Patxi Zubizarreta: "Gaur egun literatura gutxi egiten da. Best sellerra, salmenta, lehenesten du. Baina literatura, hunkitzen duena, gutxi"

  • Patxi Zubizarreta:
    Patxi Zubizarreta: Escritor Josu Chavarri

  • DataMartxoak 23
  • Gaia Literatura

Entre novedades, premios, viajes... a veces es complicado parar un momento para hablar de esa apasionante y complicada profesión que es la escritura. 

"Soy un ignorante", dice Patxi Zubizarreta. Aunque la charla deja en evidencia que de eso nada. Hace ahora tres décadas aparecieron Jesus Marie Ta Joxe y Ametsetako mutila, sus primeras referencias tanto para el público adulto como para los más jóvenes. Entre aquellos lanzamientos y el presente –lo último es Gasteiz. Arian irakurgai mailakatua- la lista de títulos y reconocimientos es tan larga que es imposible hacer un resumen, más allá de que, como en todo camino, se pueda hablar de momentos buenos y no tanto.

Desde la experiencia que da el paso del tiempo, ¿qué le diría a aquel Patxi de hace tres decenios que estaba empezando en el mundo literario?

–Me gustan las palabras del director de la biblioteca de Nueva York, que decía que él se sentía como un dinosaurio abierto al futuro. Me siento así. Sigo escribiendo a mano, sigo siendo el mismo desconcertado ante los tiempos que nos han tocado vivir. También me siento privilegiado. Le diría: qué bien que has tomado este camino porque eras muy inconsciente y menos mal que lo fuiste. Si no, sería un burócrata en política lingüística o estaría aburrido de mí mismo. Cuando era joven y estaba asqueado de los profesores y del mundo que me tocaba vivir, cogía la bicicleta y me aventuraba. Le diría: qué bien que hacías eso. En estos 30 años ha habido de todo. Han cerrado editoriales, siguen cerrando librerías... y aún así le diría a ese Patxi: aventúrate, no busques un trabajo fijo, búscate, busca. Cuando me pongo a escribir un libro es lo que siento de nuevo. Es empezar otra vez, con esa mochila que llevas, pero sintiéndote de nuevo ignorante y vulnerable, creando algo que te ilusiona.

¿Consideraba entonces que esto podía ser la profesión que pusiese, por así decirlo, el plato caliente sobre la mesa?

–Creo que he sido muy inconsciente. Llegué a ser profesor en Mendizabala. Era el sustituto. Me llamaron y me puso enfermo. A los alumnos no les apetecía mucho estudiar y menos aún euskera. Ponían ¡Viva Franco! en la pizarra. Quería ser más cómplice que maestro y lo pasé muy mal. Y cuando estaba enfermo en la cama, en la caja de cerillas en la que vivíamos en Ariznabarra, me llamaron desde Zarautz para decirme que había ganado el premio Lizardi. Me curé. Salté de la cama. No necesitaba antibióticos para las anginas. Tuve un trabajo en Iparralde, en Baiona. Edmond Rostand, el autor de Cyrano de Bergerac, tiene una casa maravillosa en Kanbo. Allí hay un liceo en el que también estuve de profesor. En esa época, llegó otro premio, Baporea, por 1948ko uda. Tenía un contrato por un año pero dije: esto no es lo mío. Soy consciente de la importancia y de la delicadeza del trabajo de los maestros y maestras, pero llegaba a casa desfondado, sin ganas de leer, que es lo que más me gusta. Así que fui decantándome poco a poco, de manera inconsciente, por este camino y he llegado hasta hoy. 

Informazio osoa iturriaren webgunean irakurri