El legado de Xabier Sáenz de Gorbea ya está en el Bellas Artes de Bilbao

  • El legado de Xabier Sáenz de Gorbea ya está en el Bellas Artes de Bilbao
    Bingen Zupiria y Miguel Zugaza con Sonia Rueda en la sala 'W' del Bellas Artes, donde se expone el 5% del fondo documental donado al museo. Juan Lazkano
deia.eus

  • Fecha11 de Diciembre
  • Temática Artes visuales, Museos, Otros

Se expone una selección del fondo documental del historiador y crítico de arte donado por su compañera Sonia Rueda

Durante casi 35 años Xabier Sáenz de Gorbea se asomó con sus crónicas y críticas a las páginas de DEIA -que se han convertido en imprescindibles para comprender la historia del arte vasco contemporáneo-, contagiándonos su pasión por el arte. Era la voz del arte vasco, en una época la que no existía ningún otro medio que comunicara lo que la comunidad artística hacía. El consejero de Cultura y Política Lingüística, Bingen Zupiria, fue testigo como director de DEIA, de esa pasión que lejos de desaparecer, se fue incrementando con los años y se mantuvo incluso hasta la última semana antes de morir, sin faltar a su cita con los lectores y lectoras con su habitual crónica semanal.

"Todo espacio le parecía poco en el periódico para sus aportaciones y sus reflexiones con el gran conocimiento que tenía", recordó Bingen Zupiria. 

El profesor, historiador y crítico Xabier Sáenz de Gorbea falleció en 2015 a la edad de 64 años tras batallar con una dura enfermedad que no consiguió arrebatarle, ni siquiera en el último momento, su manera pasional de vivir y amar el arte. Uno de los mayores impulsores del arte en Bizkaia, participó en la creación de la actual Facultad de Bellas Artes de la UPV, cofundó la galería Windsor y comisarió decenas de exposiciones, manteniendo una presencia activa en el panorama del arte vasco desde los años 80. Ya sea desde su labor docente, de comisario de exposiciones o desde su faceta de crítico, su capacidad de transmisión intergeneracional ha sido fundamental para buena parte de nuestros creadores.

Además, su pasión por la archivística y su capacidad investigadora le han convertido en una f igura imprescindible para comprender la historia de la creación vasca contemporáneo. Un legado, una memoria, que su compañera, la artista Sonia Rueda, no ha permitido que se pierda. Son miles de documentos, periódicos, diapositivas, catálogos..., que acumulan años de investigación, de recopilación del acontecer artístico contemporáneo. 

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