Imanol Agirre: «Dolumin asko jasotzea espero nuen, baina tristea da liburu-denda baten eguneroko jarduna ezagutzen duzunean»
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El responsable de Garoa afirma que ha decidido el cierre por un cúmulo de circunstancias y admite que había perdido pasión para empujar el proyecto
Después de dos años y medio de intensa actividad cultural en el corazón del barrio donostiarra de Gros, Garoa cierra sus puertas. «Un cúmulo de circunstancias -explica su responsable, Imanol Agirre- me han llevado a tomar esta decisión. No sólo económicas, que también, sino personales». En esta entrevista, Agirre desgrana los motivos, analiza la vida del establecimiento y reconoce que se esperaba la oleada de condolencias con el que las redes sociales recibieron el cierre de la librería.
Hace apenas dos semanas presentaban su programación de invierno y planeaban crear un nuevo espacio infantil en la librería. ¿Por qué esta repentina decisión de cerrar?
Porque en muy poco tiempo sufro un cúmulo de acontecimientos que me han llevado a pensar que hasta aquí puedo llegar y, sobre todo, porque me daba cuenta de que se me estaba yendo la pasión. Piensas: «Éste no soy yo. Tengo que hacer un stop y hacer otras cosas». A veces hay que dar un pasito atrás para dar luego dos adelante.
¿Les han subido el alquiler del local?
No, es el mismo. También digo que tuvimos una llamada para comunicarnos que había otros interesados en este local. Eso ya sabíamos que iba a pasar. No ha sido la razón principal del cierre, sino muchas cosas. Nuestro principal colaborador ha encontrado otra cosa y se va a embarcar en otra aventura.
¿Y era insustituible?
Insustituible, no hay nadie. El problema han sido mis sentimientos. El año pasado sólo tuve cinco días de vacaciones y no estamos hablando de un Garoa, sino de dos; y de los conciertos, de las exposiciones, de los clubes de lectura, de internet -con yosoigo por medio-, de diferentes proyectos culturales con instituciones.
Pero si la clientela hubiera respondido, todo eso hubiera sido asumible.
Eso también es cierto, pero no creo que sea el elemento central.
¿Por qué hay tanto reparo a reconocer que una librería no ha funcionado porque no ha obtenido la respuesta deseable por parte del público lector?
Tenemos que ser conscientes de que una librería es una empresa para sacar dinero, por supuesto, pero cuando uno la abre no es para hacerse rico, ni mucho menos.


