BALA, el espacio para los libros de artista

  • BALA, el espacio para los libros de artista

Del 14 al 16 de diciembre se celebra BALA, Feria de Libro de Arte en Bilbao. Esta feria promovida por la asociación cultural Banizu Nizuke tiene como objetivo mejorar la visibilidad de los y las artistas que trabajan al margen del sistema. Este año será la sexta edición. Hemos estado con Olaia Cervera, una de sus organizadoras.

 

¿Qué es un libro de artista? ¿Cuáles son sus características?

Un libro de artista es una obra de creación. Las y los artistas plantean en él sus obras, desde un punto de vista estético, por eso tienen una estética tan especial. A veces, se hacen de manera muy simple, como un libro de fotografía, por ejemplo. Otras veces, se utilizan materiales artísticos y formatos diferentes. Podemos decir que el libro se vuelve «objeto», no solo por su contenido, sino por la forma. Suelen estar realizados de manera manual (cosidos o pegados a mano...), planteando una pequeña producción... Para que lo entendáis, es un poco como el trabajo de grabado, ya que comparten muchas características: se plantea una serie de producción y, después, se destruye la placa. Son irrepetibles, imposibles de copiar, diríamos.

Un libro de artista no es tan caro como una obra de arte, es más práctico, y su difusión también es más económica. Es otra manera de expresión artística, más fácil de publicar, más cómoda y más curiosa. Una manera más directa de llegar a la gente.


La feria cumple su sexta edición. ¿Con qué objetivo se puso en marcha?

Nuestro objetivo inicial se mantiene a día de hoy: ofrecer visibilidad a un ámbito que ha estado «al margen» dentro del mundo del arte, ofrecer una oportunidad a los artistas que están empezando, para hacerse un hueco (los artistas más conocidos no lo necesitan, pero en nuestro entorno hay mucha gente intentando buscar un lugar donde exponer su trabajo). En Euskal Herria existen ferias de gran éxito en otros ámbitos. La recién terminada Feria de Durango es el mejor ejemplo. Pero en el ámbito artístico no había nada. Nosotros venimos del mundo del arte, en principio no tenemos nada que ver con el mundo de los libros. Y vimos la necesidad de crear este espacio de encuentro. Ese era el objetivo. Y sigue siéndolo año tras año. 

 

(Imagen de la edición del pasado año, en el bar La Granja).

 

Durante este tiempo, ¿cuál ha sido el recorrido de la iniciativa?

El principio fue muy duro, muy difícil. Todo es nuevo, y todo son obstáculos. Pero también es cierto que de año en año, la organización y los aspectos económicos se van gestionando más fácilmente. Hemos recibido una respuesta muy positiva, han tenido confianza en nosotros y la obtención de ayuda no es tan costosa como al principio. Trabajamos con más tranquilidad, hemos olvidado el estrés del principio. Eso es así, cuando la rueda se pone en marcha, se establecen unas dinámicas de trabajo y todo viene rodado. Eso nos ha ayudado mucho, no solo a la hora de encontrar apoyos, sino también a la hora de contactar con las personas participantes. Si tienes un nombre en mente y quieres traerlo, ya existe una referencia, el nuestro ya no es un proyecto que parte de cero. Y aunque no nos conozcan, es fácil encontrar material y programas de las ediciones anteriores en la web...

Como hemos comentado antes, BALA es una propuesta diferente en Euskal Herria, por lo menos en lo referente a contenidos. Está orientada tanto a autores como a editoriales?

Sí, así es. Nosotros ofrecemos un tipo de feria muy simple: buscamos un espacio adecuado y lo acondicionamos; y los artistas que tengan algo que exponer pueden acercarse. Se ponen en contacto con nosotros de antemano, para presentar sus obras ante el público.

Además, nosotros no cobramos por el stand, y eso es de gran ayuda para ellos. Las ferias suelen ser muy caras, a veces se les pide un porcentaje de las ventas, y los autores y autoras están muy condicionados. Nosotros ofrecemos facilidades. Tienen total libertad.

Además, tienen la oportunidad de estar con otras personas creadoras, de participar en las charlas, etc. Es muy interesante, ya que es gente acostumbrada a trabajar sola; este espacio les permite compartir información sobre sus proyectos.


