María Mur: «consonni nace como apoyo a la producción de proyectos artísticos experimentales»

  • María Mur: «consonni nace como apoyo a la producción de proyectos artísticos experimentales»
    Taller con_textos con Rosa Llop en consonni. 2017, Bilbao (Fotografía: consonni)

A finales del siglo XX, cuando el Guggenheim acababa de abrir sus puertas y nuestro mapa artístico actual estaba todavía configurándose, nacía en Bilbao un pequeño espacio con la intención de apoyar/acompañar la producción de proyectos artísticos. Desde entonces consonni ha supuesto una forma de hacer paralela, flexible, donde tiempo y espacio no son nociones abstractas, sino que informan cada línea de trabajo, a la vez que rompen constantemente sus fronteras. Refugio para el pensamiento y el conocimiento, sinónimo de esa forma de hacer las cosas cuidada, crítica, en constante reflexión y autoreflexión. Kulturklik entrevista hoy a María Mur, su directora.

 

¿Con qué objetivos se puso en marcha consonni hace más de 20 años?

consonni toma su nombre de una fábrica abandonada en la península de Zorrozaurre (Bilbao) y en 1996, se constituye como "centro de prácticas artísticas contemporáneas" de la mano de un artista de Iparralde, Franck Larcade, que es quien la funda. En aquel momento apenas se apoyaba la producción, lo que había entonces estaba más dirigido a la exhibición. Por ejemplo, no existía todavía BilbaoArte, que se crea al año siguiente. consonni surge con la intención de apoyar y acompañar a artistas para la producción de proyectos artísticos experimentales.


¿Cuál ha sido la evolución del trabajo de la productora en este tiempo?

Ser productora de arte no es una definición común, es una identidad confusa, convulsa, un tanto queer solemos decir. Esto le permite a consonni redefinirse a través de sus producciones, que le afectan y transforman. Hasta noviembre de 1998, las producciones de consonni tienen lugar en la fábrica. Posteriormente, consonni deja la fábrica, abandona la noción de centro y adopta su identidad actual como productora. consonni busca las metodologías más propicias para cada artista y proyecto, operando desde una oficina. Se registran diversas opciones de las prácticas artísticas para crear esfera pública con los feminismos como hoja de ruta. A partir de 2011, por primera vez contamos con un espacio de grandes ventanales abierto a la calle en el barrio de San Francisco. La consideramos nuestra habitación propia compartida, en evidente referencia a Virginia Woolf, y se convierte en un lugar donde producir, pensar y ejecutar. Local que se comparte con artistas, cómplices y visitantes. Así, se amplían las posibilidades de acción desarrollando programas concretos. Este local abierto y accesible alimenta el diálogo con la comunidad a la que consonni pertenece y sirve como el lugar desde el que operar y lanzar diferentes contenidos culturales.


Una de vuestras líneas de trabajo consiste precisamente en el programa de residencias HPC, que ofrece espacio y recursos al sector artístico local. ¿Cuáles son las claves de esta propuesta?

Desde que tenemos este local en la calle Cortes, nos resulta más fácil y orgánico desarrollar una serie de programas concretos para ampliar las formas de apoyo al talento creativo local e internacional. Así, tenemos una biblioteca especializada en arte, con más de un millar de títulos correctamente catalogados, disponible para la consulta y préstamo de quien quiera; contamos con programas como los talleres con_textos; las residencias HPC y un laboratorio de podcasting cultural que iniciamos este año, bajo la coordinación del técnico de sonido y especialista en radio Alberto de la Hoz.

 

HPC en Gau Irekia @Sahatsa Jauregi "Del cuarenta al uno” consonni, diciembre  2017. (Fotografía: consonni)

 

HPC son siglas que responden a Habitación Propia Compartida. Es un programa de residencias para artistas con el objetivo de apoyar al sector artístico local aportando infraestructura, recursos y saberes, creando un experimento público en consonni. Un alto en el camino en el proceso de investigación y trabajo de artistas. Contando con artistas de perfiles y lenguajes muy distintos, desde Pablo Marte hasta Sahatsa Jauregi pasando por Johanna Gustafsson Fürst, Black Tulip, Fermín Jiménez Landa, Mabi Revuelta, Sra. Polaroiska, Diego del Pozo, Macarena Recuerda, Moonshakers… Organizado conciertos a oscuras tras realizar un casting de talentos musicales en el barrio, sesiones de parapsicología, un skype público con Donna Haraway en el Hika Ateneo; yendo al mar a avistar ballenas; elaborando cocktails; mostrando esculturas con objetos de bares del barrio…


consonni se imbrica en la red local Sarean del barrio de San Francisco, pero también forma parte de la red europea de productoras de arte ENPAP. ¿Cuál es la importancia de este tipo de complicidades? ¿Qué beneficios produce el diálogo entre lo local y lo internacional?

consonni se debe a su comunidad de proximidad, sin ella no tendría sentido producir contenidos de cultura crítica. Este público es además, muchas veces, cómplice con quien colaborar, quien nos influye y de quien aprender. Es importante ese dialogo entre lo local y lo internacional, ya que esa comunidad de proximidad no se nutre solo de lo local, también puede traspasar fronteras geopolíticas. A través de la red ENPAP (European Network of Public Art Producers) y también a través de la distribución de nuestros libros en América Latina alimentamos colaboraciones y complicidades internacionales que son fundamentales para diversificar perspectivas y ampliar esa comunidad de referencia.

