El concepto de salud laboral ha evolucionado hacia una visión integral de la prevención

Entrevista a Juan Ignacio Goiria, médico del trabajo y presidente de la Sección de Medicina del Trabajo de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao

“Es importante que las decisiones sobre prevención sean participativas, que impliquen la coordinación en todos sus aspectos del empresariado, el personal y los servicios especializados”, sostiene Juan Ignacio Goiria.

La sociedad y la economía moderna son básicamente dinámicas. ¿Las estrategias de prevención evolucionan a la par?

En las economías modernas crece la importancia de factores como la robotización y la informática, el envejecimiento de la población activa o la promoción de la salud en el puesto de trabajo y ello está modificando el concepto clásico de salud laboral centrado en evitar los accidentes.

En los entornos laborales con altos grados de tecnificación y de formación del personal se ha avanzado mucho además en la protección de los denominados riesgos psicosociales. Así, la automatización del trabajo no permite con frecuencia el desarrollo de la creatividad de las personas, lo que suele generar problemas de relación entre ellas y, en consecuencia, en las áreas organizativas. Además, el aumento de los niveles de formación académica del personal convive a menudo con una progresiva pérdida de las relaciones humanas en los centros de trabajo. Ocurre que hay gente muy preparada que trabaja individualmente, es decir, que comparte poco sus logros. En el ámbito sanitario, al referirnos a estos asuntos hablamos de la ‘deshumanización de las relaciones laborales’, que es un fenómeno cada vez más preocupante.

¿Qué otros factores hay que tener en cuenta en la prevención de riesgos?

Otros factores que contribuyen a la evolución del concepto clásico de salud laboral son los derivados de las peculiaridades de los distintos grupos de personas según su género, edad y hábitos de vida.

Por su parte, la repercusión del envejecimiento de la población activa en forma de limitaciones físicas y psicofísicas ha llevado a acuñar el término de ‘función para la edad’. Es decir, la concepción actual de la salud laboral contempla la adecuación de los trabajos a las limitaciones habituales en cada grupo de edad. Por ello, considera muy importante identificar los distintos puestos de trabajo existentes en cada organización, las tareas que deben hacerse en cada uno de ellos y, sobre todo, la ligazón entre esas tareas y los requerimientos físicos y psíquicos necesarios para realizarlas.

Los hábitos de vida son otro factor que también incide. Es importante impartir la formación en protección de la salud desde la etapa escolar. Esa formación debe estar incluida dentro de los programas gubernamentales de salud pública y orientarse a fomentar la responsabilidad particular de las personas para que tengan una vida más saludable. Sin embargo, en los currículos escolares la formación en prevención aparece muy poco o nada, lo que no resulta muy comprensible cuando gran parte de la vida transcurre en el mundo laboral.

¿Cuál es el alcance de conceptos de uso frecuente como ‘promoción de la salud en el puesto de trabajo’, ‘empresa saludable’ o ‘vigilancia colectiva’?

El actual concepto de ‘promoción de la salud en el puesto de trabajo’ atiende tanto a los hábitos personales de vida como a las actuaciones preventivas en el centro de trabajo. Su aplicación ha dado lugar también al surgimiento de otro concepto, el de ‘empresa saludable’, que es en la que puedes no sólo preservar tu salud sino mejorarla. Hay empresas que lo materializan a través de la alimentación que ofrecen en sus comedores, o bien mediante los descansos necesarios, con ejercicio adecuado. En países orientales se viene llevando a cabo desde hace mucho tiempo y aquí se va incorporando poco a poco.

La ‘vigilancia colectiva’ es otro concepto novedoso. Los servicios de prevención no disponen de los datos referentes a los casos de ausencias al trabajo por motivos de salud. Esto dificulta conocer si esas ausencias están relacionadas propiamente con el trabajo y tomar medidas adecuadas de protección. Osalan hizo una norma para que hubiera una conexión entre el sistema sanitario público y los servicios de prevención para que el médico o médica pueda identificar dos cuestiones fundamentales: saber si la actividad laboral de la persona que está atendiendo puede estar relacionada con la enfermedad que padece y, cuando regresa a su puesto, conocer si se ha subsanado el problema. Esa interrelación es fundamental para poder detectar si un trabajo tiene una determinada influencia en la salud.

La ‘vigilancia colectiva’ proporciona un enfoque global y Osalan está trabajando intensamente en su extensión en colaboración con otras entidades como el INSS, el Departamento de Salud, las mutuas, los servicios de prevención y entidades profesionales como la Sociedad Vasca de Medicina del Trabajo y la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.

Usted ha estado al frente de los servicios de salud laboral del Ayuntamiento de Bilbao. ¿Cómo valora esa experiencia?

El Ayuntamiento de Bilbao ha potenciado mucho la prevención durante la etapa en la que yo he sido responsable. Le ha dado el mismo valor que a otra de las patas fundamentales dentro de recursos humanos, como es la de la función publica. Además, el Ayuntamiento de Bilbao, con el fin de aprovechar recursos, ha creado un servicio de prevención mancomunado para todas las empresas municipales y, por todo ello, estoy muy satisfecho.