Consonni y la producción de ideas
- Fecha16 de Octubre
- Temática Artes visuales, Literatura
Este proyecto afincado en Bilbao da un salto de gigante con su labor editorial y abre un camino desconocido pero esencial en el campo del arte: la producción de ideas
Se define a sí misma como una productora de arte contemporáneo y editorial especializada, aunque tras el trabajo de consonni se filtra una identidad mucho más confusa, convulsa incluso, y un tanto queer. Desde que el proyecto naciera en 1996 acumulan muchas virtudes. Entre ellas, ser una estructura adaptable, ligera y flexible que ocupa muchos de los intersticios, los espacios libres y los huecos de ese tablero llamado mundo del arte. Su labor es poco lucida, pero fundamental a la hora de dar respuesta y ofrecer un servicio público a la comunidad artística. Trabajan bajo la idea de intercambio sin jerarquías y sin esa losa llamada productividad asociada a los museos. También destacan por una mirada siempre experimental que va más allá de lo expositivo y por romper fronteras e ideas preestablecidas en torno a lo artístico. En los veinte años que lleva en activo, consonni se ha colado con cámaras ocultas en el Guggenheim con Andrea Fraser, han desarrollado una marcha zombi en la zona de Barakaldo con Iratxe Jaio & Klaas van Gorkum, se han lanzado al mar a buscar ballenas con Fermín Jiménez Landa y han andado campo a través por el monte con Gerard Ortín. En los últimos años, han dado un paso más con el campo de la edición y su colección Paper, llenando otro de los huecos en la edición en España con el ensayo sobre arte.
Tal vez el éxito pasa por su amor por las semillas pequeñas, algo que se filtra hasta en el nombre, escrito en minúscula. El equipo ha ido variando desde que el artista Franck Larcade, su fundador, decidiera crear “un centro de prácticas artísticas contemporáneas”, tomando el nombre a una fábrica de la península de Zorrozaurre, en Bilbao. Hoy por hoy, y desde un local a pie de calle del barrio Bilbao La Vieja, trabajan Munts Brunet, Iñaki Landa, Arkaitz Olea y María Mur Dean. Imparten talleres sobre edición y arte (con_textos), alojan un programa de residencia de artistas (HPC) y ofrecen recursos para el entorno creativo local. Aunque, por encima de todo, trabajan con el afecto: “Alrededor de consonni hay muchas complicidades. Es fundamental la aportación del variado alumnado de prácticas que nos acompaña en diferentes situaciones así como múltiples colaboradores que participan en cada producción, en cada libro así como familiares y amistades que nos sostienen. Sin el apoyo de esta comunidad de proximidad que se compone de cómplices habituales y puntuales, públicos y referencias, consonni no podría respirar, simplemente no existiría”, explican.


