Sextorsión (extorsión sexual)
Chantaje realizado por un ciberdelincuente para que la víctima realice acciones o pagos, bajo la amenaza de revelar o difundir contenido comprometedor de carácter sexual, como conversaciones, fotos o vídeos íntimos.
En ocasiones, la víctima ha compartido previamente el contenido con el chantajista, sin sospechar de sus verdaderas intenciones. En otros casos los delincuentes no tienen nada, pero se sirven del miedo, el desconocimiento y la vergüenza para perpetrar su engaño. En 2018, un matrimonio gallego y su hijo fueron víctimas de un chantaje sexual que los llevó a pagar 60.000 euros a un grupo criminal. Les amenazaban con divulgar imágenes íntimas del hijo, enviándoles mensajes como “vamos a empapelar la ciudad con tus fotos”. Aguantaron casi un año antes de denunciar, avergonzados y temerosos de la exposición pública.
La sextorsión es similar a las estafas de chantaje en línea, pero en vez de pedir dinero, el chantajista también puede exigir que la víctima participe en actos sexuales, como posar sin ropa para fotografías, o incluso exigirle favores sexuales de forma presencial.
El canal más utilizado para la sextorsión son las redes sociales. El modus operandi más común es el siguiente: los chantajistas entablan amistad con sus futuras víctimas a través de mensajes, con su identidad real o suplantando la de otra persona (por ejemplo, fingiendo ser mujeres atractivas para atraer a un hombre). Cuando se ha creado una relación de confianza, animan a sus víctimas a enviarles fotos o vídeos eróticos, que luego usan como base del chantaje.
Aunque cualquier persona puede ser víctima de sextorsión, los objetivos prioritarios suelen ser menores, preadolescentes y adolescentes, tanto niños como niñas. Los métodos de ataque más habituales son:
- Sextorsión por correo electrónico: Se recibe un email indicando que el remitente tiene en su poder una de tus contraseñas. Te amenazan con publicar tus fotos o vídeos íntimos a menos que cumplas sus exigencias. Muchas de estas estafas usan el robo de contraseñas como pretexto; en muchos casos se trata de un engaño y en realidad no tienen material íntimo alguno.
- Redes sociales: Todo empieza con un encuentro aparentemente inofensivo en Facebook o en algún sitio de citas. El chantajista intentará que la víctima le envíe imágenes explícitas o realice actos íntimos frente a la cámara.
- Cuentas hackeadas: Si has enviado contenido íntimo a través de redes sociales, aplicaciones o plataformas, un ciberdelincuente podría piratear tu cuenta y apoderarse de ello. También podrían usar tu cuenta para compartir el contenido con otros contactos si no accedes a sus peticiones.
- Cámaras y micrófonos pirateados: el primer paso es descargar un programa malicioso en el dispositivo de la víctima. Así, el chantajista toma el control de la cámara y el micrófono, o puede instalar programas espía, para tener acceso a contenidos y credenciales.
El Código Penal español todavía no contempla la sextorsión como delito específico, pero sus características permiten incluirla dentro de otros delitos regulados, como chantaje, extorsión, corrupción de menores, abuso sexual, delitos contra el honor, la intimidad y la propia imagen, explotación sexual, interceptación de comunicaciones, revelación de secretos o distribución de pornografía infantil. Hay que denunciar el caso a las autoridades y no ceder nunca al chantaje porque no suele servir de nada, al contrario, lo empeora todo: el delincuente seguirá con sus exigencias. También hay que cortar todo contacto con el delincuente y guardar las pruebas del chantaje, tanto las conversaciones como las imágenes, para acompañar la denuncia con la mayor cantidad de evidencias posible. Las autoridades tratan todo el contenido con la máxima confidencialidad.
Sexting, sextorsión y grooming son tres conceptos que afectan a la vida íntima y sexual. En www.sos-sextorsion.com también se ofrece apoyo a víctimas de chantaje sexual o sextorsión.