El Museo San Telmo presenta la exposición Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Diálogo en los años 50 y 60

  • El Museo San Telmo presenta la exposición Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Diálogo en los años 50 y 60

  • Fecha11 de Abril
  • Temática Artes visuales

La exposición Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. Diálogo en los años 50 y 60 se presenta en el Museo San Telmo, en Donostia / San Sebastián, del 9 de abril al 2 de octubre de 2022. Organizada por el Museo San Telmo con la colaboración de la Fundación Bancaja, en cuya sede en Valencia se pudo visitar anteriormente, la muestra ofrece un hito en la historia del arte al presentar por primera vez de forma conjunta la obra de Oteiza y Chillida. Esta exposición inédita, que cuenta con el consenso y la colaboración de las instituciones legatarias de ambos artistas tanto la Fundación Museo Jorge Oteiza (Altzuza, Nafarroa) como Chillida Leku (Hernani, Gipuzkoa), se presenta al público casi veinte años después del fallecimiento de dos figuras clave en la escultura europea del siglo XX.

La muestra, comisariada por Javier González de Durana, suscita un diálogo entre sus esculturas, centrado en la producción realizada durante dos décadas –los años 50 y 60- en las que Oteiza y Chillida se conocieron, tuvieron relación de amistad y cada uno contempló con atención e interés la obra del otro. El recorrido expositivo ofrece una conversación entre sus pensamientos estéticos y sus realizaciones escultóricas, revelando en pie de igualdad las metáforas paradigmáticas de Oteiza y las metonimias sintagmáticas de Chillida.

La selección de obra se ha realizado desde una perspectiva cronológica, iniciándose en 1948 con sendos viajes -cuando Oteiza regresa a España después de su larga estancia en Latinoamérica y Chillida se marcha a París con la voluntad de convertirse en escultor-, y concluye en 1969 -con la culminación de la estatuaria del Santuario de Arantzazu por parte de Oteiza y la instalación de la primera gran obra pública de Chillida en Europa ante el edificio parisino de la UNESCO-.

Dentro de esta etapa se reconoce en unos primeros momentos una tendencia común a trabajar sobre la figura humana, pero con diferentes acentos, uno primitivista-expresionista en Oteiza, y otro clasicista-arcaizante en Chillida, resultando en ambos casos que los rasgos antropomórficos quedan reducidos a leves evidencias, en una línea común a la de otros artistas del momento que desfiguraban la representación naturalista del cuerpo.

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