Lectura Fácil, por el derecho a la información y a la cultura de todas las personas

  • Lectura Fácil, por el derecho a la información y a la cultura de todas las personas

La entidad Lectura Fácil – Euskadi nació desde el convencimiento de que la información y la cultura deben ser accesibles para todas las personas, sin ningún tipo de límites o trabas. En esencia, su labor se centra en difundir este concepto democratizador que fomenta la adaptación de los materiales de lectura, sean o no de carácter literario, permitiendo facilitar a todas las personas la comprensión de los diferentes contenidos. Blanca Mata, promotora de la iniciativa en nuestro contexto, nos explica el recorrido que han realizado desde su implantación, así como sus horizontes de futuro.


¿Qué es la iniciativa Lectura Fácil-Euskadi? ¿Cómo se define?

Lectura Fácil-Euskadi es una entidad que nace a finales de 2013 con el objetivo de cubrir el vacío que existía en la CAE con respecto a esta actividad. Somos un centro de referencia en la promoción y difusión del concepto de la Lectura Fácil, entendida como una herramienta de accesibilidad cognitiva para garantizar el acceso de la lectura y la cultura de la información a todas las personas.


¿En qué ámbitos desarrolláis vuestro trabajo?

En estos momentos lo que ofrecemos es formación en Lectura Fácil, en principio para profesionales que trabajan con públicos con dificultades lectoras o de compresión. También dinamizamos clubs de lectura fácil en bibliotecas y en otros tipos de centros. Por último, nuestra tercera ocupación es la adaptación de textos a las pautas internacionales de Lectura Fácil y Lenguaje Claro…

Trabajamos, de este modo, en diferentes proyectos para entidades del tercer sector, las administraciones públicas, editoriales, etc.


¿Qué importancia tiene la colaboración entre instituciones, editoriales u otras entidades a la hora de llevar a cabo vuestro cometido?

Sin duda la colaboración es fundamental, porque para que un proyecto de lectura fácil se desarrolle en un territorio como el nuestro es necesaria la implicación de muchos agentes, es decir, tiene que haber profesionales del ámbito, instituciones que impulsen tanto el concepto de la lectura fácil como el de la accesibilidad cognitiva, la transparencia, la inclusión social… todos aquellos conceptos que rodean a la lectura fácil como un derecho de acceso a la información de toda la ciudadanía en general, pero con especial hincapié en personas con dificultades lectoras o de comprensión, que como solemos decir, alcanza un 30 % de la población.

 


[Parte del equipo de Lectura Fácil - Euskadi].


Con las editoriales, por supuesto. Para que haya materiales de lectura fácil, en este caso, enfocados a la literatura, tiene que haber editoriales que publiquen… Y el resto de entidades, bien aquellas que trabajan con personas con dificultades lectoras o bien aquellas que estén interesadas en hacer una información clara, sencilla y comprensible para el público al que se dirigen, pues se trata de que al final todos y todas hagamos de altavoz, de dar a conocer esta herramienta y por qué debe existir y los beneficios que tiene tanto para la ciudadanía en general como para los colectivos más vulnerables…

Todos y todas tenemos un papel que jugar y podemos, desde nuestro día a día, difundirlo, promoverlo y desarrollar proyectos e iniciativas…   


En el caso concreto de la literatura en euskera, ¿qué peso tiene la producción de este tipo de materiales?

La producción en euskera cuando Lectura Fácil-Euskadi surge en el año 2013 era totalmente inexistente, contábamos solo con títulos de literatura en castellano. Ha sido quizá el aspecto más difícil del desarrollo en estos años, puesto que fue complicado encontrar escritores y escritoras que escribieran o adaptaran materiales a lectura fácil en euskera, editoriales que publicaran, etc.

De modo que el número de materiales es muy muy escaso. Hemos hecho alguna campaña en los últimos años para intentar solucionar esta situación, porque a nivel comparativo con los materiales en castellano, el desequilibrio es abrumador: apenas contamos en estos momentos con una veintena de libros en euskera, cuando en castellano puede haber más de quinientos.

De manera que en este aspecto queda mucho trabajo por hacer. Es paradójico que existen clubs de lectura fácil en euskera, pero corren el peligro de desaparecer ante la inexistencia de nuevos materiales.

En estos momentos solo está publicando en euskera La Mar de Fácil, una editorial catalana que publica en castellano y catalán y que lo que está haciendo es traducir a euskera títulos que ya existían. Y por otra parte, nosotras, como Lectura Fácil-Euskadi / Irakurketa Erraza lo que hemos tenido que hacer es, de alguna manera, erigirnos en editorial y hemos publicado ya cinco títulos (el sexto está en camino) que son traducciones al euskera de clásicos de la literatura universal publicados por la editorial Almadraba dentro de la colección Kalafate.

Queremos insistir en que queda mucho trabajo por hacer en este sentido, y animar a los y las diferentes agentes a que se impliquen en este camino.  


Los clubs de lectura han ayudado a acercar la producción literaria a toda una red de personas usuarias. ¿Hay un perfil determinado de asistentes a estos grupos?

Sí, por supuesto. Esto es así en el sentido de que estos clubs están específicamente dirigidos a personas que tienen dificultades de comprensión lectora, en  principio, aunque también hay clubs de lectura fácil en los que participan personas que no tienen ningún problema cognitivo.

