"Soka, miradas a la danza vasca"
Jakes Larre, responsable de mediación y divulgación del Instituto Cultural Vasco, nos ha hablado de la exposición itinerante "Soka, miradas a la danza vasca", producida por el Instituto Cultural Vasco y con la participación de la Diputación de Gipuzkoa y de la Fundación Donostia-San Sebastián 2016.
¿Cómo surgió el proyecto de la exposición “Soka, euskal dantzaren urratsetan”?
El Instituto Cultural Vasco e Iparraldeko Euskal Dantzarien Biltzarra llevan varios años reflexionando sobre la danza vasca desde el punto de vista de su transmisión, creación y extensión. El año 2011, el Instituto Cultural Vasco encargó a Claire Rousier, experto en la materia, una investigación sobre la situación de la danza vasca en Iparralde, cuyo resultado se puede consultar en http://files.eke.eus/pdf/etude_danse_basque_euskaraz.pdf) Dicha investigación subraya la conveniencia de realizar una exposición itinerante para la transmisión y la comunicación danza vasca, en la que se muestre la riqueza de la historia de la danza vasca, tanto dentro de Euskal Herria como fuera. De ahí surge el proyecto "Soka", un sueño convertido en realidad gracias a la labor del Instituto Cultural Vasco, junto con la participación de la Diputación Foral de Guipúzcoa y de Donostia 16 Fundazioa.
¿ Cual es el objetivo de esta exposición y de otros eventos asociados a la misma?
El objetivo principal de la exposición “Soka” es dar a conocer al público en general la historia de la danza vasca, así como sus características sociales y su belleza. Naturalmente, nos dirigimos a la ciudadanía vasca, por lo que todos nuestros documentos y presentaciones las realizamos en euskera, francés y castellano. Pero tampoco olvidamos a la gente de fuera que visita nuestro país, por lo que también existe una exposición en inglés. Hemos desarrollado diferentes niveles de lectura, para que la exposición pueda ser apreciada por todo tipo de público. Algunos pueden permanecer apenas cinco minutos, pero en ese tiempo disfrutarán de unas imágenes que, por su belleza, saldrán de la exposición con un una imagen diferente y positiva sobre la danza vasca. Otros muchos, sin embargo, acudirán varias veces, dado que son muchos los contenidos y no se pueden apreciar todos a la vez. Anteriormente, he hablado de un público en general, pero nos estamos dando cuenta que también existe un público más experto, que disfruta de esos documentos raros que aparecen en “Soka”.
¿Que función desempeña la danza dentro de la cultura vasca?
Me gustaría mencionar lo que dice Oier Araolaza en el texto introductorio de la exposición: "El euskera y la danza vasca son los lenguajes naturales a través de los cuales los vascos se comunican, sienten y viven. El euskera toma cuerpo por medio de las palabras; la danza vasca habla por medio del cuerpo". Pienso que Oier resume a la perfección ese lugar tan importante que ocupa la danza en nuestra cultura. La danza expresa nuestra forma de entender el mundo y la vida. Al mismo tiempo, dándonos la mano, como en la soka-dantza, expresamos que somos capaces de vivir juntos. Es evidente la función social que ha ejercido la danza a lo largo de los siglos, y pienso que, en estos tiempos confusos en los que vivimos hoy en día, la danza podría ser una buena terapia para trabajar a favor de la convivencia.
¿Ha dificultado en algo la exposición su carácter multimedia?
El hecho de tener que exponer diferentes tipos de contenidos (vídeos, fotos, sonidos, textos) y los retos que nos plantea la pluralidad lingüística nos han obligado al uso de dispositivos tales como las pantallas táctiles. Además, la exposición en si no es muy grande, ya que esta adaptada para que sea itinerante (ocupa una superficie de 130-150 metros cuadrados), por lo que hemos explotado las opciones que nos ofrecen los dispositivos multimedia, para poder mostrar el máximo de contenidos a través de varias pantallas. Este tipo de exposiciones pueden generar cierta preocupación desde el punto de vista del mantenimiento, pero quiero señalar que en los trabajos de producción no hemos usado tecnología punta, y que los problemas que puedan surgir se podrán resolver fácilmente. Creo que en ese aspecto hemos conseguido cierto equilibrio, haciendo posible la itinerancia, para cumplir con nuestro principal objetivo: que la exposición "Soka" se expanda al máximo y llegue al público, y que se pueda presentar incluso en aquellos pueblos en los que la organización del evento no disponga de demasiada tecnología.
¿La recopilación de los elementos que se encontraban dispersados (búsqueda realizada en los archivos, recopilación de material...) ha supuesto, quizás, la mayor aportación de la exposición?
