Ibarrola, compromiso con la libertad, el arte y la naturaleza
- Fecha18 de Agosto
- Temática Artes visuales
El creador vasco que fundió su obra con el paisaje cumple 90 años en su caserío de Vizcaya, frente al legendario Bosque de Oma
Antes de que el 'Land art' fuera un concepto familiar, Agustín Ibarrola había fundido su arte con la naturaleza. El pintor y escultor vasco, el bondadoso elfo con txapela y bigote que transformó el bosque de Oma, cumple hoy 90 años batallando con su memoria. En buen estado físico, según su familia, mantendría vivo el impulso creativo que le llevó a colorear los pinos del Valle de Oma, en Kortezubi (Vizcaya), donde está el caserío en el que vive este batallador por la libertad en la vida, la política y el arte que se instaló allí con su mujer, Mari Luz, y sus hijos tras la muerte de Franco.
José Ibarrola hijo, también artista e ilustrador, explica estos días que su padre se encuentra «bien y activo» a pesar de la demencia senil que padece desde hace año y que le mantiene retirado de la vida artística y social frente a los idílicos parajes que intervino entre 1982-1991. «Aún está convencido de que puede seguir creando, por lo que mantiene la disciplina de ir al estudio todas las mañanas y de intentar hacer cosas», precisa su hijo.
Nacido en Bilbao en 1930, con 17 años inauguró en una galería de Bilbao su primera exposición. El «aldeanito», que así se llamaba a sí mismo, no tenía dinero para lienzos y mostró unas sábanas pintadas. Logró una beca para estudiar en Madrid con el pintor Daniel Vázquez Díaz, su referente entonces junto a Aurelio Arteta. Sería un cambio determinante para un mozo que dejó la escuela a los once años.


