Miren Urbieta: «Baliteke euskal kantariek nahikorik ez egitea gure errepertorioaren alde»
- DataAbuztuak 24
- Gaia Musika
La joven soprano donostiarra Miren Urbieta-Vega ofrecerá esta tarde un recital de canto en el claustro del Museo San Telmo, en el marco del nuevo ciclo que la Quincena Musical ha puesto en marcha en dicho espacio. Urbieta, gran defensora del repertorio vocal vasco, ofrecerá una selección de canciones populares vascas de Jesús Guridi, Andrés Isasi, Félix Lavilla, Pablo Sorozabal y Tomás Garbizu junto al pianista bilbaíno Rubén Fernández Aguirre.
Los inicios de la prometedora carrera de Miren Urbieta se remontan a 2010. Tras finalizar los estudios de canto con Maite Arruabarrena en Musikene, fue aceptada en el Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo de Valencia, donde pudo trabajar con figuras como Alberto Zedda o Roger Vignoles. Jaime Aragall, Montserrat Caballé o Mirella Freni se cuentan también entre los artistas que le dieron clases magistrales. El punto de inflexión, sin embargo, se produjo en 2014, al ganar el premio al mejor cantante español en el prestigioso Concurso Viñas. «Me dio la oportunidad de trabajar en el Liceu de Barcelona, en ‘La Traviata’ de McVicar», recuerda Urbieta. «Aunque era un papel pequeño, meter el pie en el Liceu fue algo serio en mi currículum». Este año Urbieta regresará al coliseo barcelonés.
En 2015 siguió otro reconocimiento importante, el premio a la mejor cantante revelación de los Premios Líricos Campoamor de Oviedo, que recibió por su papel de Liu en la “Turandot” de ABAO. Urbieta lo recuerda como «una gran sorpresa, porque es un premio al que tú no te presentas, te lo otorga un jurado independiente. Fue toda una alegría y además me abrió las puertas del Teatro Campoamor, donde debuté cantando Marguerite de ‘Fausto’ de Gounod, un personaje ya de mucho peso». La ópera es una de las grandes pasiones de la donostiarra, que el pasado verano tomó parte en el “Don Giovanni” de la Quincena Musical y ha participado también en los estrenos absolutos de “Juan José” de Pablo Sorozabal y “La llama” de José María Usandizaga.


