Bulegoa z/b: «La oficina nació del deseo de generar cosas que no estaban sucediendo»

  • Bulegoa z/b: «La oficina nació del deseo de generar cosas que no estaban sucediendo»
    Isabel de Naverán, Miren Jaio, Leire Vergara y Beatriz Cavia (Foto: Mikel Eskauriaza)

La falta de referencias en el contexto más cercano impulsó a cuatro profesionales de diferentes ámbitos artísticos a unir esfuerzos en la creación de un espacio de reflexión, producción e investigación en torno al arte contemporáneo en Bilbao. Bulegoa z/b, que lleva más de 7 años dinamizando la escena artística vasca a través de diferentes líneas de trabajo, organiza del 21 al 23 de septiembre el II Simposio Internacional de Comisariado. Hemos hablado con ellas sobre su trayectoria y sobre el encuentro que se celebra en Azkuna Zentroa.


¿Qué es Bulegoa z/b? ¿En qué contexto surge?

Bulegoa zenbaki barik es una oficina de arte y conocimiento que nace en 2010 en Bilbao. La idean y desarrollan Beatriz Cavia, Isabel de Naverán, Miren Jaio y Leire Vergara, que cuentan con trayectorias profesionales y formaciones diferentes: ciencias sociales, coreografía, crítica de arte y comisariado en arte, respectivamente.

Bulegoa z/b nace como un lugar de encuentro, reflexión y producción en el que las artes visuales y el pensamiento contemporáneo adquieren diversos formatos de expresión: seminarios, proyecciones, performances, conferencias, publicaciones, comisariado de exposiciones, proyectos de investigación, creación de grupos de estudio...

Cuando decidimos crear Bulegoa z/b lo hicimos ante la carencia de referencias fuertes en el panorama artístico que nos rodeaba, en el que veníamos detectando cambios y ausencias que nos propusimos llenar mediante la puesta en marcha de este proyecto. Por ello, como surge del deseo de generar cosas que no estaban sucediendo, nuestro primer aliado e interlocutor es la escena artística y cultural del País Vasco y en concreto de Bilbao. Pero además, la oficina funciona en el cruce de tres contextos: esta escena artística local, el barrio de Solokoetxe y la escena artística internacional con la que trabajamos constantemente (como en la red europea Corpus en la que estamos insertas bajo el paraguas de Europa Creativa de la UE). Siguiendo con esto, trabajamos en relación con instituciones y estructuras de diferentes contextos y escalas, como La Taller en Solokoetxe, Azkuna Zentroa en Bilbao o la Tate Modern de Londres entre muchos otros.

Todos los proyectos que realizamos están pensados, desarrollados y discutidos por las cuatro componentes de Bulegoa z/b en relación con las personas invitadas, artistas, pensadores, instituciones o colaboradores que participan en cada proyecto.


 

Contáis con diferentes líneas de trabajo a través de programas como “Formas de conocimiento informe”, “Cine_Ilegal” o “EGB”. ¿Qué temáticas tratáis?

El trabajo de Bulegoa z/b se articula alrededor de las siguientes líneas de trabajo:

Formas de conocimiento informe, un espacio de experimentación que trata de detectar los nuevos modos de generar saber vinculados a la producción artística.

EGB (Educación General Básica), una línea de investigación centrada en el concepto de la auto-educación entendido como proceso por el que los sujetos asumen un papel activo en su formación personal.

Producciones de una pared, una línea de producción de proyectos artísticos efímeros que toman como soporte la única pared disponible en la oficina.

Cine_ilegal, un programa en el que en cada sesión una persona propone una película para verla acompañada de más gente. Después del visionado, se hace cargo de animar y conducir el debate ayudada por la coordinadora de Cine_ilegal, que en este momento es Ainara Elgoibar.

También trabajamos con producciones específicas como 18 fotografías y 18 historias, con Isidoro Valcárcel Medina; Polifonía de tiempos, con 24 artistas locales; EL CONTRATO, un proyecto de tres años que desarrollamos en Azkuna Zentroa; o El libro por venir, un proyecto bianual estructurado en un grupo de estudio, una producción con Israel Galván y cuatro producciones con artistas del contexto vasco.


