JON MAYA BAILARÍN Y COREÓGRAFO

JUNIO 2023
"Gracias al BDCC afrontamos un importante ejercicio de actualización para nuestro proyecto"
Jon Maya Sein (Rentería, 1977) y la danza siempre han ido de la mano. Se formó en disciplinas tradicionales -empezó en el Grupo Ereintza de Errenteria-, y a partir de ese legado ha trabajado todos sus proyectos, que no son pocos, en el mundo de las artes escénicas

En 2002 fundó la Compañía Kukai, donde realiza las funciones de bailarín, coreógrafo y director, con el objetivo de analizar la relación entre el baile tradicional y el contemporáneo. Sus espectáculos se han estrenado en teatros y festivales de más de veinticinco países. Además, ha recibido importantes galardones: Premio Nacional de Danza de España en 2017, Premios MAX de las Artes Escénicas en 2009, 2015, 2017 y 2018, Premio de la Crítica de Cataluña en 2016, Mejor Espectáculo del Festival Internacional de Teatro y Danza de Huesca, Premio Donostia de Teatro, Festival TAC de Valladolid y Premio de Honor de la Feria del Humor, entre otros.

Pese a ser un prestigioso y consolidado 'dantzari', término tradicional que le gusta tener muy presente, Maya no dudó en dejarse asesorar por el BDCC y participar en el primer Programa de Consolidación.

  • 'Yarin', 'Eta orain zer', 'Desde mi txoko', 'Gelajauziak'? el primer trimestre de 2023 ha comenzado repleto de actividad.