¿El desarrollo tecnológico tiene alguna influencia sobre este tipo de producciones?

Se puede decir que sí, pero no de una forma tan «revolucionaria» como en otros campos. Suelen acudir imprentas importantes de Euskal Herria, por ejemplo, y la edición y formato digitales tienen su espacio, y de ahí han surgido proyectos.

Pero el ámbito del arte tiene unas características especiales y, los avances, en general, se producen en las formas de expresión, en las «herramientas» que se usan para expresarse. Y es que, en este sentido, el arte puede trabajar con cualquier herramienta, tanto con elementos tradicionales como con las últimas tecnologías. Pero la tecnología, al fin y al cabo, no es más que eso, otra «herramienta» de expresión.

 

 

BALA cambia su ubicación cada año. ¿Cuáles son los criterios que se tienen en cuenta a la hora de seleccionar las sedes?

La verdad es que es un proceso curioso. Bilbao es una ciudad muy especial, llena se lugares emblemáticos; y a raíz de la situación de globalización que vivimos, muchos se encuentran cerrados. De pronto, en la calle, encontramos unos espacios muy accesibles, vacíos. Y visualizamos nuestro proyecto en su interior: sitios espaciosos, adecuados para instalar nuestra infraestructura y darnos visibilidad.

La búsqueda de la sede la emprendemos en el primer cuatrimestre del año. Es un proceso difícil. Y queremos ponerlo en valor, ya que supone un duro trabajo. Siempre hay un momento en el que piensas que todo se va a ir al traste -y algunos proyectos se han quedad por el camino, por supuesto-, pero estamos muy contentos con lo logrado hasta ahora. Y una vez encontrado el sitio, comienza una nueva fase: la investigación, adecuación y negociación con el dueño del local, el acondicionamiento, limpieza...


Organizáis diferentes eventos dentro de la propia feria: charlas, talleres... ¿Cómo suelen ser esas actividades? ¿Qué aportan a la feria?

Queremos que BALA sea un proyecto participativo, en el cual la información sobre las diferentes propuestas se deja en manos del público.  Tenemos mucho que aprender de otras experiencias, y BALA es una gran oportunidad para eso.

El viernes, por ejemplo, tendremos al grupo Werker Collective, que trabajan al estilo «guerrilla», denunciando las injusticias sociales mediante sus fanzines. Su trabajo tiene un resultado práctico y se muestran muy activos en algunos temas de actualidad; la censura, la falta de libertad de expresión... Proponen nuevos planteamientos y respuestas, muy necesarios para quienes soñamos con cambiar el mundo.

 

 

Las actividades organizadas ofrecen una gran oportunidad para facilitar las relaciones entre el público y las personas creadoras.

 

¿Cómo veis el futuro de BALA?

No sabemos qué nos deparará el futuro. La sociedad evoluciona a un ritmo muy rápido y no sabemos hasta qué punto podrá nuestro proyecto mantener su libertad o punto de rebeldía... No quisiéramos «envejecer» y perder de vista el contexto... No queremos que BALA se «institucionalice» o que su formato, de alguna manera, caduque.

Por eso, cada año tratamos de analizar en qué punto estamos, qué es lo que queremos, qué conseguimos... Queremos disfrutar del momento, pero también analizar muy bien en qué punto estamos. No nos dan miedo los cambios de formato o el poner todo patas arriba, si es que pensamos que es preciso. Cada año le tomamos el pulso a la feria. La de este año será como una especie de examen para nosotros, que nos servirá para reflexionar sobre la situación en la que estamos. Si nos estancamos o adoptamos una actitud pasiva, perdemos la esencia del formato, y no quisiéramos que eso ocurriera. Es el sexto año, tenemos que ver si hemos perdido la frescura. A veces, cuando coges el ritmo, es muy fácil caer en la inercia...

Nosotros, afortunadamente, trabajamos con total libertad, y cuestionar nuestro trabajo nos parece la mejor forma de avanzar. Así que, ¡quién sabe!

 

(Este Especial se publicó el 10 de diciembre de 2018).