El conocimiento y la investigación artística ocupan un papel central en vuestro trabajo, siempre a través de una práctica muy activa. ¿Cuáles son vuestros intereses en estos campos?

Uno de los pilares más sólidos de Bulegoa z/b es su capacidad para establecer un diálogo entre el conocimiento y la investigación artística. Un diálogo así se funda en la diversa formación y especialización de sus integrantes, y en el tiempo dedicado a debatir internamente sobre la nueva propuesta a realizar. En ese sentido, consideramos que lo que hacemos es producir nuevas situaciones, no solo teóricas sino materiales.

Trabajar con arte entraña mantener una perspectiva crítica con respecto de lo que se hace. Esto implica un cuestionamiento continuado del marco dado que permita combatir las inercias adquiridas, ésas que, llegado un momento, dejan de verse. También el ensayo de metodologías de trabajo que favorezcan nuevos acercamientos.

El arte es un área de conocimiento específico y todo proceso artístico “enseña” algo a quien lo hace y a quien lo recibe. Siguiendo con esto, entendemos la educación no como un sistema jerárquico que se da de arriba hacia abajo, sino como un proceso que se da en el encuentro entre personas dispuestas a aprender.

En Bulegoa z/b nos preocupa poder ofrecer un tiempo y un espacio para hacer y pensar en un momento caracterizado por las prisas, la aceleración de los cambios y la falta de cuidado y atención.


 

El año pasado presentasteis “El ensayo de la exposición (1977-2017)” junto con Azkuna Zentroa. ¿En qué consiste el proyecto? ¿Cuál es la importancia del espacio temporal que limitan estas dos fechas?

El ensayo de la exposición (1977-2017) se centra en exposiciones concretas que tuvieron lugar entre 1977 y 2017. Es fruto de una colaboración con Azkuna Zentroa que iniciamos en septiembre de 2016 con un prólogo y que se desarrollará a través de tres simposios internacionales. Si el prólogo nos sirvió para introducir conceptos centrales de la idea de exposición y su relación con la idea de ensayo, los simposios se articularán a través de décadas, como en el caso del próximo encuentro de septiembre, que se centra en la década comprendida entre 1977 y 1987.

Elegir dos fechas que delimitan un marco temporal dado es una decisión tan arbitraria como cualquier otra. No hay más que mirar a las periodizaciones históricas, determinadas por una mirada eurocéntrica que ha dejado al margen procesos y fenómenos de otras partes del mundo. En el caso concreto de El ensayo de la exposición (1977-2017), el marco temporal en el que se centra son los últimos cuarenta años. La vista atrás a nuestra historia reciente no es exclusiva de este proyecto. En el campo del arte son muchos los trabajos que están lanzando miradas retrospectivas al pasado inmediato. ¿Qué cuál es la razón para esta suerte de obsesión recurrente por el pasado? Tiene que ver con una necesidad de dar cuenta de lo que ha pasado, de tratar de generar relatos en un momento en el que resulta difícil explicar cómo hemos llegado a donde estamos. Hay que tener en cuenta que los últimos cuarenta años coinciden con los de una aceleración inusitada de los cambios tecnológicos, económicos, culturales y sociales, un proceso global que ha modificado nuestras formas de experimentar el tiempo, y que ha generado un desajuste con respecto de nuestro concepto de historicidad.

 

 

Resulta bastante sintomático que ahora mismo se esté volviendo desde muchos ámbitos (no hay más que pensar en algunos programas de televisión) sobre la “cápsula temporal”, un artefacto moderno del siglo XX que parte de un desajuste temporal, y que es en esencia anacrónico. Lo que ha cambiado es que, si hace ochenta o cincuenta años se enterraban cápsulas temporales en momentos y contextos optimistas (y con ello se pretendía dar cuenta de un presente novedoso que era necesario preservar para el futuro), ahora mismo las cápsulas temporales se emplean de manera retrospectiva. Ante la imposibilidad de fijar y detener el presente (es mucho lo que pasa todo el tiempo) y ante la profusión de documentos del pasado (es mucho lo que ha pasado), miramos hacia atrás en busca de momentos que logren fijar y detener el pasado.

