Zuzeneko musika, etenaldian

  • Zuzeneko musika, etenaldian
    Concierto de Sara Salmerón en un bar de Gros, antes del confinamiento. Iker Azurmendi

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  • Gaia Musika

Las salas de conciertos de Gipuzkoa no las tienen todas consigo y la mayoría esperarán alguna semana más y no programarán actuaciones en la fase 3. Además, piden un protocolo más específico y temen que los grupos locales no sean suficiente reclamo.

Acudir a un concierto punk del que no es posible saltar del asiento, disfrutar de una banda mítica sin poder abrazarse a amigos o bailar al ritmo de un grupo de electrónica respetando los dos metros de distancia. Todas estas opciones serán posible en Euskadi a partir de mañana, pero muy pocas salas están dispuestas a programar una actuación en directo que parece tan alejada de su esencia. "Vemos las medidas que se tienen que dar para hacer un concierto y pensamos, ¿y cómo hacemos todo eso?", se preguntan los locales mientras citan todas las dudas que les corroen: la rentabilidad de las actuaciones con aforo limitado, el control de las distancias de seguridad y el uso de mascarilla, la falta de grupos internacionales y si los artistas locales serán reclamo suficiente...

Con la entrada en la fase 3, las actividades culturales en lugares cerrados son posibles con un aforo del 60% hasta un máximo de 80 personas y con butaca preasignada. Una primera medida que no convence a casi ninguna sala de Gipuzkoa para reabrir sus puertas.

"Con un tercio de nuestro aforo es imposible. Muchas de las actividades que organizamos son de formato pequeño y no serían sostenibles. Por ahora, no pensamos en abrir", cuenta Álex López, de la sala Dabadaba de Donostia, añadiendo que hasta tener garantizado dos tercios del aforo "no nos atreveríamos a volver".

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