Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda

Consejos para reducir tus emisiones de gases de efecto invernadero

Que cada uno de nuestros hogares sea un espacio en el que la energía y el agua se usen de forma sostenible depende enteramente de nosotros. Tenemos la responsabilidad de adquirir nuevos hábitos que hagan que nuestra vida doméstica sea respetuosa con el entorno. Así también estaremos luchando contra el cambio climático.

Existen cuatro apartados que nos pueden ayudar a hacer de nuestra vivienda un espacio sostenible: adquisición y manejo responsable de los electrodomésticos, gestión de la basura, climatización responsable y ahorro de agua. Te proponemos los consejos más prácticos para estos cuatro apartados.

Adquisición y uso responsable de los electrodomésticos

  • A la hora de adquirir un electrodoméstico es importante conocer su grado de eficiencia energética ya que pueden existir grandes diferencias para unas prestaciones similares. Pregunta por su categoría energética: la mejor, la A; la peor, la G.
  • No dejes el botón de ‘stand by’ encendido durante mucho tiempo ya que, aunque esté apagado, el electrodoméstico sigue consumiendo energía.
  • Utilizar siempre el lavavajillas o la lavadora a plena carga o hacer uso de programas cortos o económicos.
  • Utilizar la secadora de ropa en ocasiones puntuales, ya que es una gran consumidora de energía. En caso de tener que usarla de forma habitual, centrifuga la ropa previamente para minimizar el consumo de energía de la secadora.
  • Es recomendable ajustar el termostato del frigorífico a 6 ºC en la zona de refrigeración y -18 ºC en la zona de congelación. Por cada grado que disminuyamos se incrementa un 5% el consumo de energía.
  • Utilizar el microondas en lugar del horno tradicional permite ahorros de energía cercanos al 60%.
  • Tapando las cazuelas durante la cocción de los alimentos se ahorra energía, ya que existe menor pérdida de calor.

Gestión de la basura

  • Separar las diferentes fracciones de residuos (orgánicos, plásticos y envases, vidrio, papel y cartón) y disponerlos correctamente en los contenedores.
  • Reducir al máximo el plástico que se tira a la basura, ya que tarda mucho en degradarse.
  • Procurar minimizar el uso de papel de aluminio para envolver alimentos. La fabricación de aluminio es uno de los procesos industriales con mayor consumo de energía.
  • Elegir siempre un envase de vidrio frente a uno de plástico.
  • Solicitar información en el ayuntamiento sobre los servicios de recogida de pilas, aceites usados o medicamentos. Son materiales tóxicos que no deben arrojarse a la basura.

Climatización responsable

  • En invierno una temperatura de entre 19º C y 21º C es suficiente para muchas personas y permite un ahorro energético importante, ya que cada grado que subimos la temperatura el consumo de energía se incrementa en un 7% aproximadamente.
  • Un mantenimiento adecuado de calderas y radiadores permite un ahorro importante de energía (cercano al 15% en el caso de las calderas individuales).

Ahorro de agua

  • En la ducha se consume aproximadamente una cuarta parte del agua y energía que se necesita para un baño.
  • Así reducimos el consumo de agua: cerrando el grifo cuando no es estrictamente necesario, reparando las fugas de grifos y cisternas, utilizando cabezales de ducha de bajo consumo o reductores de caudal.
  • Bañarse con agua tibia (entre 29° C y 37° C) es agradable y, además de no causar daños a la piel, permite ahorrar energía.
  • Se puede ahorrar gran cantidad de agua en el inodoro utilizando en la cisterna los sistemas de doble pulsador o de descarga parcial.
  • Existen relojes programadores para los termos eléctricos que limitan su funcionamiento a los momentos en los que se necesita agua caliente, lo que permite ahorrar la energía del resto de tiempo de funcionamiento innecesario.

 

Siempre que te sea posible, desplázate dentro de tu municipio a pie o en bicicleta. Estarás mejorando tu salud y contribuyendo notablemente a la reducción de gases de efecto invernadero. Además, en muchas localidades no necesitarás tener tu propia bici, pues existen servicios municipales de alquiler o préstamo de bicicletas.

Si las distancias son muy largas o no puedes desplazarte en bici o a pie, utiliza el transporte público, que es la forma más sostenible de movilidad para grandes desplazamientos. Y si por tus horarios o necesidades específicas tienes que utilizar tu vehículo privado, plantéate la opción de compartir coche. Estarás ahorrando dinero, contribuirás a que nuestros municipios no se llenen de coches y demostrarás tu compromiso contra el cambio climático.

Conduce de forma eficiente

Cuando no te quede más opción que usar el coche privado, conduce de forma eficiente. Estas son las claves para hacerlo:

  • En los motores de gasolina, iniciar la marcha inmediatamente después del arranque. En los motores diésel es mejor esperar unos tres segundos antes de comenzar la marcha.
  • Recuerda que la primera marcha sólo se usa para arrancar el coche, por lo que debemos cambiar a segunda a los dos segundos o una vez recorridos seis metros, aproximadamente.
  • La forma más eficiente de conducir es hacerlo en las marchas más largas y a bajas revoluciones. También en ciudad, aunque respetando siempre los límites de velocidad.
  • En los motores de gasolina, la aceleración y el cambio de marcha se debe realizar cuando se han alcanzado las 2.000 - 2.500 rpm. En los motores diésel, cuando se está entre las 1.500 y 2.000 rpm.
  • Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible y evitar frenazos, aceleraciones y cambios de marchas innecesarios ahorra energía.
  • Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, es mejor detener el coche sin reducir previamente de marcha.
  • En paradas prolongadas, es decir, de más de 60 segundos, es recomendable apagar el motor.
  • Es bueno conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión que permita ver 2 o 3 coches por delante, además de aportarte seguridad vial, te permite anticiparte a las posibles frenadas, que serán más suaves.
  • Circulando a más de 20 km/h con una marcha engranada, si no pisas el acelerador, el consumo de carburante es nulo. En cambio, al ralentí, el coche consume entre 0,4 y 0,9 litros/km.
  • Modera tu velocidad: además de ser clave para mejorar la seguridad en las carreteras, al conducir a velocidades superiores a los 100 km/h el consumo de carburante se multiplica.

