Ignacio Aranguren: «Bizitza eta gizakia ezagutzeko atea da antzerkia»
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Ignacio Aranguren (Pamplona, 1953) se mostró ayer “gratificado y orgulloso” tras conocer que era el nuevo Premio Príncipe de Viana
Para un pamplonés como usted, que ha dedicado toda su vida al teatro, ¿qué supone recibir el Premio Príncipe de Viana?
Supone varias cosas en distintos planos. En primer lugar, me alegro porque en los premios Príncipe de Viana se reconocen a las artes escénicas, que hasta ahora no habían sido reconocidas. En segundo lugar, se reconoce el trabajo de muchísimos profesores y profesoras que utilizan el teatro junto con otras herramientas didácticas para llegar a sus alumnos. Y, en tercer lugar, me enorgullece pensar que al cabo de 35 años largos de trabajo mis compañeros, empezando por los del IES Plaza de la Cruz, que son los que han presentado mi candidatura, han montado esto pidiendo adhesiones y preguntando a otros compañeros para llegar al momento en el que estoy. Me siento muy feliz y muy orgulloso.
¿Cómo ha recibido la noticia y qué ha sentido en ese momento?
A media mañana me ha llamado Ana Herrera para darme la enhorabuena. Al cabo de una hora, me ha llamado Uxue Barkos. Se da la curiosa circunstancia, y espero que no se malinterprete como tráfico de influencias, de que a las dos en su día les di yo clase (ríe). Hoy ha sido uno de los días más felices de toda mi vida. Cuando uno hace un espectáculo procura que guste, pero de repente recibir toda esta oleada de cariño y reconocimiento por un trabajo que ha sido duro y exigente es muy gratificante.
Después de 35 años al frente del taller de teatro del IES Navarro Villoslada, ¿considera la unión entre la cultura y la educación como algo fundamental?
Siempre ha sido algo fundamental y siempre han ido de la mano. Hay una frontera muy discutible entre lo que llamamos educación y lo que llamamos cultura, una frontera muy convencional. Todo es educación y todo es cultura. Para mí, cuando se abre el telón se abre una puerta que abre muchas puertas que tienen interrogantes sobre el ser humano. Eso es lo que he compartido con mis alumnos, tanto dentro del instituto como fuera de él. Mira que he visto cientos de representaciones, pero ese momento en el que suena la tercera y un telón está a punto de levantarse y todos los mundos pueden ser posibles, es emocionante. El teatro es una puerta a la vida y al ser humano.