Esta comunidad que no solo se constituye de público, sino que también es quien conforma consonni y la sostiene. Arkaitz Olea, Munts Brunet, Iñaki Landa y María Mur Dean componemos el grupo de trabajo constante y diario. Sin embargo, este equipo en realidad es mucho más amplio, teniendo en cuenta a artistas, socias, familiares, cómplices habituales y puntuales y diversidad de estudiantes de prácticas que comparten con nosotras tiempo y espacio. Sin todas las personas que en algún momento han encarnado consonni, las artistas y profesionales con quienes colaboramos, quienes leen nuestros libros y asisten a nuestras actividades, nada de esto tendría sentido. consonni es gracias a su comunidad. Partimos de lo más próximo y local, nuestra calle Cortes, el barrio de San Francisco, para trascenderlo más allá a través de contenidos de cultura critica que adoptan múltiples formatos (podcasts, radio shows, talleres, libros…).


A la producción artística hay que sumar la labor editorial con la que acompañáis vuestros proyectos desde 2009. ¿Cuál es la importancia del libro como formato contenedor de los procesos creativos?

La producción editorial, para nosotras, no es sólo fabricación de libros, es sobre todo la reproducción de ideas, de pensamiento crítico. En el proceso de definición de la línea editorial, descubrimos que muchas críticas de arte, curadores y artistas del contexto español que escriben habitualmente en múltiples revistas, catálogos y blogs, no tienen libro propio. Descubrimos otra fórmula para dar voz al talento creativo, difundir reflexión y cultura crítica. La lectura, a pesar de ser un acto individual, tiene un potencial transformador de consecuencias colectivas. El libro sigue siendo un amplificador potente de contenido de cultura crítica que además puede mutar del texto escrito en papel al online, a la oralidad, a lo sonoro, a lo escénico…


Stand de consonni en Bala Azoka, 2016 - Bilbao (Fotografía: consonni)

 

En 2016 dais el salto definitivo al estableceros como editorial, y a través de la colección Paper estáis publicando diferentes ensayos sobre crítica cultural. ¿Qué aporta la colección a este corpus de conocimiento?

Contamos con más de medio centenar de títulos y parece que, poco a poco, van haciéndose un hueco en el mundo editorial, sobre todo a través de sus ensayos de crítica cultural, dentro la colección Paper, internacionalmente reconocida por público y crítica. Paper navega entre la critica cultural y la cultura critica. La crítica cultural que analiza fenómenos y productos culturales y cultura critica como la cultura que se nutre de pensamiento critico sobre el contexto donde se ubica. Publicando bajo licencias Creative Commons, se combinan autor*s noveles y consagrad*s, locales e internacionales, se trabajan cuidadas traducciones y se experimenta con formatos, contenidos y géneros literarios, multiplicando las posibilidades de escribir, editar, publicar y leer crítica cultural.


Durante el curso 2018-2019 vais a ser el colectivo residente de Azkuna Zentroa, donde ya habéis tenido las experiencias previas de los Radio Shows. ¿En qué consiste esta dinámica? ¿Cómo va a desarrollarse vuestro trabajo en la residencia?

La actividad radiofónica es una herencia del proyecto más largo y complejo que hemos realizado en consonni, que ha sido LaPublika, un laboratorio de investigación artística sobre esfera pública que duró tres años (2014-2016) y se hizo en coproducción con Tabakalera y DSS2016, en el que también participó Azkuna Zentroa. Todo el proyecto estuvo atravesado por el espíritu de la radio. El proyecto se acabó pero nos quedamos con la radio como formato.

A Azkuna Zentroa le interesaba que siguiéramos experimentado con la actividad radiofónica y el podcasting y nos invitaron a hacerlo a través de esta posibilidad de ser colectivo residente. La radio es un medio que nos apasiona, produce experiencias de intimidad y distancia al mismo tiempo, en el que voces extracorpóreas encarnan cuerpos imaginados y reales, construyendo lo cotidiano, la vida en común. Así que realizaremos una serie de radio shows sobre temáticas distintas y también un programa de podcasts a partir de la programación de AZ. El primer radio show será el 22 de marzo.


“Propiedad intelectual y prácticas artísticas” Radio Show consonni con AZ, junio de 2017 Bilbao (Fotografía: Maite Arberas)

 

¿Cuál es la agenda de consonni para los próximos años?

Muy apretada, la verdad. Además de los radio shows en AZ que ya nos suponen una cantidad de trabajo ingente, vamos a ampliar nuestra actividad editorial aumentando el número de libros y colecciones y seguir afianzando la distribución de nuestras publicaciones tanto en España como en América Latina. También nos hemos propuesto mejorar el acceso y la difusión de nuestra biblioteca pública, desarrollar programas alrededor de los libros que tenemos catalogados, colgar el catálogo online… Y seguiremos con nuestros programas habituales en nuestro espacio, la residencia de artistas HPC y los talleres con_textos (este mismo febrero haremos un taller con la artista mexicana Vernica Gerber, autora de libros como Mudanzas y Conjunto Vacío). E iniciamos también un programa de investigaciones culturales, un laboratorio de podcasting. Y bastante más que estamos cerrando ahora. Así que andamos tomando mucha equinácea y vitamina C para no pillar esta gripe tan agresiva que acecha estos días...