Cristina Iglesias: «Donostiarako proiektua bakarra da nire ibilbidean: sekula ez naiz bizi izan eta sekula ez dut bizitzeko moduan jarri itsasargi bat uharte batean»
- Fecha8 de Mayo
- Temática Artes visuales
La escultora donostiarra busca que su intervención artística en Santa Clara «acerque» este enclave a la ciudad y cree que su localización la protege contra la masificación
El proyecto de Cristina Iglesias (Donostia, 1956) para realizar una intervención artística en la Casa del Faro de la Isla de Santa Clara supondrá una experiencia nueva para la propia creadora, que nunca «he habitado y hecho habitable» un edificio en un lugar «tan remoto, pero en la propia ciudad». Iglesias no teme que su obra se convierta en un polo de atracción turística que masifique la visita. Es más: defiende la repetición de la experiencia. Y confiesa que le interesa tanto el visitante «que va en busca de una obra como el que se topa con ella por sorpresa».
Se trata de una elección arriesgada. Por un lado, es una construcción en estado precario. Por otro, está en un enclave insólito.
Sí, hay varias cuestiones. Este proyecto implica la restauración del edificio y me interesa que la intervención pública pueda plantearse esos retos. Por otro lado, me interesa construir experiencias de percepción en lugares remotos que incluyan un caminar previo para llegar. He construido obras en un espacio cualquiera de Rotterdam o Londres, en una matriz laberíntica entre locales comerciales. También en Toledo, 'Tres aguas' te obliga a caminar por una ruta. Me interesa la idea del encuentro fortuito, y a la vez, la de viajar, aunque sea dentro de la ciudad, a un lugar donde esperas reflexionar o emocionarte.
Este proyecto es el resultado de una larga reflexión. ¿Qué lugares ha barajado pero terminó desechando?
Sí... Bueno, relativamente. Construir una obra pública siempre conlleva una gran responsabilidad y hasta ahora creo que no había llegado el momento de hacer algo significativo en mi ciudad, algo que de verdad tuviera para mí sentido. Ahora es el momento perfecto.
¿Temió que no llegara nunca?
No, es que yo no siento que la ciudad estuviera en deuda conmigo, sino yo con la ciudad. Tampoco nadie debe nada a nadie, ni la ciudad está obligada a nada. Hay lugares que son muy queridos para mí, en donde he jugado con mis hermanos de pequeña, en los que, como artista, he pensado: el Cementerio de los Ingleses y Urgull en general o Ulía. Nunca he pensado en la Avenida. Siempre pensé en un lugar que no fuera tan evidente.


