Departamento de Gobernanza Pública y Autogobierno

Plan Estratégico de Gobernanza e Innovación Pública (PEGIP 2020)

Conoce el PEGIP 2020

La necesidad de mejorar y adecuar, permanentemente, la Administración Pública Vasca a las circunstancias cambiantes de la sociedad, requiere de una visión de largo plazo. Únicamente mediante un esfuerzo sostenido en el tiempo es posible conseguir y consolidar unos resultados significativos en este ámbito.

El PEGIP 2020 es el instrumento que nos va a permitir modernizar la administración según los nuevos y exigentes criterios de la “Buena Gobernanza”. Responde, expresamente, al compromiso número 62 del Programa de Gobierno de la XI Legislatura, que pretende consolidar a Euskadi como región europea innovadora, también en materia de gobernanza pública. Este plan va a ser la columna vertebral del trabajo del Gobierno Vasco para construir una administración que, además de innovadora, esté abierta a la participación de la ciudadanía, y que oferte servicios de calidad, eficientes, eficaces y seguros.

La administración debe ser concebida, además, como un espacio de relación entre una ciudadanía corresponsable y profesionales del servicio público que trabajen, con orgullo, en favor del bienestar de la sociedad vasca.

PEGIP2020Documento del PEGIP 2020 (PDF, 4 MB)

Versión navegable del PEGIP 2020

El #PEGIP2020 es el instrumento que nos va a permitir modernizar la administración según los nuevos y exigentes criterios de la "Buena Gobernanza".

Qué es la Gobernanza Pública

El término Gobernanza en general hace referencia a los procesos que se instauran para la toma de decisiones y para su implementación o no. Así podemos hablar de gobernanza en las empresas, en las instituciones, en los municipios, en las escuelas, en las universidades….

Se habla de Buena Gobernanza cuando los procesos de toma de decisiones y su implementación son eficaces, esto es, cuando se realizan de forma democrática entre los agentes afectados, consumen recursos equilibrados en función del objetivo que persiguen, se adoptan con la información que precisan…

Cuando se habla de la Gobernanza de un país, los gobiernos constituyen uno de los agentes intervinientes, pero no el único. Son agentes de la Gobernanza también la ciudadanía organizada y no organizada, los agentes económicos y sociales, los grupos de presión...

Se entiende por Buen Gobierno aquel que en sus procesos de toma de decisiones y en la implementación de éstas se sirve para “hacer buenas cosas”, esto es, “para generar valor público”, con los siguientes principios:

  • La integridad mejora la infraestructura ética de las organizaciones públicas.
  • La participación ciudadana enriquece la democracia representativa y es imprescindible en la gestión pública.
  • La transparencia supone poner a disposición la información pública precisa y accesible.
  • Principio de legalidad, que supone la adecuación a las normas.
  • La ética en la conducta del cargo público y en el trabajo de los empleados y empleadas públicas, que ha de estar orientada al servicio público, lo que conlleva compromisos de naturaleza personal, de calidad institucional para lograr los fines de la organización y compromisos en relación con la ciudadanía. Algunas normas hacen referencia al Buen Gobierno de forma muy reduccionista refiriéndose únicamente a medidas de control de la corrupción, que es lo que caracterizaría precisamente lo contrario, un “mal gobierno”.
  • El consenso, que requiere la mediación entre los diferentes intereses de la sociedad para alcanzar un desarrollo humano sostenible.
  • La equidad, que asegura que todos sus miembros sientan que forman parte de la comunidad y gocen de las oportunidades para mejorar o mantener su situación de bienestar.
  • La eficacia y la eficiencia en la gestión, que supone que los procedimientos utilizados conducen a los resultados e impactos necesarios utilizando de la mejor forma posible los recursos de los que se dispone.

Estos 8 principios son los pilares de un Buen Gobierno, cuya misión es generar valor público. Se genera valor público:

  • Respondiendo efectivamente a las necesidades o demandas sociales para las que se ha establecido su deseabilidad política en base a un proceso de legitimidad democrática.
  • Promoviendo cambios sociales que modifiquen la condición del conjunto de la sociedad o de algunos grupos sociales reconocidos como legítimos destinatarios del valor público creado y siempre que exista una dimensión de apropiación colectiva, que es lo que caracteriza la naturaleza de los bienes públicos.

Pero un Buen Gobierno necesita de una Buena Administración para “hacer bien las cosas buenas que pretende”. Los instrumentos que permiten “hacer mejor las cosas” tienen que ver con la incorporación, por ejemplo, de:

  • Mecanismos de planificación y de evaluación permanente de las políticas y de los servicios públicos.
  • Sistemas de gestión avanzada que contribuyen a la mejora continua e implantan cartas de servicio comprometidas con las personas usuarias o beneficiarias.
  • Plataformas presenciales y virtuales de información y de interacción con la ciudadanía que posibilitan la realización de propuestas y sugerencias, el contraste y la escucha activa.
  • Instrumentos de revisión para la simplificación, racionalización y mejora de la calidad de las normas, de los procedimientos administrativos
  • Modelos flexibles de organización del trabajo y de implicación de las personas trabajadoras y usuarias.
  • Nuevas tecnologías de la información y de la comunicación para la automatización de los procesos y la recopilación y buen uso de la información pública.

Además, en los últimos tiempos, a partir del Memorando sobre Transparencia y Gobierno Abierto que el Presidente de EEUU, Barack Obama, promulgó el 21 de enero de 2009, se ha popularizado otro concepto, el de Gobierno Abierto, que hace referencia fundamentalmente a tres de los pilares de un Buen Gobierno:

  • Transparencia: un gobierno transparente fomenta y promueve la rendición de cuentas de la administración ante la ciudadanía y proporciona información sobre lo que está realizando y sobre sus planes de actuación, lo que permite su control y la creación de valor económico o social a partir de los datos públicos ofrecidos libremente por la administración.
  • Colaboración: un gobierno colaborativo implica y compromete a los ciudadanos y ciudadanas y demás agentes en el propio trabajo de la administración.
  • Participación: un gobierno participativo favorece el derecho de la ciudadanía a participar activamente en la conformación de políticas públicas y anima a la administración a beneficiarse del conocimiento y experiencia de los ciudadanos y ciudadanas.

 

Vídeos de presentación sobre el plan

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