"La disciplina cura / Saiakera", exposición de Iñaki Gracenea
"Me importa poco que estas preguntas sean, aquí fragmentarias, apenas indicativas de un método como mucho de un proyecto. Me importa mucho que parezcan triviales e insignificantes: es precisamente lo que las hace tan esenciales o más que muchas otras a través de las cuales tratamos en vano de captar nuestra verdad".
George Perec
El control del cuerpo se puede entender como definitivo para disciplinar al sujeto a partir de una disciplina, a veces invisible, que vuelca su poder en lo rutinario, en una estrategia de ligeras y constantes enseñanzas aisladas del aprendizaje a través de actos enérgicos y extremos.
La disciplina trata de concretar al individuo en la estructura en forma de articulación, donde el sujeto tiene que asumir el método para que el todo mantenga un orden: su existencia se dirigirá a negar lo interpretativo para vivir y relacionarse desde la norma. La disciplina es una fuerza oculta y repartida que funciona de forma invisible y se disemina de manera fluida, creando una constante interrogación en el individuo sobre cada una de las acciones que realiza o le obligan a realizar.
La política disciplinar descansa en el dominio sobre la rutina, sobre los pequeños movimientos y sobre el control del tiempo. La forma de trabajo de un artista se revela en actos; esto es, en formas de ejecución concreta, de expresión precisa de su singular manera de existir. Pero la praxis, frecuentemente, es una sucesión de actos que se asocian creando entidades compartimentadas que vienen a significar, y de una manera sorprendente, la respuesta del artista ante diversas problemáticas. Este cúmulo de actos simples, capaces de organizarse en entes complejos de ejecución, son las actitudes; son, por lo tanto, el testimonio del artista, que, a través de su obra, se proyectarán al exterior; un exterior que se relacionará con una obra que se manifiesta en su propio nombre con respecto al autor. Pareciera que el artista se enfrenta a un callejón sin salida. En esta situación es donde el artista tiene la responsabilidad de buscar un procedimiento que le permita transitar en esta relación compleja entre lo que somos, lo que queremos y lo que ofrecemos a los demás; la forma de negociar el camino es un asunto propio.
La disciplina, la limitación autoimpuesta, permite al artista construir una suerte de sistema que posibilita un trabajo persistente. Así, la asunción de los límites le hace consciente; la exigencia de los mismos le descubre vías donde pareciera un lugar estéril; e, incluso, crearse unas propias normas puede constituirse en el mismo fondo del trabajo. No hablamos, en absoluto, del dominio de una técnica o hacerse con una fórmula, sino a transitar por unos intereses y poder traducirlos sabiendo que el arte es la materia a tratar.
El imaginario con el que trabaja el artista, ligado a la memoria, al archivo, le permite crear diversas formas de orden, índices, grupos, series, colecciones… de manera que, desde el principio, existe un programa de trabajo que afectará a un proceso de traducción del material concibiendo una situación de obra abierta que jamás finalizará. Y, como en toda singularidad, existe un resquicio a la espontaneidad, un palpable testimonio de la particularidad de los gustos del creador, de lo vivencial, donde se hace presente la necesidad del límite para mostrarse.
Iñaki Gracenea
En breve
- Tipo Exposición
- Fecha Del 20 de octubre 2023 al 18 de noviembre 2023
- Lugar Galería Altxerri
Reina Regente, 2
Donostia-San Sebastián - Web Galería Altxerri