    ¿?
    Es un curso que ha marcado sobre todo los estrenos de 'Yarin' y 'Eta orain zer', pero hay montajes anteriores como 'Erritu', 'Oskara' o 'Gelajauziak' que siguen con vida. De esta manera, estamos combinando un poquito las novedades de este año con las creaciones anteriores, más todo el resto de cosas que nacen en el día a día.
  • Con tantos frentes abiertos, ¿se puede afirmar que el mundo de las artes escénicas ha retomado la normalidad y vuelve a coger impulso?
    No creo que sea así, la situación tiene más matices. Diría que atravesamos por una situación extraña. Venimos de una pandemia, donde estaba todo cerrado, y después de la apertura hubo un boom: se llenaban los teatros, había actividades y una grandísima programación. Después llegó la apertura del ocio, de la hostelería y creo que se pasó a una etapa de socialización, donde la gente quería calle. Y ahí, bueno, pues se creó un agujero. Pero ahora lo veo todo muy irregular. Hay veces que funciona maravillosamente bien, otras veces hay pinchazos. Creo que estamos más en un momento de la cultura del evento y no tanto de la continuidad. Parece que ese evento que no te puedes perder funciona, pero las cosas con más continuidad sufren más. Por eso lo veo con incertidumbre. Ahora que se vuelve a la normalidad se empieza a sufrir en muchos entornos. La situación está irregular, en terreno peligroso.
  • 'Yarin' recorre Euskadi y parte del Estado, pero también cruzará el Atlántico en verano, ¿verdad?
    Es un espectáculo que realmente nos está dando muchísimas alegrías desde el inicio. Es un proyecto muy, muy especial, donde dos tradiciones, en este caso con su particularidad y singularidad como son la cultura y la danza vasca y la cultura flamenca, se juntan para dialogar. Creo que nos abre a cada uno de nosotros, de los participantes, a contextos nuevos. Por medio de este diálogo Andrés Marín y yo demostramos que a partir de la raíz de cada uno se puede generar un diálogo y un entendimiento. Creo que es algo muy importante entender la singularidad y la identidad propia no como cuestión de cerrar, sino que, todo lo contrario, como opción de compartir y dialogar con el resto. A través de ese concepto la verdad es que se está haciendo muy gustosa la gira. Las presentaciones que hemos hecho han sido maravillosas y hay muy buena crítica. También nos hemos presentado en el extranjero, concretamente en Francia, en verano viajamos a Colombia y en otoño iremos a Roma. Se están abriendo bonitas posibilidades.
  • 'Eta orain zer?' ha sido recientemente finalista en los premios MAX en tres categorías: mejor espectáculo de danza, mejor iluminación y mejor composición musical para espectáculo escénico (Pascal Gaigne logró alzar la manzana). ¿Qué puede esperar el público de esta obra?
    Más que como espectáculo lo plantearía como experiencia inmersiva. Creo que el público va a vivir una experiencia. No venimos a inventar nada, pero acudimos con un formato poco habitual. El público entrará en un espacio abierto, no encontrará un escenario, ni sillas, ni bailarines. Entrará a una habitación vacía, y en esa habitación empezará a suceder eso. Para nosotros "Eta orain zer? ha sido una pregunta muy importante. Hemos cumplido veinte años: ¿y luego qué? ¿Después de una pandemia qué? ¿Cómo nos verá la gente? ¿Qué espera la gente? Detrás de todas esas preguntas hemos planteado un espectáculo, un proyecto, una experiencia. A la gente le propondremos muchas cosas. Se podrán mover con libertad, podrán buscar, sentir y esperamos que sea una bonita experiencia de una hora de duración. Estamos haciendo un gran trabajo, es emocionante y un gran reto para nosotros, en todos los sentidos, tanto artísticamente como desde el punto de vista organizativo. El camino recorrido hasta ahora está siendo muy bonito.
  • El mes pasado Kukai Dantza aportó su granito de arena en Bilbao basque FEST con 'Gelajauziak'. ¿Cómo fue la experiencia en la Plaza del Gas?
    Es un espectáculo que tiene ya varios años, nació de la colaboración con Cesc Gelabert, y es un proyecto que le tengo mucho cariño porque hace una mirada muy interesante de las danzas sociales. Como vimos, los 'dantzajauziak' y los 'soinuzaharrak' son danzas de plaza muy arraigadas en nuestro territorio. Una mirada desde hoy pero manteniendo ese espacio de exhibición que es la plaza del pueblo. Entonces es un espectáculo súper fresco, súper dinámico que sucede en la propia plaza, entre la gente. Llevamos muchos años representándolo, nos ha llevado a un montón de países y la verdad es que después de tiempo volver a retomarlo y hacerlo en Bilbao es muy bonito. Además, sucedió después de una romería y había muy buen ambiente. La verdad es que es un espectáculo muy fácil, no tenemos ninguna necesidad técnica. Llegamos, lo hacemos como son las danzas sociales, ahí donde sucede. Es gustoso de hacer y lo hacemos muy contentos.
  • Los espectáculos de Kukai Dantza se han presentado en veinticinco países. Además, habéis conseguido galardones importantes: el Premio Nacional de Danza de España, los premios MAX en varias ocasiones y el Premio Donostia de Teatro, entre otros. Pese a tener un recorrido tan sólido, recurrió al Programa de Consolidación del BDCC. ¿Por qué?
