Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda

Premios Euskadi de Literatura 2013

LITERATURA EN CASTELLANO

Aquella edad inolvidable - Portada

Autor: Ramiro Pinilla
Título: Aquella edad inolvidable
Editorial: Tusquets Ediciones

Premio de 18.000 euros y 4.000 euros si la obra premiada se publica en otra lengua.

Jurado:

  • Juan Carlos Márquez, presidente del jurado
  • Beatriz Celaya, vocal
  • José Fernández de la Sota, vocal
  • Javier Mina, vocal
  • Isabel Muguruza, vocal

RAZONAMIENTO DEL JURADO

Una hermosa novela sobre la juventud y la fidelidad, el éxito y el fracaso. Estamos ante una novela escrita con la difícil sencillez de los maestros, en la que destaca el retrato psicológico de los personajes. Narrada sin desmayo, bien medida. Con hallazgos como el del cromo de fútbol en el que sale el protagonista. Hay además en esta obra elementos autobiográficos de gran interés. Y, sobre todo, una emoción lograda sin recurrir a ningún efectismo y una lección moral sin moralina.


DATOS RELATIVOS AL AUTOR

Ramiro Pinilla

Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923).

Ramiro Pinilla se dio a conocer con novelas como Las ciegas hormigas (1961, Tusquets Editores, 2010), ganadora del Premio Nadal y del Premio de la Crítica, o Seno, finalista del Planeta en 1971. Pero tras ese comienzo exitoso, Pinilla decidió publicar sólo en pequeñas editoriales durante más de treinta años. La publicación en 2004 y 2005 de Verdes valles, colinas rojas, una trilogía compuesta por La tierra convulsa, Los cuerpos desnudos y Las cenizas del hierro -Premio Euskadi de Literatura 2005, Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa- devolvió a Pinilla a la palestra y descubrió a muchos que se trataba de uno de los grandes escritores contemporáneos. Así lo confirmaron sus novelas La higuera (2006), Antonio B. el Ruso, ciudadano de tercera, Sólo un muerto más (2009) o sus narraciones breves, Los cuentos (2011), obras todas ellas publicadas por Tusquets Editores. Aquella edad inolvidable es tal vez su novela más emotiva, una historia sobre la desesperanza y sobre cómo salvaguardar la dignidad, y también una luminosa historia de amor, un sobrecogedor relato de familia y una memorable fábula moral.


AQUELLA EDAD INOLVIDABLE

Souto Menaya, “Botas”, es un futbolista que ha tocado la gloria y ahora conoce el infierno. Tras un gol histórico en la final de la Copa del Rey de 1943, su carrera se ha visto truncada por una lesión que le ha dejado cojo y medio inválido. Él, que ha pasado de albañil a jugador profesional, que saltó de los equipos locales al Athletic de Bilbao, el club de sus sueños, necesita un trabajo sentado y acaba aceptando el de ensobrador de cromos, aunque ello suponga, “como una mueca de negro humor añadida a su naufragio”, toparse con su propia foto en las colecciones de fútbol. Desde que cambió su suerte, Souto sabe que ha dejado atrás los mejores años de su vida, que tiene que renunciar a su noviazgo con Irune y al anhelado retiro de sus padres, y ni siquiera le consuela aquella edad inolvidable en que de la mano de su padre “lloraba y reía como un mocoso” ante el Athletic… Entonces un periodista llama a su puerta y le insiste con una tentadora propuesta.


FRAGMENTO

“El chico siente los colores pero aún está verde”. Vivió todo un año eligiendo ideas, palabras, frases y tonos capaces de extraer su yo profundo y tocar el del hijo de diez años. Un lunes lo sentó en casa frente a él después de haber leído a Souto tres veces la crónica periodística del partido de la víspera que se sabían de memoria, y le dijo:

--En este mundo hay que tener algo grande por encima de nuestras cabezas. Unos tienen a Dios y otros al Athletic. Otros tienen a los dos, y nunca lo he entendido. Hijo, ¿en quién piensas por las noches en la cama? ¿Como quién te gustaría ser? Nunca te avergüences de buscar lo que tienes en la cabeza, si por casualidad tienes algo grande y no lo sabes.

Miró a Souto, que miraba al suelo con aire aburrido. Suspiró y se levantó. Se sintió ridículo, pues acababa de descubrir la futilidad de las palabras. No recordaba cuándo besó por última vez a su hijo, pero le estampó un beso en lo alto de la cabeza, suspirando:

--Dentro de quince días juega aquí el Barcelona. Ya veremos qué alineación saca ese Pentland, y si podemos cantar el alirón… ¿Sabes de dónde viene el alirón? Lo inventaron los mineros. Cuando sacaban una buena veta, el ingeniero escribía encima con tiza “All Iron”, que en inglés significa “todo hierro”. Los mineros saltaban porque cobraban jornal extra y el alirón corría por la mina. Así pasó al “Alirón, alirón, el Athletic campeón”. Mira lo que dieron a la Catedral aquellos mineros explotados.

Cecilio Menaya nunca llegaría a sospechar que la única y tierna emoción que cumplió sus deseos se redujo al imborrable recuerdo de Souto de aquella fuerte mano caliente apretando la suya y dirigiéndole los domingos hacia el Olimpo de los nuevos dioses.


OBRAS FINALISTAS

  • "Áspera llama". Carlos Aurtenetxe. Editorial: Bermingham
  • "La vida ondulante". José Ramón Eder. Editorial: Renacimiento
  • "Tal vez sea suficiente". Alejandro Fernández. Editorial: Txalaparta
  • "Alimento para moscas". Jon Obeso. Editorial: Lengua de Trapo
  • "Una comedia canalla". Ivan Repila. Editorial: Libros del Silencio