Entrevista a la Viceconsejera de Trabajo y S.S., Elena Pérez Barredo

'Si tienes clara tu función, incluso ante amenazas imprevistas sabes articular los recursos para evitar riesgos'

Elena Pérez Barredo se ha incorporado recientemente a la presidencia del Consejo General de Osalan en su calidad de viceconsejera de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno Vasco y en sustitución de Jon Azkue Manterola.

Natural de Bilbao y licenciada en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por la EHU- UPV, Elena Pérez es funcionaria del Cuerpo de Gestión Procesal y Administrativa.

Es, además, máster en Genero y Políticas de Igualdad por la Universidad Rey Juan Carlos y especialista Universitaria en Finanzas por la EHU UPV.

Ha sido responsable del área de Justicia en Comisiones Obreras y ha ocupado distintos puestos de responsabilidad política como concejal y teniente de alcalde en Erandio, así como en el ejecutivo vasco donde ha sido viceconsejera de Administración Pública, directora de Trabajo y Seguridad Social y directora de Función Pública.
 

Su incorporación como presidenta al consejo se produce en un momento crítico desde el punto de vista sanitario y muy difícil también en cuanto a las consecuencias de la pandemia en el tejido empresarial vasco. ¿Cómo afronta esta nueva responsabilidad?

Pues como he afrontado otras responsabilidades anteriormente, con trabajo, trabajo y más trabajo. Pero también con una buena base sobre la que trabajar, la que dirige de forma eficaz Lourdes Iscar, con una idea clara sobre lo que queremos hacer, y sobre todo, con quién. Llego con los oídos bien abiertos para escuchar a nuestro personal de Osalan, que son los que más saben en materia de prevención, y a las organizaciones sociales que están presentes en el Consejo. Porque la prevención de los riesgos laborales ha de ser cosa de todos. Y todos deben aportar para combatir esta lacra social que son los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.

¿Cuáles son sus principales objetivos en esta nueva responsabilidad?

Como decía Jon Azkue, mi antecesor, del trabajo hay que volver más cansado pero exactamente igual a como fuiste. Y ese sería mi objetivo principal que todas las personas vuelvan del trabajo sanos y salvos.

Por ello, queremos llevar a toda la población trabajadora, incluyendo a los autónomos, la cultura preventiva. Es necesario conocer para qué sirve la PRL para ver los beneficios que aporta. Conseguir la mejora de la salud de la población trabajadora es un deber y derecho de todas y todos y el modo de conseguirlo es con unas condiciones de trabajo seguras y saludables.

La función de Osalan ha estado siempre en proteger la salud dentro del entorno laboral y ahora se trata de proteger el entorno laboral de una amenaza sanitaria externa. Todo un cambio de escenario. ¿Cómo se está reaccionando ante esa transformación de los riesgos?

Es incorrecto decir que hay un cambio de escenario. Todo lo contrario. Y la acción de Osalan en esta pandemia lo demuestra: si tienes clara tu función, incluso ante la amenaza más imprevista sabes articular los recursos necesarios para evitar riesgos. Eso es lo que se ha hecho con todos los protocolos y guías, con el programa de rastreadores en el que se ha vinculado expresamente un tercio de la plantilla de Osalan con plena dedicación y con el Plan de Vigilancia Epidemiológica que hemos implantado incluso cuando algunos, el pasado otoño, pensaban que lo peor había pasado.

Se ha demostrado y se sigue demostrando a día de hoy, que una evaluación del riesgo, una adopción de medidas preventivas y un seguimiento de las mismas para comprobar su eficacia, funcionan. Esta es la manera en la que se trabaja en prevención de riesgos laborales y es precisamente el esquema de trabajo que se está siguiendo con la COVID-19. Cada empresa ha evaluado los escenarios de riesgo en el trabajo, ha implantado sus medidas preventivas y ha evaluado si funcionan.

La infección COVID19 es un riesgo de salud mundial, comunitaria, pero que ha entrado en los centros de trabajo porque lo transmitimos las personas y por tanto es necesario implantar las medidas preventivas en estos centros.

¿Qué nuevos retos plantea para Osalan esta situación de pandemia?

Fundamentalmente nos planteamos llegar a colectivos que tienen menos herramientas preventivas, como es el caso de las personas autónomas o a las pequeñas y medianas empresas.

¿Cree que hay peligro de que los recursos de prevención se destinen únicamente al COVID-19 y se descuiden otras amenazas en el entorno laboral?

