Alejandro Garmendia: El artista nómada
- Fecha11 de Marzo
- Temática Artes visuales
La sala Kubo-Kutxa del Kursaal acoge hasta el próximo 27 de mayo la exposición retrospectiva ‘Alejandro Garmendia. Paisajes, enigma y melancolía’ sobre el artista donostiarra fallecido el año pasado.
Alejandro Garmendia fue un “melancólico activo”, un “artista fronterizo” que no se limitaba a una determinaba modalidad como creador. El donostiarra, que falleció hace un año, era un “nómada” entre disciplinas, dado que “transitó por diferentes prácticas artísticas y, también, porque en su ámbito vital discurrió por ciudades muy distintas”. Así lo considera Fernando Golvano, comisario de la exposición retrospectiva Alejandro Garmendia. Paisajes, enigma y melancolía, que puede disfrutarse hasta el próximo 27 de mayo en la sala Kubo-Kutxa del Kursaal.
Durante toda su carrera, “nomadeó por las artes visuales, por la creación sonora y también realizó una fugaz incursión narrativa”, explica Golvano. Un recorrido por la muestra permite acceder a una síntesis de sus trabajos que van desde el cómic al vídeo, pasando por el collage y las artes gráficas hasta “la acción performativa de signo dadaísta y pop” y la creación sonora de base electrónica.
Garmendia comenzó su carrera multidisciplinar tras terminar sus estudios de Bellas Artes en Bilbao a mediados de la década de los 80 y su trayectoria transgresora -alejado de postulados conceptuales y constructivistas- fue paralela a la corriente artística emergente que se denominaría la “nueva escultura vasca”, en la que sobresalían artistas como Bados, Badiola, Irazu o Moraza, y que renovarían la herencia de los grandes artistas modernos del arte vasco -Oteiza, Chillida, Basterretxea, Mendiburu o Ibarrola-. El donostiarra, en cambio, “opta por una corriente dadaísta vitalista transgresora y el humor y la sátira tiene una importante peso en su obra”.


