Análisis de los modelos de atención integrada en los países de la OCDE

Fecha de publicación: 

Equipo de Coordinación Sociosanitaria

Imagen de portada del informe en la que aparecen profesionales sanitarios y una paciente observando un diagnóstico.

Imagen de portada del informe en la que aparecen profesionales sanitarios y una paciente observando un diagnóstico.

La OCDE ha publicado un informe que analiza la atención integrada en los países de la OCDE y proyecta una serie de recomendaciones y acciones clave que es necesario emprender para garantizar una asistencia integrada y multidisciplinar para las personas con necesidades de salud crónicas complejas.

En sociedades que envejecen, vivir más años se acompaña de una mayor probabilidad de padecer enfermedades, discapacidad o demencia. Según el informe, en los países de la OCDE dos de cada tres personas de más de 65 años tienen al menos, una enfermedad crónica. Dar respuesta a las necesidades de salud complejas o crónicas demanda una atención multidisciplinar ofrecida por diferentes proveedores.

Sin embargo, a menudo esta atención requerida se encuentra fragmentada con servicios descoordinados y sistemas poco interconectados, lo que empeora los resultados de salud e incrementa el coste de la atención. Tal y como señalan los/as autores/as del estudio: “Sin una integración adecuada de la atención, las personas pueden tratar de abordar sus necesidades insatisfechas utilizando servicios excesivos de manera descoordinada. Esto no solo empeora su experiencia, sino que también es peligroso y costoso, con estimaciones que muestran que la atención fragmentada aumenta los costos en más de 4.000€ por paciente”.

Adicionalmente, los determinantes sociales tienen un peso importante en la salud de los grupos sociales más vulnerables presentando una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas o tener necesidades de salud complejas. No obstante, a pesar de la mayor probabilidad, el acceso a la atención médica no se ajusta a las necesidades que presentan estos colectivos, entre otras razones por las limitaciones para acceder a servicios preventivos y a herramientas de salud digital (escasa alfabetización digital, dificultades de acceso a Internet, etc.).

En este contexto, los sistemas de salud y cuidados están transitando hacia modelos de atención integrados y centrados en el paciente, caracterizados por promover una atención coordinada que minimice las inequidades y desigualdades en salud, orientados a mejorar la salud de la población, así como la experiencia de los/as pacientes y, a la reducción del coste de la atención médica por paciente.

Así, a partir del análisis de 13 casos de estudio el informe identifica las dimensiones clave de la atención integrada, entre las que se describen las siguientes:

Gobernanza y financiación

Tal y como se desprende del informe, los sistemas de salud y sociales a menudo se centran en la integración de un nivel de atención específico (por ejemplo, atención primaria) o, para un colectivo o enfermedad concreta (por ejemplo, pacientes de Parkinson). Sin embargo, son pocas las experiencias que reúnen una gobernanza conjunta que favorezca la integración. De manera similar, los modelos de pago tradicionales no permiten una coordinación efectiva y coordinada de los servicios prestados, siendo necesario dividir el cobro de los mismos. Las consecuencias de estas medidas desencadenan una atención fragmentada y un incremento del gasto sanitario.

Personal

El personal es uno de los ejes estratégicos para una atención integrada de calidad. En este sentido, los silos culturales que se establecen entre los diferentes sistemas de atención junto con una débil compartición de los datos de las personas atendidas son obstáculos a la atención integrada. La necesidad de una mayor capacitación en herramientas digitales es señalado como un aspecto importante así como la necesidad de estrechar relaciones y facilitar la toma de decisiones compartidas.

Herramientas digitales y sistemas de información en salud

Las posibilidades que ofrecen los sistemas de información en salud son claves para compartir información de las personas con necesidades crónicas y complejas. No obstante, no existe aún un uso generalizado de las herramientas digitales, ni por parte de los/as pacientes ni de los/as profesionales.

Seguimiento y evaluación

Todo modelo asistencial debe basarse en la evidencia para respaldar la base de sus fundamentaciones y facilitar la evaluación de sus actuaciones. Sin embargo, son pocos los países que recogen sistemáticamente indicadores de la atención ofrecida. Si, adicionalmente, se busca vincular los resultados en salud con datos económicos el porcentaje es aún menor. En esta línea, los/as autores/as del informe señalan la importancia de definir indicadores estructurales, de proceso y de resultado de la atención prestada y de los costos de la misma y que permitan la comparación entre países.

Igualdad en salud

Diferentes países han adoptado programas dirigidos a reducir las desigualdades sociales en salud mediante, por ejemplo, la adaptación de los programas de salud a los idiomas utilizados por colectivos vulnerables y minorías (desarrollado en la ciudad finlandesa de Oulu). Sin embargo, existen pocas acciones concretas que promuevan la igualdad en salud.

Transferibilidad

La trasferencia del conocimiento y de los progresos generados en los países estudiados sigue siendo un punto débil en el análisis de las experiencias de atención integrada. Tal y como se señala en el informe “sólo la mitad de todos los casos de estudio seleccionados se ampliaron o transfirieron explícitamente”. Avanzar en la difusión de las mejores prácticas es crucial para ampliar el desarrollo de una atención integrada.

En este sentido, el informe sugiere una serie de recomendaciones dirigidas a favorecer políticas asistenciales y de salud integradas. Entre otras se destacan las siguientes:

  • La construcción de una gobernanza que rompa con los silos culturales y administrativos existentes en los sistemas de salud y de atención social.
  • La introducción de nuevas fórmulas de pago que incentiven la prestación de servicios integrados.
  • El empoderamiento de la Atención Primaria para que lidere la prestación de una atención integrada.
  • Favorecer programas de formación y capacitación compartidos que incluyan habilidades técnicas (nuevas formas de trabajo o capacitación en herramientas de salud digital) y, habilidades transversales (que favorezcan la comunicación, colaboración y construcción de relaciones intersectoriales)
  • Impulsar la formación en herramientas digitales (alfabetización digital)
  • Ampliar el acceso a la conexión de internet (especialmente entre las personas pertenecientes a grupos vulnerables, lo que el informe denomina “actividades de inclusión digital”)
  • Facilitar el soporte técnico y proporcionar dispositivos adecuados al público objetivo (el informe señala la “creación de una estrategia digital global, el fortalecimiento de la gobernanza de los datos de salud y la creación de capacidad institucional y operativa”)
  • Aplicar una “metodología de evaluación común” que contemple indicadores relacionados con los resultados en salud y con la eficiencia de los recursos, pero desde un enfoque que permita la comparación entre todos los países que aplican una atención integrada.
  • Estratificar los datos atendiendo a las necesidades de los grupos sociales vulnerables de manera que se puedan ofrecer respuestas que procuren satisfacer dichas necesidades.
  • Utilizar marcos de evaluación validados para valorar la madurez de los sistemas que desean implementar modelos de atención integrados. En concreto, se destacan el marco de evaluación europeo SCIROCCO -Scaling Integrated Care in Context- y, el marco de transferibilidad de la OCDE para intervenciones de salud pública. En esta línea, también se recomienda transferir no sólo el conocimiento de un caso de éxito sino también las “lecciones aprendidas” de una experiencia infructuosa para no repetir errores en el futuro.

Para más información, puede consultar el informe completo a través del siguiente enlace: Integrating Care to Prevent and Manage Chronic Diseases. Best Practices in Public Health (OCDE, 2023).