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Y es que otro de los grandes retos englobados en esta área de actuación es precisamente la interoperabilidad, definida como la capacidad que tienen los sistemas y las actuaciones administrativas que los usan de intercambiar datos y permitir compartir información y conocimiento. Existen tres dimensiones de la interoperabilidad: organizativa —orquestación de los procesos administrativos y las estructuras organizativas internas para alinear las arquitecturas de información con los objetivos—, semántica —garantiza el significado exacto de los contenidos y datos objeto de intercambio, permitiendo que la información sea automáticamente interpretada y reutilizable por aplicaciones externas— y técnica —contempla los aspectos técnicos para la interconexión de sistemas de información, a través de la definición de interfaces abiertos, formatos de datos y protocolos para la presentación, recogida, intercambio, proceso y transporte de datos—.
Las ventajas de la interoperabilidad se traducen en más eficiencia (Coste), más rapidez (Tiempo) y mejor servicio (Calidad), lo que se refleja en una serie de oportunidades para la Administración vasca:
