Ingurumen, Lurralde Plangintza eta Etxebizitza Saila

Euskadi Literatura Sariak [2013]

GAZTELANIAZKO SAIAKERA

Ese idioma raro y poderoso - Atala

Irabazlea: Iban Zaldua
Izenburua: Ese idioma raro y poderoso
Argitaletxea: Lengua de Trapo

18.000 euroko saria eta 4.000 euroko lan saritua beste hizkuntza batean argitaratzen bada.

Epaimahaia:

  • Daniel Innerarity, epaimahaiburu
  • Beñat Arginzoniz Cebreiro, epaimahaikide
  • Juan Manuel Díaz de Guereñu, epaimahaikide
  • Ana Iriarte, epaimahaikide
  • Santos Zunzunegui Díez, epaimahaikide

EPAIMAHAIAK IKUSITAKO MERITUAK

Ese idioma raro y poderoso saiakera lanak azken hamarkadetako euskal literaturari errepasoa egiten dio, distantzia ironiko neurtuarekin aztertzen du, haren posibilitateen berri emanez.

Lan pertsonala da, gaztelania egoki eta arinean idatzia, eta proposatzen dituen ideien inguruan eztabaidarako gonbidapena egiten du.


SARITUTAKOARI BURUZKO HAINBAT DATU

Iban Zaldua

Iban Zaldua (Donostia, 1966)

Idazlea eta Historia irakaslea Euskal Herriko Unibertsitatean, Gasteizen bizi da.

Bere lanen artean azpimarratzekoak dira: Gezurrak, gezurrak, gezurrak (2000), Traizioak (2001), La isla de los antropólogos y otros relatos (Lengua de Trapo, 2002), Itzalak (2004), Etorkizuna (2005; Euskadi Literatura Saria jaso zuen 2006an), Ipuinak –Antologia bat-(2010), Biodiskografiak (2011) eta Idazten ari dela idazten duen idazlea (2012).

Si Sabino viviría (Lengua de Trapo, 2005) eta Euskaldun guztion aberria (2008) eleberriak ere argitaratu ditu, baita literaturari buruzko saiakerak ere, Obabatiko tranbia (2002) eta Animalia disekatuak (2005), kasu. Zalduarena da Azken garaipena (2011) fikzio zientziazko komikiaren gidoia ere. Julen Ribasen marrazkiak dituen lan horrekin Haur eta Gazteen Euskarazko Euskadi Literatur Saria irabazi zuen iaz.


ESE IDIOMA RARO Y PODEROSO

“Un escritor tiene que estar constantemente tomando decisiones (…) Pero tengo la impresión de que quienes escribimos en una lengua minorizada, sojuzgada, en situación diglósica, folclórica, en decadencia, en franca recuperación, antiquísima (táchese lo que no proceda) como el euskera, y desde un país pequeño, colonizado, con el mayor grado de autonomía de Europa, sobredesarrollado, esquizofrénico (táchese, con más energía aún si cabe, lo que de ninguna manera proceda) como el País Vasco, estamos obligados a tomar unas cuantas decisiones más que la mayoría de los escritores. Incluso aquellos dilemas que compartimos con escritores de otras lenguas y países, poseen sus propias peculiaridades, cuando nos obligamos a hacerles frentes en nuestra minúscula parcela de la República Mundial de las Letras.

Este ensayo, o este panfleto quizá, es un intento, en primer lugar, de ordenar mis ideas sobre todo lo que supone pertenecer a un sistema literario como el vasco –bueno, está por ver si merece siquiera la pomposa denominación de “sistema literario”- y ser, además, alguien que escribe en euskera –pero también en español-. Y me gustaría que fuera, asimismo, una especie de guía no académica para quienes, sobre todo desde fuera del País Vasco, deseen saber algo más sobre la literatura vasca actual: estudiantes, profesores, periodistas, aficionados a la literatura” (idazlearen hitzaurretik).


ZATIA

Creo que, frente al agonismo que suele lastrar a muchos escritores vascos, podría ser más útil imaginar, cuando estamos escribiendo, leyendo, analizando o criticando, que la nuestra es una literatura como otra cualquiera, tan universal –o tan local– como una que tenga diez, cincuenta, ciento veinticinco o cuatrocientos millones de hablantes. Escribir en euskera ya no tiene por qué ser un acto al que estemos obligados para modernizar y salvar la lengua, como pensaban de alguna manera Gabriel Aresti, Txillardegi, Martin Ugalde, Ramon Saizarbitoria y los demás pioneros de la literatura vasca de los años sesenta. No sé si eso fue alguna vez imprescindible, pero creo que hoy, por fortuna, ya no lo es: hagamos lo que hagamos los escritores, la lengua se salvará o se perderá, no hay otra. Pero mientras haya euskera habrá, peor o mejor, una literatura vasca, cosa que antes no estaba tan clara, cuando en euskera apenas si se producían libros de sermones y catecismos. Esa responsabilidad ya no es la nuestra y creo que eso puede ser beneficioso para nuestro trabajo, siempre que dejemos de lado, aunque sea por unos momentos, el sentimiento apocalíptico que tantas veces nos embarga. Pienso que, para variar, no nos vendría tan mal ser un poco más olímpicos, en lo que a estas cuestiones se refiere.

Eso no quiere decir que tengamos que convertirnos a la religión del optimismo, ni que debamos mantener una actitud acrítica o meramente propagandística ante la creación en lengua vasca. De hecho, sería justo al contrario: no son pocas las ocasiones en que se invoca la supuesta minoridad, la eterna infancia de la cultura vasca, para aconsejar la suspensión de cualquier crítica, por pequeña que sea, hacia sus productos, y eso es algo con lo que estoy en desacuerdo. (…) La literatura vasca y, por extensión, la cultura vasca deberían ser un espacio para la creación libre de lastres apocalípticos, pero también, precisamente por eso, para la crítica abierta, para el debate, para el juego dialéctico, incluso para la farsa y la ironía cultural.

Y es posible que así, trabajando como si fuéramos normales, y sin obsesionarnos por nuestra supuesta falta de normalidad, lleguemos algún día a ser de veras normales, sin que «normal», desde luego, quiera decir simplemente «homologable». A fin de cuentas, somos escritores, creadores de ficciones: poco debería costarnos hacerle frente a una ficción más.