Lo que acabamos de decir puede sonar tremendista. El objetivo de El ensayo de la exposición (1977-2017) es más modesto y pragmático. Limitarnos a un marco temporal determinado y, dentro de éste, a una serie de exposiciones concretas, puede permitirnos generar momentos de atención, lo cual no es poco. Al igual que el resto de sistemas culturales, y como consecuencia de los procesos de globalización de la economía, el sistema del arte ha crecido muchísimo en las últimas cuatro décadas. Hay más espacios artísticos que nunca, más obras de arte que nunca, más artistas que nunca, más personas trabajando en el campo del arte que nunca, más personas visitando museos que nunca. También más exposiciones. Nos interesa centrar la atención en la exposición, un artefacto cultural efímero que se inaugura, dura unos meses y luego desaparece. Una exposición puede decirnos cosas de lo que sucede entre las obras que la configuran, de las personas que han trabajado en ella, del espacio institucional que ocupa, etc. También de todo aquello que queda fuera de ella, de su momento histórico. Nos interesa esa fricción entre un artefacto cultural concreto y autónomo que, en el mejor de los casos, nos ha llegado a través de un nombre o un catálogo y el momento en el que se da.


 

Dentro del proyecto, este septiembre tiene lugar el II Simposio de Comisariado. ¿Cuáles son los objetivos de la cita? ¿Qué destacáis de su programa?

Puede decirse que este segundo encuentro es el que en sentido estricto da inicio al marco temporal que delimita El ensayo de la exposición (1977-2017). El año de comienzo no es casual. 1977 es el año del No Future del punk, un momento bisagra que señala en palabras de Franco Berardi Bifo el “después del futuro”. A partir de mediados de los años setenta se entra de manera plena en la sociedad postindustrial, cuando la era de la modernidad se da por cerrada. Por otra parte, el año 1987 se queda a las puertas de la caída del muro de Berlín, que determinará el reordenamiento geopolítico del mundo. Puede decirse que es una década umbral. Hemos invitado a artistas, filósofos, comisarios e historiadores del arte de contextos culturales diferentes: Bifo, filósofo italiano, se centrará en el caso italiano y en la revolución rusa; Tamara Díaz Bringas, comisaria cubana, lo hará en una exposición comisariada por un artista costarricense en una institución californiana; Bojana Kunst, filósofa eslovena, mirará al trabajo de una cineasta alemana y una artista croata; Dora García, artista española, hablará de artistas internacionales desconocidos en el contexto de la universidad española de los años ochenta y de las exposiciones en las que participaron, etc.

Nos interesa el efecto polifónico de todas esas voces que cuentan historias locales y localizadas, qué pueden decirnos éstas de un mundo que se encontraba a las puertas de la globalización.


“El ensayo de la exposición” se prolongará hasta 2019. ¿Qué aportaciones habrá en los próximos dos años?

Como todos los proyectos que llevamos a cabo en Bulegoa z/b, su planificación es producto de un proceso constante de investigación y reflexión, por lo que la configuración del proyecto en los próximos encuentros está aún por definir. No obstante, el marco conceptual nos lleva a trabajar pensando en las décadas elegidas y en cada uno de los referentes que tanto a nivel expositivo como de pensamiento se hacen protagonistas en cada una de ellas. Por ejemplo, no podemos evitar pensar que 1997 fue el año en el que se inauguró el Guggenheim-Bilbao, y las consecuencias que tuvo para el contexto local e internacional. En 2018 y 2019, realizaremos al menos dos encuentros más, en los que se trabajará respecto a estos momentos históricos extendiendo la invitación y el diálogo a artistas, comisarios y pensadores de ámbito internacional, estatal y local. La idea es, además, finalizar este simposio con un gran evento que aglutine la reflexión y el diálogo en torno a diversos hitos del periodo y que suponga un modo innovador de abordar la noción y la práctica del comisariado.