Es cierto que es precisamente esa riqueza de contenidos lo que llama la atención de la gente, lo que queda en su recuerdo tras su visita a "Soka". Es, en efecto, los que les hace volver; imagínate, la exposición recoge más de 400 ilustraciones (vídeos de archivo, partes de sonidos e imágenes de archivo). Hay cosas que se transmiten oralmente, y algunos archivos raros despiertan un interés especial. Como la película de Santurtzi encontrada en la Filmoteka de Euskadi, en la que aparecen unas mujeres bailando la soka-dantza. Un investigador ha comprobado que la película data de 1921. Según dicen los expertos, sólo por el hecho de poder ver esas imágenes de Santurtzi merece la pena ver la exposición. Hay muchas mas joyas: Unas fotos de Robert Capa, archivos de la Filmoteca Nacional de Chequia, archivos de vídeo de Jean-Michel Guilcher... Todo este contenido merece ser, una vez finalizada la exposición itinerante, guardado en un lugar apropiado. Los materiales utilizados se encuentran desperdigados, y habría que multiplicar los esfuerzos para su recuperación e investigación. Queda trabajo por realizar, pero si "Soka" sirve para despertar el interés de algunos investigadores, habrá valido la pena.
Los materiales utilizados existían con anterioridad o han sido hechos ad hoc para la exposición
Aunque los archivos muestren la historia y las características sociales de nuestras danzas, hemos querido dar a conocer el punto de vista que los artistas actuales tienen sobre la danza vasca. Gracias a la libertad que ha dado el Instituto Cultural Vasco, algunos realizadores de vídeos (Oskar Alegria, Joana Asurmendi, Eki Pagoaga, Eukeni Arriortua & Xabier Zabala) ofrecen un visión poética o inesperada, tomando como tema la danza En total, se han producido 7 creaciones de vídeo para la exposición. Hay que contar, aparte, el trabajo encargado a la fotógrafa Gabrielle Duplantier y al fotógrafo Johan Morin. Gabrielle Duplantier ha trabajado la parte ritual y social de la danza en blaco y negro, y Johan Morin se ha interesado en la transmisión de la danza en Iparralde. En "Soka" podemos apreciar una muestra del trabajo realizado por ambos.
¿Ha perdido la danza tradicional su dimensión social? ¿Si es así, como se podría recuperar?
Las respuestas varían dependiendo del territorio y del contexto. El caso es que la sociedad vasca ha cambiado. El tiempo de ocio se ha multiplicado, de la misma manera que los momentos y los lugares de encuentro... En mi familia, en Iparralde, hace 30 años se cantaba y bailaba mucho más. En ese sentido, me parece que soy un analfabeto de la cultura vasca: algo ha fallado en la transmisión. El sistema educativo tiene una función muy importante en la transmisión. Los padres también deberían tomar parte en ese proceso de transmisión: está bien llevar a los hijos e hijas a clases de danza, ¡pero sería mejor todavía aprender a bailar juntos! Pero aún así, pienso que la danza sigue cumpliendo su función social, y no sólo en las representaciones o rituales. Testigo de ello son la importancia que tienen las soka-dantzak en Hegoalde y el éxito de los saltos vascos en Iparralde. En Lapurdi, por ejemplo, los mutxiko hacen que la gente que viene de fuera empiece a interesarse por la cultura vasca, llegando a interesarse, después, por expresiones culturales de nuestro idioma, el euskera. A menudo, la danza vasca sirve de vehículo para acercarse a nuestra cultura.
¿Una preguntaba obligada: de que salud goza la danza vasca en Iparralde?
Tal como he explicado al principio, Claire Rousier ha realizado un estudio sobre este tema, entrevistando a bailarines, coreógrafos y agentes culturales. Rousier lo explica así: la danza vasca representa un medidor importante del referente cultural y de la personalidad de Iparralde. Hay muchos grupos de danzas –sobre todo amateurs y medio profesionales–, que realizan representaciones en Iparralde en condiciones muy distintas. Aún así, después de la vitalidad coreográfica de los años 50 (los grupos de folclore eran muy activos, y se practicaban mucho las danzas), parece que los danzas vascas han ido perdiendo en calidad, y que el fervor que existía hacía esa forma de expresión se ha debilitado. El investigador subraya que no se debe hablar de la danza vasca, sino de las danzas vascas, tal es la variedad de funciones y personalidades de las danzas y su prácticas (prácticas rituales, grupos de danzas locales, danzas personales...). En Iparralde, casi 3000 niños y niñas siguen cursos de danzas. De cara al futuro, se quiere hacer un esfuerzo en la la formación de los profesores o monitores de danza entre otros, para que la danza vasca recupere el nivel de conocimiento que merece. Este es el objetivo de Iparraldeko Dantzarien Federazioa. Por poner un ejemplo, para llevar a cabo el programa XeDE (Xiberoko euskal Dantzaren Egituratzea), colaboraran distintos organismos grupos y entidades: Iparraldeko Dantzarien Biltzarra, Xiberoko herri elkargoa y Euskal Kultur Erakundea. En nombre de IDB, el programa gestionado por Johanes Etchebeste pretende impulsar una pedagogía común, en la búsqueda de la excelencia artística y ofreciendo un papel más importante al euskera en la enseñanza.