 

Entrar en la oficina no significa que dejemos de ser una persona comprometida con el medio ambiente. En nuestro trabajo diario podemos adquirir nuevos hábitos que contribuirán a reducir la cantidad de residuos que generamos, a ahorrar energía y a favorecer el reciclaje de muchos materiales que utilizamos habitualmente.

Te proponemos una serie de consejos para que los tengas en cuenta a la hora de trabajar con ordenadores, impresoras, faxes y papel.

El ordenador

  • Apagar el ordenador cuando vaya a estar más de una hora sin usarse, como en los descansos para la comida, reuniones prolongadas o fin de la jornada laboral.
  • Adquirir ordenadores o monitores con el logotipo ‘Energy Star’, que implica que el ordenador, con una configuración correcta, disminuye el consumo durante los periodos de inactividad.
  • Es útil disponer de equipos con apagado ‘bookmark’ o marcador, ya que este sistema permite, mediante la secuencia de teclas adecuada, desconectar el equipo, grabando la posición última en la que se ha apagado. Ello posibilita que, al volver a encender el equipo, éste lo haga en la posición de trabajo en la que lo habíamos dejado al apagar.
  • El único modo de salvapantallas que ahorra energía es el que deja la pantalla en negro, por lo que se recomienda configurar el salvapantallas en modo ‘Black Screen’.
  • Los monitores de pantalla plana consumen menos energía y emiten menos radiaciones.
  • Los ordenadores portátiles son más eficientes energéticamente que los de mesa.
  • Los equipos consumen una energía mínima incluso apagados, por lo que es deseable desconectar también el alimentador de corriente al final de la jornada.

Impresoras y faxes

  • Activar el modo “ahorro de tóner” al imprimir o fotocopiar, en caso de que exista esta opción.
  • Intentar imprimir siempre que sea posible en blanco y negro.
  • Adquirir equipos que dispongan del modo “ahorro de energía” (Energy Star, Powersave), mediante el cual el consumo se reduce a un mínimo en los tiempos de inactividad o espera.
  • Agitar el cartucho de tóner cuando empieza a avisar de que se está agotando; se pueden hacer muchas copias aún.
  • Utilizar cartuchos de tinta y/o tóner reciclados.
  • Situar los cartuchos usados en un contenedor para facilitar la recogida.
  • Recurrir a una entidad gestora autorizada para la recogida de los cartuchos usados.

El papel

  • Fotocopiar e imprimir a doble cara, ya que reduce a la mitad el papel usado.
  • Imprimir utilizando la opción “2 páginas por hoja”.
  • Trabajar en soporte informático: fomentar entre el personal trabajador el uso de correo electrónico para comunicaciones internas y externas. Las redes informáticas de comunicación interna (intranet) y el correo electrónico facilitan el envío y recepción de información, sin necesitad de utilizar papel.
  • Revisar los textos en el PC, a través de la vista previa o a través del corrector ortográfico, antes de dar la orden de impresión, para evitar imprimir documentos con errores.
  • Utilizar papel reciclado (blanqueado, sin compuestos clorados, y con un 50% de fibra reciclada), tanto para el uso interno, como para folletos publicitarios o informativos. Se puede utilizar una de las bandejas de la impresora para este uso.
  • Separar el papel del resto de la basura, desechándolo en papeleras específicas para el papel usado, ubicadas al lado de la impresora, y utilizando a continuación los canales de recogida habituales para reciclado.
  • No usar cubierta de fax ya que así, se ahorra papel y tiempo de transmisión.
  • Las caras en blanco de hojas ya impresas pueden usarse para faxes, imprimir un borrador, etc.

 

Hacer la compra es una de las actividades cotidianas en las que podemos dejar patente nuestra implicación en la lucha contra el cambio climático. Las personas consumidoras responsables se identifican por tener en cuenta aspectos como el envasado, la procedencia cercana o lejana del producto, la trazabilidad de los alimentos o los materiales empleados en la elaboración de lo que compramos.

Si tú también quieres ser una persona consumidora responsable, no te pierdas estos consejos:

  • Es mejor escoger materiales perdurables frente a objetos frágiles.
  • Si eliges productos locales y de temporada, reduces el consumo energético necesario para su producción y transporte.
  • Al comprar en comercios cercanos, ahorras las emisiones provenientes de su transporte hasta el comercio. Si tienes que desplazarte para hacer la compra, es mejor optar por el transporte público o la bicicleta, ya que su ratio de emisiones por viajero es menor.
  • Siempre que sea posible, es mejor escoger productos con recambios como agendas, bolígrafos o maquinillas de afeitar.
  • Es mejor comprar a granel productos como fruta, verdura, embutidos, aceitunas, legumbres, frutos secos, galletas, etc. A la hora de comprar productos envasados, es mejor escoger envases lo más grandes posible, ya que así se disminuye la proliferación de envases en las basuras del hogar.
  • Utiliza tus propias bolsas o el carro de la compra.
  • Evita los ambientadores que contengan sustancias como CFC’s y paradiclorobenceno.

 

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