Nuestro público está conformado por personas que tienen dificultades permanentes o transitorias, con discapacidades intelectuales, inmigrantes que no conocen el idioma, personas mayores, personas con trastornos como el autismo, la afasia, las personas con sordera de nacimiento o precoz, personas con poco hábito lector, personas analfabetas funcionales, personas con trastornos del aprendizaje como dislexias, TDA, TEL…

En estos momentos en Euskadi habrá en torno a 170 Clubs de Lectura Fácil, casi todos en castellano pero también en euskera, conformados en su gran mayoría por personas que están aprendiendo la lengua. Como digo, en el caso de Euskadi, todos estos colectivos que he mencionado tienen sus espacios, lo cual no quiere decir que no haya clubs en los que se mezclen diferentes perfiles.

 


[Imagen de un club de lectura en plena dinámica].


¿Cuál ha sido el impacto de la crisis derivada de la COVID en el proyecto?

En principio a nosotras nos afectó en el trabajo de la dinamización lectora o clubs de lectura fácil que se desarrollan en las bibliotecas públicas o en otros espacios, que se paralizó al igual que toda la actividad cultural. Sin embargo, hubo clubs que intentaron continuar su desarrollo optando por las nuevas tecnologías y haciendo reuniones virtuales, lo que de facto nos ha abierto una puerta a nuevas posibilidades muy interesante.  

También en ese sentido la pandemia nos evidenció que existe una buena demanda pero escasa oferta –desde luego insuficiente– de libros electrónicos en formato lectura fácil. Hubo personas que demandaron este tipo de materiales y no se les pudo atender por la propia escasez. Debemos reconocer el trabajo que hizo en este sentido E-liburutegia, en el caso de la CAE, que puso a disposición del público los pocos materiales existentes.

Por otro lado, la pandemia nos ha facilitado hacer un ejercicio de empatía. Durante esta crisis se ha generado una gran cantidad de información paralela (ERTEs u otros aspectos de la situación laboral, medidas relativas a la situación sanitaria, la actualización de las fases…)… que en muchos casos tuvo que ser adaptada a lectura fácil porque todas las personas estábamos en una situación de emergencia, vulnerables a la hora de entender bien la información que se recibía… Este hecho ha demostrado la necesidad de una información clara, sencilla y comprensible, sobre todo desde parte de las administraciones, que no deje a nadie atrás.


La Red de Lectura Fácil, de ámbito estatal, organiza su encuentro anual los próximos 19 y 20 de noviembre. ¿Cuáles van a ser las claves de esta edición?

Este encuentro siempre se celebra de forma presencial en alguna Comunidad Autónoma donde aún la lectura fácil no tiene demasiado desarrollo, precisamente para subrayar la necesidad de seguir trabajando en este ámbito. Sin embargo, esta octava edición se va a realizar por primera vez en formato on line, precisamente por la COVID. Y el enfoque del programa no podía ser otro. El título es “Contenidos accesibles en momentos de cambio” y tiene que ver con cómo ha afectado la pandemia, sobre todo los cambios que trajo el confinamiento (aislamiento e indefensión en toda la ciudadanía, pero especialmente en colectivos de personas usuarias de lectura fácil que son más vulnerables ante estas circunstancias). Algunas personas han vivido situaciones extremas de aislamiento (en residencias, en sus casas sin una red fuerte de arraigo social). La lectura ha sido refugio para muchas de estas personas y se ha demostrado una herramienta muy útil para reanudar la normalidad.

El objetivo de la jornada será dar a conocer diferentes iniciativas lectoras, establecer unas bases para que las personas usuarias de la lectura fácil no se queden atrás en este nuevo camino, poniendo de manifiesto que la forma de hacerlo es ofrecer contenidos y formación de calidad a los y las profesionales que trabajan con estos colectivos para que puedan aplicarlo.

Lectura Fácil – Euskadi participa con la intervención de Lina Ugarte, una de nuestras compañeras que trabaja en clubs de lectura fácil en euskera y castellano en Gipuzkoa, quien contará la experiencia que hemos tenido nosotras.

 


[Integrantes del Club de Lectura Fácil de Iurreta].

 

¿Qué retos inmediatos tiene Lectura Fácil-Euskadi?

Nuestro horizonte es seguir con los propósitos iniciales que nos hicieron poner en marcha Lectura Fácil – Euskadi, seguir dando a conocer este concepto en el ámbito social, educativo, cultural, en el ámbito de las administraciones públicas… afianzando nuestro papel como centro de referencia y sobre todo, intentando mejorar los aspectos que han tenido menor desarrollo, como es el caso de la edición de materiales de lectura fácil en euskera que hemos comentado antes.

En este sentido, el próximo fin de semana (6 y 7 de noviembre) celebramos por segunda vez el Mercado de Libros de Segunda Mano para conseguir financiar la publicación de materiales en euskera bajo el lema “Apadrina un libro para poder publicar otro”. Se trata de una iniciativa en colaboración con la Mediateka de Azkuna Zentroa, en la que nos ceden fondos bibliográficos que han retirado y que pondremos a la venta entre 1 y 5 €. Son todo tipo de libros y materiales de lectura en perfecto estado. Todo el dinero que se recaude en este mercadillo de segunda mano irá destinado a la publicación de más libros de lectura fácil en euskera.

Estos son, pues, nuestros objetivos: seguir con nuestro trabajo, afianzándolo más y aumentando incluso la red de entidades colaboradoras, que en estos momentos son en torno a setenta. Cuantas más personas e instituciones colaboren en dar a conocer este trabajo y generen iniciativas y proyectos, antes será una realidad o algo normalizado.

Y, bueno, a pesar de todo el trabajo que queda por hacer, tenemos que resaltar que en estos momentos Euskadi es la segunda comunidad autónoma con mayor desarrollo de la lectura fácil por detrás de Cataluña, origen de la iniciativa en el año 2002. 

 

(Especial publicado el 3 de noviembre de 2021).