Teresa Catalán: "No acepto que éste sea un mundo hueco, sin interés por el conocimiento"

  • Teresa Catalán:
    Teresa Catalán, en la Biblioteca del Archivo de Navarra.

  • Fecha14 de Junio
  • Temática Música

Teresa Catalán (Pamplona, 1951) recibirá el próximo sábado 19 en Olite el Premio Príncipe de Viana de la Cultura. Un reconocimiento que, dice, "es pura emoción"

Para alguien que no entiende ni acepta la vida sin interés por el conocimiento, debe ser complicado moverse en este mundo en que, como dice la propia Teresa Catalán, "tenemos la información en la mano, pero no cultivamos el pensamiento". La galardonada con el máximo reconocimiento de la cultura navarra lamenta que se esté confundiendo cada vez más cultura con entretenimiento, y que la comodidad esté por encima del compromiso con la cultura y con lo que ésta nos aporta: esa identificación que nos hace falta para habitar este mundo con plenitud. La música, compositora e intelectual, doctora en Filosofía del Arte y ganadora del Premio Nacional de la Música en 2017, tiene la esperanza puesta en la juventud; en ella ve la clave para lograr una revolución en este sentido.

Con más tiempo para haber reposado la buena nueva, ¿cómo acoge elPremio Príncipe de Viana? ¿Qué supone?

–Pues han pasado días desde que me lo comunicaron, pero lo que no ha bajado nada es la emoción, la conmoción, el agradecimiento y toda esa mezcla de sentimientos y de alegría y de responsabilidad, y de un montón de cosas que me aparecieron en un primer momento y que se han mantenido. O sea, que no baja la intensidad. Por otra parte, todo el mundo está siendo muy generoso y constantemente me felicitan y hacen alusión, de manera que es imposible dejar de tenerlo presente constantemente. Es pura emoción, sí.

Decía cuando le comunicaron la noticia que el premio es una alegría y también una responsabilidad, porque implica que la excelencia siempre debe ser el objetivo. ¿Qué es para Teresa Catalán la excelencia en su ámbito, la creación musical?

–Es una mezcla de esfuerzo, trabajo, ética y honestidad. Honestidad no en el sentido de hacer las cosas que convienen, sino las cosas que son la verdad que tú quieres expresar. A veces, cuando estás en un proceso creativo, atraviesas túneles que son brillantes, o no. La creación es un aprendizaje constante, es un proceso evolutivo, un work in progress, digamos; entonces, claro, es algo muy dinámico y hay momentos brillantes y otros menos brillantes, y hay momentos de búsqueda, incluso de parálisis... No es regular. Pero cuando te han dado un premio de la importancia del que me han dado parece que todo lo que tengas que hacer o decir tiene que ser necesariamente brillante, y eso es un peso. Y por lo tanto puedes vivirlo como una responsabilidad. Vamos a ver cómo me desenvuelvo... Yo siempre he actuado queriendo hacer lo que yo consideraba que éticamente me tocaba hacer. A mí me decía mi maestro Acilu una cosa estupenda: "Debes renunciar al éxito para ser más libre". Y es verdad, porque efectivamente cuando tienes éxito parece que estás un poco más atada a hacerlo todo más brillantemente, y es algo que es imposible de cumplir si trabajas éticamente, porque ocurre de todo. Es así.

¿Cómo define su momento creativo en la actualidad?

–Es un momento de madurez. Es ese momento en el que una encuentra que lo que hace empieza a parecerse a lo que quería hacer, y que, sobre todo, está contando los minutos restantes. Entonces es un momento de cierta premura pero de cierta tranquilidad, porque todo es más sereno.

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