Irene Intxausti: "El trabajo con los públicos debería estar en el inicio de cualquier proyecto"
- Fecha25 de Noviembre
- Temática Artes visuales, Artes escénicas, Música, Audiovisual, Literatura, Archivos y bibliotecas, Museos, Patrimonio, Artesanía, Otros
Con la idea de profundizar con los agentes culturales locales en el desarrollo de públicos, Irene Intxausti comparte el miércoles en Montehermoso sus experiencias
El programa Topaketak, impulsado por la oficina de atención al sector cultural y creativo KulturAraba Bulegoa, tiene este miércoles una nueva cita, de nuevo con Montehermoso como punto de encuentro. En esta ocasión, será el trabajo con los públicos el foco de atención que analizará la cofundadora del estudio de comunicación y audiencias Teklak, Irene Intxausti. El acceso es gratuito, aunque es necesario inscribirse de manera previa a través de www.kulturaraba.eus.
¿Sabe el sector llegar a la ciudadanía a través de los diferentes canales de comunicación que existen o hay más buena voluntad que conocimiento?
-Diría que, por un parte, hay muchas cosas que se hacen de manera intuitiva. Son muchos los proyectos que trabajan los públicos sin ser conscientes de que eso forma parte de una estrategia. Pero es cierto que la preocupación por llegar a los públicos aparece, por lo general, al final del proceso, es decir, en el momento en el que hay que encontrar la creación, la obra, el evento o lo que sea con la ciudadanía. Ahí sí, de repente, se piensa en el público y entra la preocupación de cómo hacer. Pero el trabajo con los públicos debería ser parte del inicio de cualquier proyecto, cuando se está en la fase de pensar, de diseñar. Los públicos deberían estar en el centro desde que alguien empieza a pensar en un proyecto cultural.
¿Cada disciplina o área tiene su especificidad en este aspecto o, más allá de matices, hay una línea común de trabajo con los públicos?
-No hay una fórmula mágica. No ya cada área, sino cada proyecto necesita de un trabajo específico con sus públicos. Es un trabajo muy artesanal, de hilar fino e ir al detalle. Hay cuestiones comunes, pero tiene un peso fundamental lo que cada uno hace de reflexión en torno a cada proyecto. ¿Qué es lo común? Para desarrollar públicos se necesita presupuesto, tiempo, y que todas las personas implicadas en el proyecto tengan ese epígrafe siempre presente en su mente;se necesita también disposición al cambio, flexibilidad, estar dispuestos a salir de nuestro espacio de trabajo. Son cuestiones comunes que afectan a cualquier sub-sector cultural. Pasa lo mismo con la evaluación continua de los proyectos. En esto también hay que tener presentes las políticas públicas que tienen que apoyar en estas cuestiones a los agentes culturales.
Decía antes que es necesario tener presente a los públicos desde el inicio de un proyecto, pero ¿cómo se hace eso, con visitas a un taller a un ensayo, con el trabajo desde la educación reglada que ahora no se hace, con...?
-Estamos hablando de honestidad y de ser realistas. Honestidad porque es difícil que todo proyecto llegue a todo el público, a lo que llamamos público en general. Así que es necesario ser honesto: ¿para quién estoy haciendo este proyecto o a quién me gustaría dirigirme? No hay que tener miedo a poner límites a ese público que queremos alcanzar. Y esto hay que hacerlo de una manera realista, es decir, saber que este proyecto que hago tiene estas posibilidades de llamamiento. Si soy realista, iré consiguiendo objetivos e iré también aprendiendo cómo crecer poco a poco. No se puede querer todo desde el principio. A partir de ahí, existe alguna cuestión básica que afecta, en general, a la participación cultural, que es la que mencionabas: el trabajo con la infancia y la juventud. No hay un trabajo de desarrollo de audiencias o como cada uno lo quiera llamar si no se trabaja en las edades tempranas y en la adolescencia. Eso afecta a los hábitos culturales de las personas, a su deseo de participación cultural, y está claro que hay que trabajar con el ámbito educativo. Y hablo de colaboración pero sin hacerlo desde una actitud paternalista porque la cultura no sabe más que la educación. También hay que desarrollar, fuera del ámbito educativo, programas de mediación y educación artística.


