Adolfo Marchena: "Ispiluak hautsi behar dira, ateak, eta arte guztiak elkarrekin egotea eta horrela hautematea beharrezkoa da"

  • Adolfo Marchena:
    "Es necesario romper los espejos, las puertas, y que todas las artes estén juntas y las percibamos así"

  • DataApirilak 14
  • Gaia Literatura

Es la poesía la que ha marcado su camino, aunque la narrativa cada vez pide más protagonismo dentro de la escritura del autor vitoriano Adolfo Marchena. Larga y prolífica es su trayectoria, sin olvidar su trabajo desde distintas revistas literarias

"Necesito estar equilibrado y poder escribir lo que surge de mi imaginación y mi sentimiento". Por eso, en esta situación de confinamiento, "no estoy inspirado", apunta el escritor vitoriano Adolfo Marchena. Es, por tanto, un buen momento para detenerse y hablar de la creación literaria y el camino recorrido hasta ahora.

Son ya tres décadas dedicado a la literatura. ¿Si pudiera volver en el tiempo, qué le diría a aquel Adolfo Marchena que daba sus primeros pasos en este camino?

–Curiosa pregunta. Yo me inicio en el 87. Mi vida va un poco por etapas literarias y del 87 al 2007, vivo ese momento de juventud, esa etapa en la que aprendo, me pongo en contacto con otros autores, músicos, pintores... por ejemplo en el Caruso, que es un lugar que frecuentábamos mucho. Yo era un joven que lo tenía todo a mi favor. Aprendía mucho pero vivía muy alocadamente, muy deprisa. Hacía demasiadas cosas al mismo tiempo. Me creí ser más de lo que era en realidad. Había algo de impostado. Eso es lo que me reprocharía. Con el tiempo vas aprendiendo que la impostura es algo innecesario en la literatura. Fueron tiempos en los que publiqué Cartapacios de Lucerna, en los que trabajaba con las revistas, iba a congresos, recitales... Y a ese Adolfo le diría: sigue captando de tu entorno, sigue aprendiendo de otros poetas, de otras lecturas... Pero hay cosas que te las va dando el paso del tiempo. La juventud es muy traicionera en ese sentido. Y el ego, también. Aprender a manejar ese ego es imprescindible.

¿Es la literatura una compañera de viaje complicada?

–Generalmente es agradecida pero también tiene su parte de dificultad. Cuando entras en el mundo de la edición descubres muchas cosas y a muchas personas. En aquella época yo era muy echado para adelante y no admitía ciertas cosas, ciertos rigores. Me enemisté con algún editor. Creo que eso se habrá olvidado. No es que fuera díscolo, si no que era muy sincero y honesto, y eso también me perdía un poco. Además, me presentaba a concursos que estaban muy fuera de mi alcance. Me creía que iba a ganarlos. Ahora soy mucho más prudente. Hay dos vertientes en este campo de la creación. La literatura amable y esa otra en la que tienes que bregar incluso con otros autores, con los que llegas a tener discrepancias, con los editores, con el mundo del marketing, las librerías... Al final, la literatura engloba muchas cosas y vas aprendiendo poco a poco.

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