Habrá que intentar que no sea así. Los riesgos en el trabajo deben seguir siendo identificados, evaluados e implantadas las medidas preventivas. El esfuerzo de Osalan como organismo asesor y de fomento de la cultura preventiva mediante información y formación continuará como ha venido haciéndolo hasta ahora.

¿Está siendo la pandemia un factor de tensión en las empresas en temas de seguridad?

Sí, claro, como en todos los órdenes de la vida. Pero sucedió fundamentalmente en los primeros momentos. En el mes de abril el Departamento de Trabajo publicó la guía de actuación para el arranque de actividad de forma segura en los centros de trabajo de la CAPV que tenía y tiene por finalidad garantizar la salud de las personas trabajadoras y su objetivo es acompañar los procesos de reapertura de los centros de trabajo, recordando la disponibilidad de los servicios de OSALAN, la Autoridad Laboral y de la Inspección de Trabajo para solventar con rapidez las discrepancias que pudieran suscitarse. Y esto fue un punto de inflexión que rebajó la tensión. Desde entonces se han ido mejorando, con el apoyo de los delegados de Prevención, los sistemas de prevención contra el COVID-19.

Así, las empresas, al igual que la representación de las personas trabajadoras, han participado en la evaluación de cada situación y en la implantación de las medidas preventivas y ahora se puede decir que se mantiene la alerta contra el virus. Pero ya no provoca esa tensión. Y hay que decir que ha funcionado bien, porque los centros de trabajo mantienen a día de hoy las estrictas medidas de distancias de seguridad, ventilación, higiene y uso de mascarillas y como decía antes, los datos lo avalan.

¿Cuál es la prioridad de Osalan en este momento?

Por un lado, continuar con la cadena de trabajo integrada entre Osakidetza, Salud Pública y Osalan para frenar la propagación del virus mediante detección precoz de enfermos y aislamiento de contactos, y a partir de ahora, la vacunación.

Y por otro, ir recuperando el ritmo normal de actividad en formaciones, charlas, etc. ya que las actividades que se han podido ir desarrollando han sido aquéllas más esenciales.

Se admite que la temporalidad y la precariedad son factores determinantes en contra de la salud y la seguridad laboral. ¿Podría darse la paradoja de que la pérdida de ese tipo de empleos genere un espejismo de que la situación mejora en términos de salud laboral?

La seguridad y salud laborales son necesarias en cualquier tipo de tarea laboral. Van unidas a las tareas que se desarrollan y en ningún caso al tipo de contrato. Todo el personal temporal tiene el derecho a trabajar en condiciones seguras y el personal empleador el deber de proporcionarlo.

¿Qué sectores preocupan más desde el punto de vista de la salud de los trabajadores en cuanto al COVID-19?

Todos los sectores nos preocupan por igual. Lo que les diferencia es el escenario de riesgo de exposición y, según cual sea, las medidas preventivas serán unas u otras. Es el caso del sector sanitario y socio-sanitario, que sabemos tienen mayor riesgo de exposición y por lo tanto los EPI´s que utilizan necesariamente deben ser diferentes.

¿Le ha sorprendido la escasa incidencia de la COVID-19 en el entorno laboral y especialmente en la industria, que no puede teletrabajar?

Más que sorprender yo diría que se ha demostrado que las medidas que se han implantado han funcionado.

Ha habido y sigue habiendo un enorme esfuerzo por parte del empresariado y la representación de las personas trabajadoras desde el inicio de la pandemia para que se den estos resultados, con la participación de los servicios de prevención, administración, asociaciones empresariales y asociaciones sindicales.

Osalan es un instituto de referencia también fuera del País Vasco y de España ¿Se puede mejorar aún?

Euskadi demuestra su compromiso con la prevención de riesgos laborales teniendo un Instituto como Osalan que es el modelo a seguir por otras comunidades autónomas, al disponer de recursos personales y materiales suficientes para realizar el trabajo de asesoramiento, información y formación a todos los actores que participamos en el mundo de la prevención de riesgos laborales (PRL) y manteniendo el enlace y la integración de la salud laboral con la salud pública.

Además, el papel de Osalan ha sido fundamental para el control de la pandemia provocada por la COVID-19 y los datos lo avalan ya que el porcentaje de contagios en los centros de trabajo ha sido relativamente bajo.

Pero somos exigentes con nosotros mismos. Los trabajadores y trabajadoras de Osalan, y yo misma, siempre pensamos en seguir mejorando.