Etapa
Zegama - Salvatierra-Agurain
Gipuzkoa dice adiós; Álava da la bienvenida y ambos territorios visten sus mejores galas. Pocas fronteras hay más bellas que el túnel de San Adrián, una gruta excavada en roca por la acción del agua y del paso del tiempo. Una vez atravesado y enfilada la calzada medieval, se arriba a otro mundo paisajístico. La Llanada Alavesa poco tiene que ver con los voluptuosos valles guipuzcoanos. Aquí la orografía está domesticada, abundan los cultivos de secano y los pueblos dormitan a sus anchas, salpicados de palacetes barrocos y renacentistas.
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