Helena Taberna: "La historia de las mujeres se construye con los relatos que hacemos"
- Fecha15 de Octubre
- Temática Audiovisual
Ha posado su mirada sobre el terrorismo, la Guerra Civil o la violencia contra la mujer. La Filmoteca dedica en Bilbao y Donostia una retrospectiva a la cineasta navarra
La directora, guionista y productora navarra Helena Taberna hizo una apuesta valiente al rodar su primer largometraje Yoyes (2000), en el que mostraba el perfil humano de la exdirigente de ETA asesinada en presencia de su hijo a manos de Kubati en 1986. Tres años más tarde, decidió dar protagonismo a las mujeres en los rostros de inmigradas en Extranjeras, tras lo que regresó a su Altsasu de los años de la Guerra Civil con La buena nueva (2008). Y con Nagore (2010), el documental sobre el crimen de Nagore Laffage, tan de actualidad con el caso de La Manada, ha propiciado numerosos debates en la sociedad contra la violencia de género.
Por eso, quizás la Filmoteca Vasca haya decidido dedicarle una retrospectiva en Tabakalera, en Donostia, y en el Bellas Artes de Bilbao, sede permanente de la programación de los ciclos cinematográficos de la Filmoteca en Bizkaia.
¿Esta retrospectiva le ha hecho volver la vista atrás?
Me ha hecho pararme a reflexionar y he visto que he conseguido crear atmósfera en las películas. He notado que hay una coherencia en mi trabajo, que es un cine que llega, que no envejece... He tenido además la enorme suerte de que lo que, al principio, era una dificultad, se ha convertido en ventaja. He hecho las películas que he querido y como he querido y eso que parece una tontería, no lo es. Durante un tiempo, he estado un poco enfurruñada porque no he tenido productores que quisieran producir mis proyectos. Eso me ha obligado no solo a escribir y a dirigir sino también a buscar las fuentes de financiación. Pero ahora estoy encantada porque he tenido libertad absoluta.
Empezó tarde en el cine.
Ni siquiera soñaba con ser cineasta, no he pasado por ninguna escuela, soy autodidacta. Comencé a probar con el vídeo, me permitió experimentar, pero ni siquiera entonces pensé en dedicarme a esto. Fue cuando empecé a recibir premios cuando pensé que igual tenía talento y me decidí a probar en el mundo del cine.
Ya en sus primeros trabajos, como ‘La mujer de Lot’ (1990) apuntaba el camino que iba a recorrer...
Siempre me ha interesado el cine no solo como memoria, sino especialmente como memoria de la mujer. La historia de las mujeres se va construyendo con los relatos que hacemos. La mujer de Lotfue un canto a la libertad femenina. A ella la castigaron por parar, por tener curiosidad. Qué curioso porque en la ciencia la curiosidad, que es la base de toda creación, tanto científica como artística, es vista como algo valioso en el hombre y, sin embargo, en la mujer se castiga. Por ello a Lot la convirtieron en estatua, la dieron el castigo de la inmovilidad, que para mí es el más terrible.


