Elika pone números al desperdicio alimentario en Euskadi

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En un reciente estudio la fundación Elika (Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria) ha concluido que en Euskadi se “desperdician 311.588 toneladas al año” y al menos el 28% de esta cantidad son partes comestibles de los alimentos. Dicho de otra manera, en Euskadi cada persona despilfarra, cuando menos 40 kilos de comida al año.

El estudio aborda en profundidad la medición del despilfarro alimentario, sin obviar las dificultades metodológicas y de definición, pero consciente de que es un paso necesario para conocer la situación y articular actuaciones de mejora.

Elika ha puesto el foco en toda la cadena alimentaria y destaca el hecho de que el 44,7% del desperdicio alimentario que se produce en Euskadi se genera en los hogares, la manufactura de alimentos es responsable de un 23,8% aproximadamente y el canal Horeca (Hoteles, restaurantes, bares, cáterin…) del 20,4% desperdicio alimentario generado.

El cálculo por extrapolación nos dice que cada hogar medio de Euskadi genera un desperdicio total de 159,4 kilos al año de los cuales por lo menos 38,7 kilos serían comestibles (hay que tener en cuenta que los huesos, pieles, cáscaras de huevo, etc. son desperdició alimentario, pero no son comestibles).

Los principales motivos para la generación de desperdicios alimentarios son los restos en el plato (30%), seguidos de los olvidos en la nevera (19%), las partes no aprovechadas de los alimentos (16%), los alimentos caducados (13%), la mala conservación de los alimentos (12%) y otros (10%).

Finalmente, cabe destacar que el 60 % del desperdicio alimentario generado por los hogares va a parar a la fracción resto, y no a la recogida orgánica como sería deseable.

Estos datos nos muestran que existe un importante margen de mejora para comprar, conservar y utilizar los alimentos mejor y de una manera más eficiente y por supuesto en la gestión de los residuos.

El despilfarro alimentario es un problema de primer orden que preocupa en la Unión Europea. A la injusticia evidente de despilfarrar alimentos mientras el año pasado 700 millones de personas en el planeta se enfrentaron al hambre, se suman los problemas medioambientales, ecológicos y económicos. En la producción de alimentos se invierten dinero y recursos (agua, tierras, alimentos, energía…) y también se generan residuos (CO2, purines, aceites…), pero además los alimentos que se convierten en residuos generan un problema adicional, con claras implicaciones medioambientales y económicas.

Está en nuestras manos ayudar a cambiar la situación

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