La Ciudad Pintada: un paseo por los murales de Vitoria-Gasteiz

  • La Ciudad Pintada: un paseo por los murales de Vitoria-Gasteiz

("Auzoan hazi, hezi eta bizi", mural realizado este verano en el Colegio Público Ramón Bajo del Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz).

 

Los paisajes urbanos se han transformado enormemente en los últimos años. Aspectos como el crecimiento demográfico o la burbuja inmobiliaria han dejado su huella en las ciudades. No son éstas, sin embargo, las únicas marcas que dejamos los seres humanos. El Itinerario Muralístico de Vitoria-Gasteiz, con la artista Verónica Werckmeister a la cabeza, es una buena muestra de ello. Este proyecto, que propone una metamorfosis del panorama urbano otorgando el protagonismo a sus habitantes, está convirtiendo las paredes de la capital alavesa en un gran lienzo al aire libre.

 


¿Qué es el itinerario muralístico de Vitoria-Gasteiz?, ¿cómo defines el proyecto?

El Itinerario Muralístico es una plataforma cultural que aúna el espacio público, las personas y el arte. Ante todo antepone los proceso colaborativos y participativos al producto artístico. Eso sí, creemos que la participación y la calidad artística no son conceptos reñidos.

Buscamos dignificar el arte público participativo con proyectos de carácter monumental, bien fundamentadas y con alta calidad técnica y de materiales.


¿Cómo surgió la idea de poner en marcha esta iniciativa? ¿Cuál era (y es) su potencial?

Este tipo de intervención participativa en el espacio público se lleva haciendo de manera autogestionada en muchos ámbitos alrededor del mundo. Desde el IMVG utilizamos como modelo proyectos con los que trabajamos en los años 90 en EE.UU. (Los Angeles, Chicago, Philadelphia, etc).

El proyecto busca utilizar estos modelos, pero también mejorarlos, desarrollando proyectos con innovación artística y teniendo en cuenta el contexto específico de Vitoria-Gasteiz.

 

(Una voluntaria trabajando en el mural de Ariznabarra, julio de 2018)

 

Para la realización de cada mural contáis con diferentes artistas y personas voluntarias. ¿Cómo se forman los grupos de trabajo? ¿Cuál es el proceso de creación del mural?

Cuando se inicia cada proyecto realizamos presentaciones públicas en donde explicamos el funcionamiento de los talleres, los calendarios, la ubicación, artista director/a, y temática (si la hay).

Estas presentaciones sirven para familiarizar a los y las potenciales participantes en los procesos de un taller que diverge de un taller artístico tradicional (como, por ejemplo, pueden ofrecer en los centros cívicos, etc).


Durante el mes de julio habéis trabajado en un mural en el colegio Ramón Bajo del Casco Antiguo de la ciudad, un centro que entronca perfectamente con la filosofía que sostiene todo el proyecto (educación en valores positivos, trabajo colaborativo, inclusión y reivindicación de la diversidad…) ¿Qué supone este mural en concreto como directora del proyecto? ¿Cómo se ha desarrollado el trabajo?

Este proyecto en concreto ha sido un reto personal importante y algo en lo que he estado involucrada desde dentro, ya que el proyecto de la escuela lo he vivido desde que mis hijos se matricularon en 2009. El cambio espectacular que ha dado esta escuela de barrio en los últimos diez años se debe en gran parte a la implicación de madres y padres de la escuela, profesorado y el apoyo que estos han recibido del tejido social del casco viejo de Vitoria.

 

 

Es un ejemplo de cómo el activismo, los movimientos sociales, y la participación cívica puede tener un resultado tangible en la vida de los niños y las niñas, y del barrio en general.

El mural sirve para ilustrar este proceso, y la importancia que tiene plantar semillas, cuidar el crecimiento y la educación, y vivir colaborativamente para hacer de nuestro entorno un espacio amable, vivible y justo.


Además del Casco Viejo, el itinerario se extiende a otras zonas de la ciudad como Zaramaga o el barrio de Ariznabarra, que se ha estrenado este 2018 de la mano del artista Matías Mata. ¿Cómo se deciden las localizaciones de los murales? ¿Qué criterios tienen que cumplir los espacios seleccionados?

Elegimos intervenir en Ariznabarra porque hubo una iniciativa de una vecina hace dos años que no salió adelante, pero sirvió para que nos fijásemos en este barrio muchas veces ignorado y desconocido.

El primer paso para encontrar la ubicación es acercarnos al barrio y tocar timbres, directamente. Ponemos en conocimiento las intenciones y objetivos del proyecto e informamos a diferentes comunidades de vecinos sobre el proyecto.

 

("Vecinas" nuevo mural en el barrio de Araiznabarra).

 

Obviamente, por razones técnicas, buscamos fachadas con pocas “interrupciones” arquitectónicas como pueden ser ventanas y balcones, etc. Una vez que la comunidad de vecinos decide unánimemente ceder su fachada, empezamos a trabajar.

En el caso de Ariznabarra, se seleccionó por el entusiasmo que mostró la comunidad de vecinos, y su ubicación estratégica en el mismo centro del barrio (frente al centro cívico). Es verdad que para ver el mural es necesario bajarse del coche y adentrarse en el barrio, es una localización íntima. Para nosotros esto supone cumplir el objetivo de dar a conocer el barrio y sus gentes, ya que no está en una arteria que circunvale el barrio sino que está en su corazón.


Durante el proceso de trabajo realizáis diferentes actividades complementarias, como las mesas de debate alrededor de los sucesos del 3 de marzo en Zaramaga, o los talleres audiovisuales que dieron como resultado el espectacular video-mapping sobre el mural de la calle Francia, por poner solo dos ejemplos. ¿Qué aportan estas actividades paralelas al proyecto?

Cada proyecto es diferente, por su temática o el modo de trabajo del artista que lo dirige. Buscamos la manera de que el proyecto se enriquezca con estas actividades paralelas que pueden servir para contextualizar una temática en la que se está trabajando o investigar en técnicas artísticas innovadoras (como los ejemplos que mencionas).

 

("No hay presente ni futuro sin memoria", mural realizado en 2013 en Zaramaga, con la masacre del 3 de marzo de 1976 como tema protagonista)

 

La Ciudad Pintada ha traspasado los límites de la propia urbe y se ha trasladado a diferentes espacios rurales (Zigoitia, Galarreta, Egilaz, Narbaiza, Dulantzi…), constituyendo un ejemplo de auzolan que ha cedido el papel protagonista a los y las vecinas de estas poblaciones. ¿Cómo ha resultado esta experiencia?

La herramienta del muralismo participativo se puede aplicar a casi cualquier contexto con tal de que se fomenten y se cuiden los objetivos.

Contar la historia de los pueblos es más importante ahora que nunca, ya que muchas tradiciones se van perdiendo u olvidando... Intentamos que se conserven entre las pinceladas de cada mural.


¿Hay algún rincón en concreto que os gustaría que formara parte del itinerario, algún espacio que suponga un reto para el proyecto?

Para nosotras el objetivo es ir allí donde se puedan cumplir los objetivos del proyecto, y el reto es crear una cadena de historias contadas en los muros. Por ejemplo, en Ariznabarra hemos hecho ahora nuestro primer mural, pero el barrio tiene mucho más que decir.

Crear ese Itinerario Muralístico que la gente pueda visitar, aprender de su propia ciudad, de sus vecinos y vecinas, ese es nuestro mayor reto.

 

(Este Especial se publicó el 6 de agosto de 2018).