"Los caballos mueren al amanecer", cosiendo retazos de vidas
Ione Atenea será la encargada de inaugurar el Festival Punto de Vista 2022, que se prolongará del 14 al 19 de marzo. Lo hará con su segundo largometraje, “Los caballos mueren al amanecer”, un filme íntimo en el que el ayer y el hoy se entrecruzan para compartir tiempos y espacios. Conversamos con la directora sobre el proceso de realización de la película y sus sensaciones ante el estreno.
“Los caballos mueren al amanecer” arranca con tu entrada en la que había sido la vivienda de los hermanos García. ¿En qué momento supiste que esa experiencia personal iba a ser una película?
Cuando entré a vivir en la casa enseguida sentí que había una película. Estaba sucediendo un encuentro que me resultaba interesante: dos tiempos diferentes, dos generaciones, dos familias desconocidas que se encontraban por azar en un mismo espacio.
Como cuento en la peli, al entrar en la casa con un amigo, encontramos todo tal como había quedado cuando Rosita, la hermana, murió. La presencia de los hermanos era muy fuerte en la casa, enseguida encontramos sus nombres, sus fotos, empezamos a imaginarlos a través de sus objetos, y en ese momento nos identificábamos mucho con ellos.

Empezamos a jugar usando sus nombres, yo llamaba a mi amigo Antonio, y él me llamaba Rosita. Creo que fue después de la segunda noche, que por la mañana mi amigo me dijo – “¿Te imaginas que se nos va la olla y empezamos a creernos de verdad que somos ellos? Eso podría ser una película” - Y como yo acababa de empezar a estudiar cine documental, dije – “¡Claro! Esto podría ser una película…” - Y decidí empezar a documentar todo el proceso de descubrimiento y transformación de la casa.
La atmósfera gris de los años de posguerra y el franquismo sobrevuela la película, aunque los protagonistas consiguen habitar su espacio propio en color. ¿Su experiencia puede ser el retrato de una generación de artistas?
La película tiene mucho de mis sensaciones, de cómo yo interpreto sus materiales y su historia.
Pero seguro que la experiencia de los García se relaciona con otros artistas de su generación. Imagino que cada quién buscaba sus propias estrategias para hacer frente a la situación.
Otorgas a la fotografía un papel central en todo el proyecto, es casi un personaje más. ¿Qué significado tiene para ti?
En otros momentos, cuando he encontrado alguna foto, siempre me ha parecido un pequeño tesoro: los misterios que esconde, cómo te hace imaginar posibles historias y viajar a otros tiempos y lugares… imagínate cuando empecé a encontrar todas esas imágenes en la casa, estaba totalmente maravillada.

Por un lado había las típicas imágenes de álbum de familia, que ya de por sí me parecen fascinantes, pero también había muchas fotos de puestas en escena, como si fueran rodajes de películas de género de los años 50 (western, cine negro, bélico…), pero en las que enseguida pude reconocer a los tres hermanos.
Ellos son los protagonistas de esas posibles películas, y esas fotografías son esenciales para la mía.
De hecho, el relato se construye tejiendo imágenes sueltas, retazos de vidas, y Diana Toucedo –con quien ya trabajaste en tu ópera prima “Enero” (2019)– ha sido la encargada del montaje. ¿Qué ideas eran las imprescindibles para presentar la historia? ¿Qué parte de su trabajo resaltarías?
La colaboración con Diana ha sido esencial. Yo tenía una idea de peli, pero quería darle una forma en montaje que no terminaba de funcionar. Contacté con ella en un momento que me sentía un poco perdida y juntas decidimos incorporar definitivamente la voz en off.
También le dimos una vuelta al guion, para dimensionar mejor algunas partes de la historia de los hermanos. Por ejemplo, a todo lo de Bruguera y los dibujantes, le dimos una mayor presencia.
Montábamos a la vez que escribíamos mi voz, seguíamos investigando y descubriendo, y después reescribía y afinábamos montaje. También grabé algunas cosas mientras montábamos.
Así, poco a poco, fuimos trabajando hasta llegar al montaje final. Y aún entonces seguía descubriendo cosas…
La obra fue seleccionada para participar en el Foro Profesional de Zinebi Networking de 2020. ¿Qué aportan este tipo de iniciativas al proceso de producción de un proyecto audiovisual?
El recorrido por este tipo de espacios puede ser muy enriquecedor para los proyectos. Por un lado, el tener que presentar y exponer tu idea te ayuda mucho a encontrar posibles problemas, puntos fuertes, aspectos esenciales etc. Por otro lado, la participación en estas iniciativas aporta visibilidad a la futura película, también posibles colaboraciones o intereses.
Y además normalmente existe la posibilidad de ganar un premio.

La película será la encargada de inaugurar el próximo Festival Punto de Vista, que este año, además, estrena director artístico. ¿Qué sensaciones te gustaría que dejara la proyección en el público?
Me hace mucha ilusión estrenar en un festival que me encanta, y hacerlo coincidiendo con este nuevo ciclo. De hecho, la película también habla de un cambio de ciclo, en este caso de un espacio a través de sus habitantes.
Espero que la gente disfrute del viaje que se propone, de sumergirse en la historia de estos tres hermanos y su casa.
¿Qué recorrido quisieras para “Los caballos mueren al amanecer”?
Primero que tenga un recorrido lo más amplio posible por los festivales, y ojalá haya un estreno internacional. Después, me gustaría que pueda verse en cualquier otro tipo de espacios, y que llegue a toda la gente que tenga ganas de verla.
¿En qué nuevos proyectos estás trabajando en estos momentos?
Ahora mismo tengo varias cosas en la cabeza, pero son todavía ideas muy iniciales y prefiero esperar un poco antes de hablar de ellas.
También me apetece mucho, después de la intensa experiencia de haber hecho dos largos seguidos, colaborar en proyectos de otras personas.
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Ver trailer aquí:
(Especial publicado el 11 de marzo de 2022).


