Ocho voluntarios forman el grupo motor de esta iniciativa que trabaja por crear un municipio más accesible y acogedor para el vecindario más veterano.
Durango -al igual que otras localidades de la comarca- cuenta con un grupo de voluntarios que se dedica a escuchar e intentar poner solución a los problemas de los vecinos más veteranos de la villa. Un colectivo de personas que trabaja por crear una localidad más amable con nuestros mayores, a quienes dan voz y protagonismo al elevar sus necesidades a un primer plano. Fueron los propulsores de la iniciativa 'banca amigable', que redujo la brecha digital ofreciendo una atención más «humana» y segura a este tipo de clientes, así como los creadores de los paseos saludables, dando opción a rutas fáciles de realizar y sin barreras arquitectónicas. «Nuestro objetivo es dar voz a las personas mayores y servir de intermediarios con el Ayuntamiento para poner solución a todos sus problemas. Muchas veces uno no es consciente de las necesidades que se pueden tener a partir de una edad».
El grupo motor está compuesto por ocho vecinos que, de manera completamente voluntaria, se reúnen cada martes por la mañana en el centro Astarloa de la villa. Coordinados por el psicólogo durangués Jon Fernández, Miguel del Valle, Montse Llorente, Mari Carmen Lorente, Javier Pérez, Carmen Artaloitia, Julio, Maribel Navarro y Javier Lozano plantean propuestas, «no protestas», para mejorar el municipio. Para que sus diagnósticos y el posterior plan de acción sean los más realistas posibles, realizan encuestas y salen a la calle para preguntar a los mayores por sus principales temores.
«Al preguntarles a ellos es cuando realmente te das cuenta de las necesidades que tienen. Un gran porcentaje de personas no sabe, por ejemplo, la normativa del carril bici. Y muchos otros nos contaron que no pueden abrir la tapa de los contenedores al no tener fuerza suficiente, o que ni siquiera pueden subir al autobús por el escalón tan alto que tienen. Son problemas que están ahí pero que sólo lo ven los que realmente los sufren. Es ahí donde entramos nosotros», explican desde este colectivo.
Soledad
Para su estudio realizaron una encuesta donde participaron un centenar de personas mayores de distintos barrios de Durango. También celebraron un 'Work Café', una cita donde decenas de vecinos tuvieron oportunidad de intercambiar opiniones junto con los integrantes de Durango Amigable. Una vez analizadas todas las propuestas recibidas, realizaron un listado con las acciones que trabajarán, provisionalmente, en los próximos tres años.
La principal queja de los vecinos más veteranos se centra en mejorar el Centro Municipal de Personas Mayores de la villa, que no recibe muy buenas críticas en los últimos años. También han exigido mejoras en el barrio de Sasikoa, donde este colectivo estudiará su estado y su mobiliario urbano para valorar las necesidades de la población.
Además de mejorar la señalización de los carriles bici y visibilizar la «poca accesibilidad» de los autobuses, estos durangueses trabajarán también por la integración de las personas con soledad no deseada. Para ello, analizarán por barrios dónde se dan más casos de este tipo para posteriormente poder diseñar un programa de refuerzo de relacrearán bibliotecas de barrio, pequeñas «sucursales» de la biblioteca Bizenta Mogel para que la lectura llegue a todos los rincones de la villa.