Arantza Portabales: "Me gusta la simbología de la sangre, buscar la belleza en el horror"
- Fecha23 de Mayo
- Temática Literatura
Arantza Portabales (Donostia, 1973) regresa a su tierra natal con ‘Belleza Roja’, novela negra original y sin concesiones sobre el crimen de una adolescente en medio de un reguero de sangre, y seis personajes que nunca son lo que parecen
Todavía resuena el eco de su anterior publicación, Deje su mensaje después de la señal, que el director Fernando Bernués está adaptando al teatro y estrenará en octubre. “Emocionada” por la dimensión que va tomando su obra, cuyos derechos ya han sido vendidos a tres importantes editoriales extranjeras, llega desde tierras gallegas -donde reside- Arantza Portabales. Lo hace para presentar su nueva entrega, esta vez del género policíaco. La versátil narradora presenta hoy a las 19.00 horas en el Fnac de Donostia Belleza Roja, novela negra llena de suspense de las que engancha hasta al lector más perezoso.
No se preocupe que de aquí no sale... ¿Quién mató a Xiana Alén?
-Me la he cargado yo (sonríe), pero serán los lectores quienes tengan que descubrirlo durante las 428 páginas, y pasarlo muy bien por el camino.
-Nunca he sufrido escribiendo. Todo lo contrario. Para mí escribir es lo que me permite afrontar el resto de facetas de mi vida con más solvencia. Gracias a la escritura soy mejor pareja, mejor madre, mejor profesional. Nunca lo he pasado mal escribiendo un libro y este mucho menos. Con el anterior, Deje su mensaje después de la señal, sufrí a nivel emocional porque era un libro que rascaba mucho. En este caso, he escrito el que yo quisiera leer, y solo por eso me he divertido.
Sangre, arte, intriga, amor, sexo, culpa, misterio… No se puede aliñar la novela con más ingredientes. Hable de la receta...
-Tiene una primera capa superficial que te hace coger el libro y no poder parar de leerlo, donde se libra un pulso entre el escritor y el lector. Pero por debajo de esa primera capa nos encontramos con un mapa de complejas relaciones humanas. Quizá definir psicológicamente a los personajes es lo que mejor se me da. Sin llegar al extremo de un asesinato, como ocurre en el libro, es verdad que todo lo que sienten los personajes del libro lo sienten los lectores. Todos podemos estar igual de perdidos en un momento determinado de nuestras vidas, tener miedo al fracaso amoroso, o sentirnos un cero a la izquierda con todo el peso de la culpa. En ese sentido, muchos de los personajes podemos ser cualquiera de nosotros.
Y nuestros silencios...
-Sí, la novela negra en sí siempre ha reflejado a sus protagonistas en sus propios miedos. En este caso es una novela en la que hay muchos silencios, en la que muchas veces se calla más de lo que se dice, algo que nos pasa a todos con frecuencia. Estamos ante el eterno problema de la incomunicación, algo que subyace en todas mis novelas, donde los protagonistas piensan y callan.
Golpea duro y fuerte al final de cada capítulo, dando un giro imprevisible al curso de los acontecimientos. ¿Es el resultado de haberse forjado en el microrrelato?
-Es la herencia que me he traído al campo de la novela, lo que quizá ha hecho de mi una escritora distinta. Es mucho más difícil contar una historia en 100 palabras que en 400 páginas. El microrrelato requiere menos trabajo físico, pero también te exige un esfuerzo extra para contar a través de silencios. En este caso, esa herencia hace que Belleza Roja sea poco descriptiva desde el ámbito físico, pero sí llega a la esencia del lector, a los sentimientos y contenidos. Me gusta hablar muchísimo pero escribo lo menos que puedo. Esta historia en manos de otra persona igual podría haberse ido a 800 páginas.


