El próximo 1 de enero de 2023, todos los autónomos estarán obligados a cotizar por ingresos reales, con independencia de su actividad. Se acaba, de esta manera, la posibilidad de elegir de forma libre la base de cotización, que dependerá de los rendimientos netos de actividades económicas que haya obtenido el autónomo a lo largo del ejercicio fiscal.
Antes incluso de su articulación legislativa definitiva, el ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, advertía de que la Seguridad Social cruzaría los datos con Hacienda para comprobar que los rendimientos de los autónomos coincidían con los declarados.