse un tipo de arte escénico que el público consume sentado, para convertirlo en actividad física con la que trabajar la coordinación y las diferentes capacidades.
También recibimos a colegios y formamos parte del catálogo de Kultura Eskola, para que el alumnado de la ESO pueda sumergirse en el mundo del circo.
Últimamente nos están enviando solicitudes diferentes AMPAS, gaztelekus y ludotecas para organizar sesiones privadas.
Otro de los propósitos de Zirkuola es poner medios a disposición de los creadores y las creadoras de circo, por ejemplo, para los entrenamientos o la creación.
El pasado año, pudimos hablar con Mikel Pikatza sobre el catálogo de compañías, escuelas y espacios circenses que acababa de publicar Euskal Zirku Elkartea (ya se puede consultar el de 2024). A la pregunta sobre la situación del circo en nuestro entorno, respondió lo siguiente: «el florecimiento no ha hecho más que empezar. El circo vasco se ha presentado públicamente como un sector profesional. Y no son más que los primeros pasos. Tenemos el convencimiento pleno de que tenemos por delante un camino prometedor». ¿Cuál es vuestra opinión al respecto? ¿Cuáles creéis que son los principales retos del circo vasco?
La compañía Berdinki surgió de esa floración, después de que nuestros antecesores y nuestras antecesoras sembraban la semilla. Nosotros también la hemos regado mientras trabajábamos en diferentes proyectos y ahora estamos recogiendo los primeros frutos, aunque aún nos queda un largo camino por recorrer.
Gracias a Euskal Zirku Elkartea, disponemos de un catálogo de espectáculos, espacios y escuelas circenses. En 2024 el circo ha formado parte de la programación de los teatros vascos y el Gobierno Vasco le ha otorgado una línea de ayudas específica.
El hecho de que el circo se haya incluido en la Ley de Educación representa también un gran paso, pero es solo el punto de partida de todo el trabajo que queda por hacer. Ahora nos queda todo un camino por recorrer hasta poder cursar unos estudios oficiales.
Estamos trabajando para que las siguientes generaciones del mundo del circo recojan una buena cosecha y soñamos con que la profesión de artista de circo sea reconocida con todas sus particularidades y que los estudios oficiales se puedan realizar aquí.
Los retos de Berdinki están relacionados con todo eso. Queremos que el circo contemporáneo en euskera tenga cabida en la escena vasca al mismo nivel que el resto de las expresiones artísticas y poder trabajar por la igualdad desde el escenario, abordando el imaginario de los espectadores y las espectadoras para influir en la sociedad.
¿Hacia dónde os gustaría orientar vuestros pasos en los próximos años?
Nuestros retos actuales están relacionados fundamentalmente con nuestros objetivos y filosofía.
En lo que a los espectáculos se refiere, mikra, la obra con la que nos dimos a conocer, la creamos para el público joven y la calle. En esta ocasión, nuestros retos serán representar una pieza en sala y tratar temas dirigidos al público adulto.
De cara al futuro, queremos crear un espectáculo para trabajar la igualdad con niños y niñas y nos gustaría hacer algo con música en directo.
En cuanto al campo de la educación, continuaremos con Zirkuola y seguiremos dejando nuestra semilla en todo lo que surja de ese importante paso que hemos dado este año.
(Especial publicado el 26 de noviembre de 2024)


