Madrid, 29 11 2023
- Reconocimiento a Euskadi por su apuesta a favor del derecho de la titularidad de la tarjeta de estacionamiento a personas con enfermedades neurodegenerativas con alguna limitación de movilidad
- Emilio Sola: “Las administraciones públicas debemos sumar desde nuestras opciones planificadoras, normativas, asistenciales y de apoyo al movimiento asociativo del tercer sector”
- Jornada técnica en Madrid bajo el título “Cómo mejorar la protección social de las personas con enfermedades neurodegenerativas”
La IESE-Business School de Madrid ha puesto el ejemplo del Gobierno Vasco como “administración pionera en la protección social de las personas con enfermedades neurodegenerativas al reconocer el derecho de la titularidad de la tarjeta de estacionamiento a personas con enfermedades neurodegenerativas con alguna limitación de movilidad”.
Este hito del Gobierno Vasco ha sido reconocido en el transcurso de la Jornada organizada en Madrid, por IESE, bajo el título “Cómo mejorar la protección social de las personas con enfermedades neurodegenerativas”, en la cual Emilio Sola, Asesor de Política Departamental de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, ha expuesto la idea que supuso aquella innovación en ese momento en el cual era director de Servicios Sociales del Gobierno Vasco.
En encuentro, en el que también han participado, entre otras personas, Pedro Carrascal, Rosa Romero, Antonio Picó, Gabriela Hidalgo, José María Ramos y el neurólogo de Gurutzeta-Cruces Alfredo Rodríguez Antigüedad, experto en Esclerosis Múltiple y otras enfermedades neurodegenerativas, se ha considerado un “hito lo realizado desde el departamento de Políticas Sociales del Gobierno Vasco que, no solamente fue pionero en esta cuestión, sino que siete años después sigue siendo la única administración que, a nivel estatal, ha realizado semejante apoyo a las personas con enfermedades de esas características”
En el Decreto 50/2016, de 22 de marzo, por el que se regulaba la tarjeta de estacionamiento para personas con discapacidad en Euskadi, en su artículo 3, referente a las personas titulares del derecho para estacionar los vehículos automóviles en que se desplacen, lo más cerca posible del lugar de acceso o de destino, se reconocía, por primera vez, a las personas con enfermedades neurodegenerativas como titulares de derechos subjetivos de protección social equiparables a los de las personas con discapacidad o dependencia”.
En concreto se reconoce el derecho de la titularidad de la tarjeta de estacionamiento a “Las personas con enfermedades neurodegenerativas a las cuales el Servicio de Valoración y Orientación de la Diputación Foral del Territorio Histórico correspondiente haya dictaminado con alguna limitación de movilidad en el baremo de movilidad reducida del anexo II del Real Decreto 1971/1999.”
Según Emilio Sola “con ese reconocimiento legal se dio un paso justo y necesario a favor de las personas con enfermedades neurodegenerativas, mejorando el decreto estatal de 2014, que solo alcanzaba a quienes tenían reconocida oficialmente la condición de persona con discapacidad”.
Cuestión cualitativa
En su intervención en la Jornada desarrollada en Madrid, Emilio Sola se ha referido a la evaluación de resultados, que considera “positiva porque aunque se trata de una cuestión más bien cualitativa, y no tanto del número de personas que en la práctica se han acogido a la medida, porque lo importante es que quien presente algún tipo de enfermedad neurodegenerativa se sepa con derecho a la tarjeta sin requerir otras condiciones adicionales, en 2021 se emitieron 768 tarjetas a personas con enfermedades neurodegenerativas, de un global de 6.745, es decir, que fueron el 11,4% del total”.
Desde la organización Esclerosis Múltiple España se ha destacado la iniciativa del Gobierno Vasco y han realizado una llamada al resto de gobiernos autonómicos para que “secunden esa buena práctica”, que sitúan “como ejemplo para ofrecer la protección social que precisa una persona con Esclerosis Múltiple o con cualquier otra enfermedad neurodegenerativa o con enfermedad neuromuscular”.
En las conclusiones, Sola ha apuntado que “Las administraciones públicas debemos seguir sumando desde nuestras opciones planificadoras, normativas, asistenciales y de apoyo al movimiento asociativo del tercer sector, para lograr que las personas con enfermedades neurodegenerativas y neuromusculares vean reconocidos sus derechos y puedan vivir con la debida protección social y calidad de vida. En nuestra condición de servidoras y servidores públicos esa debe ser nuestra manera de aunar esfuerzos con el resto de los agentes implicados”.