    El año pasado cumplimos veinte años y podemos decir que tenemos un proyecto estable, pero al mismo tiempo aún somos un jovencillo de veinte años. Este proyecto tuvo un desarrollo muy natural, y ha ido dando pasos poco a poco. Piensa que cuando se creó Kukai Dantza yo tenía veintitrés años, y los bailarines que me acompañaban tenían dieciséis. En ese momento no fue más que un ensayo; después, casi sin darnos cuenta, llegamos al circuito profesional, pero nuestra estructura no era profesional. Nuestra estructura se fue profesionalizando poco a poco, y en este momento somos una compañía profesional, pero mirando hacia adelante creo que este proyecto aún tiene margen de consolidación y estabilización. Es un importante ejercicio de actualización. El BDCC ofrecía esa posibilidad, y emprendimos ese proceso sobre todo para llegar a un desarrollo también en el ámbito de la gestión, algo que ha sido paralelo a ese desarrollo artístico todos estos años.
  • ¿Cuáles son, como Industria Cultural, los nuevos retos que tiene Kukai Dantza? (internacionalización, digitalización, renovación, nuevo modelo de negocio, nuevo servicio o producto?)
    Creo otro reto bonito que tenemos es situar las artes escénicas en otros entornos, aparte de los teatros y los formatos habituales, ofreciendo experiencias al público y acercándole a las artes escénicas a través de esas experiencias; y en el ámbito de la gestión diría que el reto principal es la consolidación. Las estructuras de las artes escénicas son muy débiles. Nosotros somos afortunados, porque somos una estructura formada por ocho personas. Y para mantener esa estructura cada uno tiene que hacer un trabajo enorme. Y yo creo que es un reto muy importante, y esto no lo digo como Kukai sino como partícipe de las artes escénicas, pero diría que también como sociedad, que la cultura no se debe trabajar como entretenimiento, sino como parte de nuestra cotidianeidad. Como sociedad nos han llevado a situar la cultura en los hábitos de consumo y tiempo libre, y yo creo que tenemos que entenderla más como límites de la formación de la persona y de la sociedad. La cultura tiene muchos valores transversales, y se puede situar en esa centralidad que tienen en la sociedad la salud, la educación y las infraestructuras.
  • ¿Y, en su opinión, el BDCC puede ayudar a asentar esa idea?
    Todos podemos ayudar, todas las personas que estamos en esta cadena somos muy necesarias. Las instituciones, en la medida en que establecen los criterios principales, los creadores, los agentes que formamos la comunidad? todos somos necesarios en ese camino, para dar pasos hacia delante y siendo conscientes de que nos alimentamos recíprocamente.
  • Kukai Dantza fue muy innovadora y su influencia es evidente en otros grupos de danzas que han surgido en los últimos años. ¿Cómo se sienten?
    Sobre eso me surgen dudas, porque desde dentro yo no lo vivo así; siempre he pensado que lo que hacemos es un ensayo y que tenemos nuestra manera de hacer las cosas y que intentamos mantenernos en nuestro camino con la mayor coherencia posible. Qué eco tiene ello después en otras generaciones es algo que siempre se me ha escapado, a decir verdad. Cuando surgió Kukai fue para hacer creación contemporánea, pero basada en la danza y en la cultura tradicional. Es un ámbito que tiene una fuerte transmisión cultural, pero que al mismo tiempo ofrece recursos para la creación. Y creo que eso también nos da un sello propio: algo que surge en Euskal Herria pero que también se puede recibir en cualquier lugar del mundo; no obstante, el sello propio es muy importante e intentamos basarnos en él.
  • Kukai dirige una atención especial al ámbito social. Preparan ciclos, talleres y diferentes cursos formativos para jóvenes, ¿no es así?
    La forma en que cualquier proyecto se inserta en su territorio es algo muy importante, es decir, el trabajo que hacemos no se podría entender fuera de su contexto. Nuestra compañía se creó en Rentería, y ello no fue una casualidad geográfica. En su época, en la década de los ochenta, en Rentería se hizo una apuesta muy importante por el desarrollo de la danza. En aquella época, un grupo de danzas, Ereintza, apostó por integrar la educación de las danzas vascas en la escuela de música y en el conservatorio y ponerlas en contacto con otros estilos de danza. Nosotros somos la consecuencia de esto, yo soy hijo de aquí, directo, y el resto de los bailarines también. Del desarrollo de esa apuesta ha surgido una compañía profesional, y además Rentería, en este caso, toma la cultura y la creación como eje de desarrollo. Ello ofrece algunos recursos, y ese contexto ofrece la posibilidad de desarrollar nuestro trabajo, pero no sólo eso: la lectura que hacemos nosotros es que nuestro trabajo también tiene que extenderse en ese ámbito en el que estamos ubicados, y por eso trabajamos con los centros escolares, con asociaciones de características físicas diversas?, ahí intentamos colaborar con esa comunidad que nos rodea y ser un agente más de nuestro entorno social. Yo creo que eso nos ofrece una inserción.

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